La mejor forma de describir Locke and Key es retratándola como un misterio sobrenatural. Es una historia que se desarrolla en torno a una familia que regresa a la casa del padre, un año después de que este falleciera producto de un altercado con un adolescente violento. Sin embargo, la casa guarda secretos y un pasado oculto en los rincones de la mansión. En ese contexto los hermanos descubren “llaves” que guardan habilidades extraordinarias o abren portales a lugares imposibles y que los hacen replantearse la verdad detrás del destino de su progenitor y la historia real de la casa Locke.

Desenterrando secretos

El resultado es una serie que engancha desde los primeros episodios. ¿Cómo logra esto? Mediante dos elementos que invitan tanto a la reflexión como al ocio de fin de semana: un enigma clásico que recuerda al estilo de novelas de aventura del siglo pasado y una metáfora alojada en lo más profundo de la sensibilidad infantil.

El primero está basado en los varios misterios que los hermanos Tyler, Kinsey y Bode encuentran al llegar a la descuidada y avejentada casona Keyhouse. Las primeras escenas recuerdan al estilo de películas de terror clásicas como “El resplandor”, o entregas como “Una serie de eventos desafortunados”.

La llegada de los niños a este lugar se convierte en el hilo conductor de la historia, puesto que estos desentierran “los secretos” de su familia sin que nadie pueda guiarlos, y de una u otra manera recrean la imagen de la infancia que su progenitor vivió mientras crecía en aquella mansión. Las llaves ayudan a cumplir esta función: una les permite desplazarse a donde sea, otra a convertirse en fantasmas y una última a entrar en la mente de los demás.

El camino de los hermanos, más allá de la magia y los elementos fantásticos, es el reencuentro con una familia que ya no existe y de la que -se dan cuenta- saben muy poco. Al final, el descubrimiento de la vida de su padre funciona para que cada uno enfrente sus propios miedos y culpas.

Una alegoría al trauma

Esta serie trata del luto por medio de metáforas. Los pequeños Locke reaccionan a la muerte de la figura paterna según su edad, relación y forma de enfrentar la pérdida. Tyler, el hermano mayor, deambula en el limbo entre la pubertad y la vida adulta. Además, carga con la culpa del asesinato de su papá, preguntándose si hubiera podido ayudarlo o habría sido capaz de enfrentar a su perpetrador, a quien conocía. El adolescente ha caído en la adicción, y mientras sus amigos ven “beber alcohol” como un acto de rebeldía, él busca en ello una forma de esconderse del trauma, y empieza a depender de él. Su madre, Ninna, también había caído en el alcoholismo e intenta desesperadamente mantener a su familia estructurada. Kinsey, la hermana del medio, también sufre la pérdida, pero lo hace en silencio e intentando ignorar el mundo a su alrededor. Mientras, Bode, el hijo menor, pareciera refugiarse en la fantasía y en los secretos de la casa para olvidar los eventos del año anterior; sus hermanos a menudo lo ignoran o creen que inventa cosas para llamar la atención.

¿Creación chilena?

La adaptación de Locke and Key demoró años en pasar los filtros que la llevarían a la pantalla, pero la serie de novelas gráficas que le dio vida se han convertido en una obra de culto para los fans del misterio y la aventura. Sus creadores son dos figuras interesantes. Por un lado está Joe Hill, hijo de Stephen King y quien se ha dedicado a la literatura de terror; ha obtenido una serie de reconocimientos por la calidad de su pluma. Por otro -y esto es un dato poco conocido a nivel nacional-, está Gabriel Rodríguez. Chileno, arquitecto de la PUC que cumplió su sueño de ser creador de cómics tras mudarse a EE.UU.

En suma, Locke and Key es una intrigante aventura sobre hermanos descubriendo artefactos mágicos para resolver un misterio, pero el trasfondo e interpretaciones pueden ir mucho más allá de eso. Queda comentar que este es un momento apropiado para ver esta serie, ya que su segunda temporada está prevista para estrenarse en octubre de 2021.

En Netflix.

Trailer aquí.