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Publicado el 16 de abril, 2020

El factor quínoa

Periodista, crítico gastronómico Rodrigo Martínez

A partir de ahora, vamos a compartir regularmente nuestra colección de recetas que incorporan la quínoa en la vida diaria, pero también vamos a ir incorporando los vegetales de la estación y elementos que crecen en nuestra huerta o que puedes encontrar en un almacén cercano.

Rodrigo Martínez Periodista, crítico gastronómico

Bienvenidos a una nueva etapa del espacio de tiempo libre de El Líbero. Ahora con el privilegio o la obligación del confinamiento. En nuestro caso les vamos a demostrar en cada entrega por qué el mejor restaurante del mundo puede estar más cerca de los que usted cree. Vamos a ir revelándoles alguna recetas que emergen de nuestra cocina y que complementamos con una huerta en casa.

Calma, que también habrá espacio para recomendaciones para los hortelanos de balcón y les podemos dar algunos datos para cultivar en espacios reducidos e incorporar ingredientes como la quínoa con todo su potencial en la dieta diaria en preparaciones desde el desayuno hasta la cena.

¿Pero, por qué quínoa? Porque, en rigor, comer quínoa es devorar el fruto de una flor, el potencial vivo de una planta sobreviviente, con más proteínas que el trigo, el doble de aminoácidos esenciales (lisina y metionina) que el mismo cereal. Además es rica en vitaminas del complejo B, posee más fibra que el arroz integral y un plato pequeño de quínoa cocida tiene las mismas calorías que una manzana. Todo el poder está allí dentro para nutrirnos y a la vez deleitarnos. Los invitamos a un viaje a la semilla.

Vamos a compartir regularmente nuestra colección de recetas que incorporan la quínoa en la vida diaria, pero también vamos a ir incorporando los vegetales de la estación y elementos que crecen en nuestra huerta o que puedes encontrar en un almacén cercano además de que nos adentraremos en formas ancestrales de mantener y conservar alimentos, nos vamos a dedicar a hacer panificaciones, fermentados, encurtidos y compartiremos nuestra experiencia exitosa con la Quínoa que usamos como alimento de uso regular en nuestro menú semanal con el triunfo de haber podido hacer un estupendo trabajo de «contrabando» (al comienzo) del ingrediente en platillos que nuestras hijas Eva y Lucía (9 y 7 años respectivamente) consumen con alegría.

Este superalimento es incomparablemente versátil, apenas ocupa espacio en la despensa o alacena hogareña y es un inmejorable comodín en el refrigerador. Este ingrediente está llamado a ser el mejor compañero de las comidas en esta época en que cocinar en casa es deber y menester, pero también puede ser una fuente de bienestar y placer.

Vamos a las bases: Quínoa cocida

Al igual como sucede con el arroz, no hay una sola manera de cocer la quínoa. El tiempo de cocción, la cantidad de agua, si es fría o caliente, etc. llevarán a diferentes resultados. Proponemos dos maneras, la primera es la más sencilla y entrega una quínoa más suave, de una textura perfecta para croquetas, albóndigas y preparaciones similares. La segunda modalidad, incorpora unos procedimientos intermedios e involucra más tiempo de cocción y curiosamente deja los granos más “tersos”, “al dente”. Así queda perfecta para incorporarla en  ensaladas. Vayan a buscar los primeros elementos que necesitan para iniciarse en este camino apasionante: Agua, fuego y por supuesto, quínoa.

Cocción básica 1

1 taza de quínoa blanca

1 ½ tazas de agua

Lavar bien la quínoa en un colador fino hasta que no salga espuma y el agua escurra limpia. Mientras espera que la quínoa escurre, ponga a hervir el agua en una cacerola. Cuando llegue el punto de ebullición vierta la quínoa escurrida, tape la cacerola y cocine a fuego medio bajo durante 15 minutos. Apague el fuego y déjela sin destapar por 10 minutos más. Luego destápela y remuévala bien con un tenedor.

Cocción básica 2

1 taza de quínoa blanca

1 ½ tazas de agua fría

Lavar bien la quínoa en un colador fino y dejarla remojando en el colador en una fuente con agua por unos 5 a 10 minutos. Lavarla y escurrirla bien y llevarla a un sartén antiadherente a fuego medio/ fuerte para que se seque y se tueste, por aproximadamente 4 a 5 minutos. No debe dejar de remover la quínoa durante estos minutos para que no se queme ni se pegue. Agregue el agua y cuente 30 minutos. Cuando empiece a hervir, baje al mínimo el fuego y tape. Pasados los 30 minutos apague y deje reposar 5 minutos antes de destapar y remover.

Sobre los autores de esta columna…

Lorena Arredondo Schweitz es madre de dos hijas, ingeniero comercial y tiene estudios de arte, orfebrería y jardinería entre otras aficiones. Es una entusiasta cocinera y comparte su vida –desde 2010- con el literato y periodista Rodrigo Martínez Espinoza, quien ya cuenta con 16 años de ejercicio en la crítica especializada de restaurantes. Son los autores del libro Quínoa. Recetas Simples, Sanas y Sabrosas, editado por la editorial italiana Macro. https://www.macroediciones.com/productos/quinoa.

A partir de mediados del año pasado, el matrimonio comenzó a desarrollar talleres de alimentación sustentable en la Fundación Planea. www.fundacionplanea.org