Cine en su Casa es presentado por:
Publicado el 24 de septiembre, 2020

Las redes sociales, el nuevo cordón umbilical

Periodista Ana María Gálmez

“El Dilema de las redes sociales” es una de las producciones de Netflix más vistas y comentadas del momento. Un documental, que no es otra cosa que un gran discurso, que impacta por la crudeza de los testimonios de sus entrevistados y que mientras hablan nos hacen mirarnos al espejo, con celular en mano, y reconocer cuán adictos somos. Una producción que hace reflexionar sobre el papel que juegan en nuestras vidas y familias unos amigos que se han colado, con nuestro ingenuo permiso, en nuestras casas.

 

Ana María Gálmez Periodista

En las dos últimas semanas, creo que hay pocos grupos de WhatsApp de amigos, compañeros de estudio, educadores, que no hayan comentado con alarma este documental de Netflix. The Social Dilemma (su título original), dirigido por Jeff Orlowski, está entre los más vistos en nuestro país y básicamente su objetivo se cumple: nos lleva a hacernos un profundo examen personal de la importancia que han tomado en nuestras vidas herramientas como Google, Facebook, Twitter, Pinterest, Instagram o Tik Tok.

No estamos ante una obra maestra, es una producción clásica donde se bordean superficialmente temas de fondo; ni tampoco ante un tema nuevo, ya que son varios los documentales que dan vueltas por ahí o conferencias que advierten sobre los peligros de internet. No puedo dejar de recordar en este listado la magnífica presentación en Ted Talks que hizo hace unos años Sherry Turkle, “¿Conectados pero solos?”, que por lo menos a mí me hizo reflexionar mucho y que recomiendo ver.

Lo más interesante de este documental son las voces que hablan, porque lo hacen desde un conocimiento profundo: son exempleados de Google, Facebook, Pinterest, Twitter o Instagram, por nombrar algunos y que de algún modo tienen un sentido de misión al querer alertar sobre los peligros de estos monstruos que ellos mismos ayudaron a crear. De telón de fondo Orlowski va subrayando estas denuncias, con episodios de ficción de una familia, un tanto pasiva y acartonada, donde se va viendo cómo sus integrantes comienzan a vivir con más intensidad su realidad virtual que una comida familiar.

Pero volvamos a los verdaderos protagonistas del documental, como son Tim Kendall, ex presidente de Pinterest; Tristan Harris o Justin Rosenstein, ex trabajadores de Google; o Jeff Seibert, ex jefe de producto de consumo de Twitter. Ninguno de ellos pensó jamás que algo tan “positivo” como dar likes a una fotografía familiar generaría tanto impacto y desórdenes psicológicos en adolescentes y en cabezas más canosas. Todos son pesos pesados, técnicos, diseñadores y creativos de redes sociales y aplicaciones power. En sus mensajes miran hacia atrás con remordimientos y sentimientos de culpa. Y gracias a ellos aquí estamos, desde que abrimos los ojos por la mañana hasta que los cerramos por la noche, publicando tuits, dando “me gusta” o compartiendo contenidos. ¿O a estas alturas seguiremos engañándonos que no partimos el día y lo cerramos con el celular como una extensión de nuestra mano?

Mientras transcurre el documental son muchas las preguntas que se suman en la cabeza: ¿Soy un adicto a las redes sociales? ¿Estamos niños, jóvenes y adultos haciendo buen uso de la tecnología? ¿Estas redes favorecen la polarización política? ¿Es todo tan malo en las redes sociales?

El documental hurga en un terreno incómodo: el control que ejercen sobre nosotros las grandes compañías tecnológicas. Por ello la pregunta que busca responder es, ¿cuál es su problema? Y aquí nos damos de bruces con el primer mito. Por mucho tiempo hemos creído que su característica principal era la inmediatez. Pero lo que va saliendo a la luz son temas mucho más graves, como por ejemplo que desde 2010, correlativamente con la época en la que creció el uso de internet, aumentó un 62 % el número de adolescentes que se herían a sí mismas; en preadolescentes aumentó 189% y el mismo patrón aplicó para los suicidios; o que a medida que las BigTech crecen, aumentan los casos de adicción a dispositivos electrónicos o la depresión; nacen también nuevas enfermedades, como una mencionada en el documental, la “Dismorfía de Snapchat”: un trastorno de distorsión entre la imagen real y la imagen atravesada por los filtros.

Tal vez el testimonio más profundo es el de Tristán Harris, exchico Google, adicto a su correo y presidente del Centro de tecnología humana, voz del documental y que deja ver que la ilusión que tenemos de nuestra influencia y participación en internet es una farsa: “Postear, compartir una opinión, retuitear, para las redes sociales es alimentar el algoritmo”. En otras palabras, sumar información para un monstruito personal que nos complace ofreciéndonos todo el tiempo novedades, experiencias o productos que “nos harán más felices”.

Casi al final del documental, la conclusión es que las consecuencias nocivas de este dilema son aterradoras. Así como está dando mucho que hablar, tal vez es momento de reflexionar y tomarle el peso a las horas que marcan “tu tiempo en pantalla”.

En Netflix.

Cerrar mensaje

APOYA AL LÍBERO

A diferencia de muchos medios de comunicación en EL LÍBERO hemos mantenido nuestra web y noticias sin costos para todos. Creemos que hoy, más que nunca, es necesario que la mirada de EL LÍBERO llegue a más personas y cubra más contenido.

Si quieres ayudarnos a lo anterior suscríbete, hoy mismo, a la Red Líbero, por 1 U.F. mensual (o 0,5 U.F. para los menores de 40 años) con lo que estarás realizando un aporte fundamental para que podemos ampliar nuestra labor.

Suscríbete