El 16 de mayo de 1835 nació don Abdón Cifuentes Espinoza, destacado político e intelectual católico de la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del XX. Criado en San Felipe, tuvo una larga, activa e influyente vida. Desde joven ingresó a la política como diputado por Rancagua y, entre otras cosas, fue uno de los principales articuladores de las ideas conservadoras de su época. Con coraje y valentía, además de una oratoria muy destacada, impulsó numerosas iniciativas en favor de la libertad a través del Partido Conservador, al cual estuvo ligado hasta su muerte, el 14 de abril de 1928.

Ejerció como diputado, senador y ministro de educación, fue uno de los fundadores de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y lideró diversas causas civiles. Desde las distintas posiciones, Abdón Cifuentes fue un incansable promotor de la libertad en todos los ámbitos. En esta línea, su legado en materia educacional fue difundir y promover la libertad de enseñanza.

El principio de libertad de enseñanza tiene una doble dimensión. Por un lado, protege el derecho preferente de los padres para elegir la educación de sus hijos. Ya decía Abdón en su discurso en favor del proyecto que permitía la creación de universidades libres, citando a Hippeau, que “la libertad de enseñanza en todos sus grados salvaguarda allí los derechos de las familias”. Por otro lado, permite a las personas la posibilidad de emprender proyectos educativos libres. Y el político conservador era consciente de ello: en el discurso antes citado, defiende con fuerza la iniciativa libre de las personas, los beneficios de la competencia e incluso explica su diferencia con los defensores del Estado Docente: “lo que nos divide es la libertad que pedimos los unos, y el monopolio y privilegio que piden los otros”. Por último, podemos entender su profundo amor por la libertad, a la cual llamaba ese “dón precioso de la creatura humana que no se puede matar, que vive latente bajo la lápida de todas las tiranías, y que renace de las ruinas de todos los despotismos”.

En estos tiempos, en que Chile se prepara para iniciar una discusión constituyente en los marcos de una convención constitucional, este proceso representa un riesgo y una oportunidad para la libertad de enseñanza.

Algunos sectores promueven lo que se ha denominado “Estado Docente”, idea trasnochada que niega la libertad de elección y desconoce el rol fundamental de las familias respecto a la educación de sus hijos, a través de la imposición de un sistema estatal único de educación. En contraposición con esto, la nueva constitución es una oportunidad para consagrar, profundizar y defender la libertad de enseñanza en nuestro país. Quienes creemos que las familias cumplen un rol fundamental en la educación de sus hijos, consideramos valiosa la diversidad en los proyectos educativos y que se debe promover que las personas se agrupen y creen instituciones educacionales libres y que el Estado debe cumplir un rol de apoyo a la familias con menos recursos, procurando una educación de calidad, tenemos el deber de recordar y reconocer el aporte de una figura como Abdón Cifuentes en la promoción de estas ideas.

Cifuentes fue un visionario promotor de la educación libre en los tiempos que le tocó vivir. Hoy, con los desafíos propios de nuestro tiempo, es fundamental replicar su valentía y claridad doctrinal para enfrentar de buena manera este proceso, impulsando con fuerza las ideas de una educación justa, libre y de calidad, que permita que todas las personas, independiente del lugar donde nazcan, puedan tener las mejores oportunidades posibles para su desarrollo.

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