Con bastante espera -la última versión fue el 2015 con Spectre-, esta semana “Sin tiempo para morir” (No Time to Die), dirigida por Cary Joji Fukunaga, por fin tuvo su estreno global en una mediática exhibición en el Royal Albert Hall de Londres  y no ha parado de recibir aplausos.

Protagonista absoluto, Daniel Craig se luce en este, su quinto James Bond (entrega 25 del súper agente creado por Ian Fleming), con el que cierra su participación en la saga. Los malos incluso bajan sus decibeles y el centro de la historia es Bond, quien ha estado retirado, intentando tener una vida normal en medio de la naturaleza jamaicana, junto a su amada, Madeleine (Léa Seydoux), entendiendo que antes es vital dejar el pasado atrás, pero eso se ha convertido en la más imposible de sus misiones.

De hecho, una intensa persecución en Matera, un pueblito italiano maravilloso a pocos minutos de iniciada la película -que ya quita el aliento y vuelve a glorificar su Aston Martin DB5-, lo lleva a involucrarse, pese a su reticencia inicial,  en la captura del villano Safin (Rami Malek, famoso por su rol de Freddy Mercury en Bohemian Rhapsody). Este inquietante personaje ha desarrollado junto a un científico ruso “Heracle”, una sustancia mortal que actúa en el ADN de las personas con sólo tocarlas (“enemigos que flotan en éter”).

A diferencia del servicio secreto británico MI6, es su viejo amigo Felix Leiter de la CIA (Jeffrey Wright) quien lo convence de ayudarlo a rescatar al científico secuestrado desde Cuba. En esta operación aparecen dos mujeres fuertes: Ana de Armas como la agente de la CIA Paloma, aportando la cuota sexy pero fugaz de chica Bond, y la actual agente 007: Nomi (Lashana Lynch).

Escenarios y acción impactante como siempre, con rodaje en Italia, Jamaica (donde Craig se lesionó el tobillo), Noruega, las Islas Feroe y Londres. No se pierdan el sorprendente avión anfibio y otros gadgets de rigor. Otro clásico, la ironía en los diálogos, especialmente entre Bond y su seco jefe M, Mallory (Ralph Fiennes): “Ha crecido este escritorio o te has achicado tú?…definitivamente el escritorio es el mismo”, le espeta Bond.

Una de las escenas memorables es el encuentro del agente con licencia para matar con el malo de los malos: Blofeld exjefe de Spectre (Christoph Waltz, extraordinario), en una cárcel de alta seguridad impresionante.

Craig es uno de los coproductores de la cinta y como jefe de dirección de la segunda unidad está el chileno Alexander Witt. El tema principal homónimo, compuesto e interpretado por Billie Eilish es seductor y nostálgico, pinche aquí para escuchar.

Casi tres horas que no se sienten, la acción no da respiro y los personajes de siempre, Moneypenny y Q, apañan a este Bond enamorado y justiciero contra un enemigo que envenena con la más alta tecnología.

Para finalizar, algo de trivia: el primer «0» de «007» significa que tiene permiso para matar; el segundo, que ya lo ha hecho; y el 7, es su código dentro del servicio.

Muy buen fin de ciclo, cautivante, con un Bond emotivo y con lazos de familia que lo harán entrañable. Craig sí supo cómo retirarse en alto. Como él mismo apuntara en una entrevista. «teníamos una historia que contar y hemos sido muy afortunados con el guión de explorar el personaje”. Queda el debate sobre quién será su sucesor/ra.

2hr45min. Para todo espectador y en todos los cines.

Trailer aquí.