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Publicado el 29 de abril, 2021

“El hombre en el castillo”: ¿Y si los nazis hubieran ganado la Segunda Guerra Mundial?

Novelista. Analista FPP Chile Sascha Hannig

Esta serie es de esas joyas ocultas que, de conocerse más, se transformarían en una pieza de culto.

Sascha Hannig Novelista. Analista FPP Chile

Cuando me recomendaron esta serie, el argumento llamó mi atención de inmediato: Estados Unidos está dividido entre la zona dominada por los nazis y la costa Pacífico tomada por Japón. ¿La razón? Los aliados perdieron la guerra, y el autoritarismo, el fascismo y el nacionalismo triunfaron. Hitler se ha puesto viejo, y una enfermedad amenaza su continuidad en el poder. Por otro lado, así como los soviéticos comunistas crearon una cortina de hierro con los países democráticos capitalistas, hay una creciente tensión entre los japoneses y la rama norteamericana del nazismo. El hombre en el castillo (The Man in The High Castle) es capaz de especular desde los grandes acontecimientos históricos hasta los conflictos humanos que se gestan entre los personajes y es de esas joyas ocultas que, de conocerse más, se transformarían en una pieza de culto.

La serie está ambientada en los años 60’, cuando los poderes del Pacífico y el Atlántico ya se han instalado políticamente en los Estados Unidos. Juliana Crain, una de las protagonistas, vive en el lado ocupado por los japoneses con su novio de ascendencia judía, Frank. En este lado, los nipones controlan el gobierno y persiguen a los opositores políticos. Un día, Juliana se encuentra con su hermana Trudy… algo imposible, pues esta había sido asesinada años atrás por disidencia. Aquella aparición le entrega una cinta de filme de la guerra y, al verla, Crain se encuentra con imágenes de los aliados ganando la guerra.

¿Qué significa todo esto? ¿Están viviendo en un presente alternativo? La serie se toma varias temporadas para resolver el misterio. Mientras, nos muestra la vida de personajes muy interesantes sumidos en aquella situación compleja, como Robert Childan, un coleccionista de arte americano que intenta ser aceptado por la élite japonesa, o John Smith, un exmilitar estadounidense ascendido por la jerarquía nazi.

Por otra parte, en el lado atlántico del país, la sociedad norteamericana se ha integrado al nazismo y la eugenesia es parte de la vida. Ir al doctor por un malestar menor puede significar una apuesta con la muerte. Por otro lado, existen quienes se beneficiaron con la victoria de los nazis y que pudieron escalar hasta lo más alto de la sociedad. Además, como en toda dictadura, hay grupos rebeldes que quieren difundir las películas de la victoria de los aliados, y grupos herederos de la Gestapo buscando perseguirlos y silenciarlos. También están los pacifistas, los diplomáticos y los que se mueven entre la traición a su país y la traición a su propio corazón.

¿Fantasía, ficción realista o ciencia ficción?

Si bien la primera mitad de la serie es indudablemente una distopía autoritaria (que no tiene nada que envidiarle a Orwell), en la que los personajes elaboran sobre la victoria de los nazis o la consolidación del imperio japonés, poco a poco se van agregando elementos más ligados a la ficción o, incluso, a la ciencia ficción. Esta transformación ayuda para explicar la procedencia de las cintas de filme de la realidad que nosotros conocemos.

Un atributo interesante de la serie es que está inspirada en la obra homónima de Philip K. Dick, autor de “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, una novela que fue la inspiración de la película de culto Blade Runner. En El hombre en el castillo se toman bastantes libertades creativas (el libro solo llegaría hasta la primera temporada), y el cambio de tono se nota especialmente con la última parte de la entrega. ¿Qué decisiones se tomaron? Hay que ver la serie para saberlo, pero un elemento importante es la manera en que se representa y entiende la sociedad japonesa de la época o el conocimiento que hoy tenemos de personajes como Hitler o de movimientos revolucionarios en EE.UU.

Finalmente, es interesante que chocan dos concepciones sobre las narrativas de la historia. Por un lado en esta serie se muestra a los héroes y los derrotados cuando la historia la escriben otros vencedores. Por otro, muestra que atributos como la libertad, la vida o la dignidad humana son deseables en cualquier sociedad, independiente de sus líderes, y quienes están en el poder no pueden ocultar sus errores para siempre.

Trailer aquí.

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