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Publicado el 16 de abril, 2020

Luis Sepúlveda en el cine: “Un beso con el cual recordar sus vidas”

Periodista Virginia Araya

La célebre novela Un viejo que leía novelas de amor (1993) de este escritor chileno, quien acaba de morir producto del coronavirus, fue llevada al cine en 2001, dirigida por Rolf De Heer.

Virginia Araya Periodista

«La muerte es parte de la vida, es el cierre biológico y necesario de un ciclo. Sería insoportable ser inmortal». Luis Sepúlveda en Riflessioni sul senso della vita (Ivo Nardi, 2016).

El cine nos permite  revisitar parte de la obra del recientemente fallecido Luis Sepúlveda (1949 – 2020), destacado escritor nacional, víctima del coronavirus tras 48 días hospitalizado en Asturias, España. Su célebre novela Un viejo que leía novelas de amor, (1993), traducida a varios idiomas, fue  llevada al cine en 2001, dirigida por Rolf De Heer.

En ella, el actor Richard Dreyfuss da vida al singular Antonio Bolívar, un viejo sorprendentemente reflexivo, que lleva 40 años viviendo en el  recóndito villorrio El Idilio en medio de la selva amazónica de los indios shuar. Allí pasa los días junto a pocos habitantes, al dentista que viene de vez en cuando en el barco que trae provisiones, comandados por un alcalde inepto y  ambicioso.

Antonio había llegado al lugar  junto a su mujer Dolores (quien murió a los dos años por malaria), movidos por  una oferta del gobierno para colonizar, con “2 hectáreas de jungla, un par de machetes y una bolsa vacía de promesas”, como cuenta el texto de Sepúlveda. Alejado de toda civilización, ya viudo y ermitaño, un buen día quiso aprender a leer, y como los primeros ejemplares que llegaron a su mano fueron novelas de amor, se hizo fanático de su lectura, sílaba por sílaba y aún con vista borrosa. Así, descubrió que poseía el antídoto para envejecer contra el “veneno de la edad”: “leer novelas de amor me hace olvidar la barbarie del hombre”, dice.

En medio de su sencilla cotidianeidad, va recordando episodios de su llegada a la selva, su relación con los aborígenes con los que entabló una suerte de hermandad y su enamoramiento casi irreal de Josefina, con la que sueña cumplir una frase que leyó en un libro añoso pero que se le grabó en mente y corazón: “Un beso con el cual recordar sus vidas”. Una frase que recobra gran actualidad hoy, en que el aislamiento que nos impone el coronavirus -como al propio autor de la novela- nos hace atesorar esos besos. O, si no los dimos, ¡cuánta falta nos hacen!

Todo muy calmo hasta que empiezan a aparecer una serie de cuerpos devorados por un jaguar rojo hembra –con garras de 5 cm- que Antonio decide enfrentar como veterano de la selva que es… En esta lucha se enfrenta también a su vida y a los espectadores nos hace pensar en lo caro que resulta a veces el choque de dos culturas, dos cosmovisiones, cuando una se cree superior a la otra.

Para revisitar a Luis Sepúlveda. 1h 55m. TE. Película completa aquí.

 

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