Cuando yo era shiquitita confundía todas las bandas de moda para ira infinita de mis primos grandes; Nirvana con Guns & Roses con alguna frecuencia. Como que todo me sonaba más o menos parecido. Ya veo que algunos están hiperventilando, calma, era shica, ya no los confundo y creo que mi crimen prescribió.
Además mis papás les tenían prohibido dejarnos ver los videos de, por ejemplo, la canción que presta título a esta columna, porque éramos más chicos y capaz nos fuéramos a traumatizar de por vida. Al final cuando lo vi, les solté “oye pero eso es casamiento de negros de Violeta Parra, en versión gringa” y la que traumatizó a mis primos fui yo.
En fin, ¿por qué les estoy contando esto? Bueno porque quedó en mi mente para siempre esto de la “lluvia de noviembre” y eso es justamente lo que tuvimos esta semana en Santiago y un poco también en la política chilena que se acerca a enfrentar su destino a toda velocidad en justo una semana.
¿Cómo estamos? ¿Estamos nerviosos? ¿Poquito? Bueno, tranquilos, no importa lo tomados de los nervios que estemos, nadie está más nervioso que algunos candidatos. En el debate de la Archi, al profe Artés se le escaparon todos los norcoreanos al cerro y quedó, ya no como un espacio humorístico, sino más bien como el totalitario pro revoluciones que es. Anecdótico. Al menos fue un debate un poco más entretenido, donde los líderes de las encuestas, ahora en absurda veda nominal (en las redes circulan por todas partes y se supone que debemos guiñar un ojito y jurar que de twitter no sale y nuestros amigos son una tumba) haciendo lo que tenían que hacer. Sólido JAK, Jara, como solo la escuché, la encontré peor fíjate, agarrando una cosa media de inspectora escolar, “qué feo lo que estoy escuchando”, etc. Es difícil mantener la espontánea simpatía cuando uno es comunista, ah. Bueno, Evelyn, puchas Evelyn. Es como que no se halla y pa su mala pata estaba sentada al lado de Johannes. El contraste entre la dubitativa Matthei y el acorazado Kaiser no pudo ser mayor especialmente cuando se metieron a manosear todo aquello del 73 que tantos réditos ha dado a un lado y ha mantenido en una sumisión incomprensible al otro.
Kaiser dijo que en su gobierno se cierra el tema 73-90 definitivamente y yo les confieso que sentí cosas… cosas de derechista. ¿Se imaginan? Por fin vivir en el presente y en una de esas, hasta mirar hacia el futuro…
Del resto de los participantes en el debate me da lata hablar, me aburrí un poquito.
El resto de la semana transcurrió entre la campaña de Matthei celebrando su incursión en el género de la música urbana, sin cachar que el video en cuestión tenía más dislikes que likes y que los comentarios daban cuenta de algo que hemos dicho antes; no se entiende el ensañamiento en contra de la candidata, te digo más, en contra de la marca “Matthei”. Les mandamos recados y consejos gratis, ¿qué quieren que les diga, Chile Vamos, sigue con problemas de diagnóstico y nos han vendido siempre el mismo producto; gestión. Claro, este gobierno nos ha enseñado que eso es clave, es súper importante, por supuesto que sí. Pero los seres humanos somos más cosas también. Y los problemas de Chile no son solamente de gestión, son también políticos y culturales. Se les dijo tanto. Porfiaditos y con menos calle que una pantufla.
Al frente, el verdadero peligro para Chile, la candidata comunista, Jara, también está nerviosita fíjate, parece que le dijeron que si llega primera en la primera vuelta, hay una especie de maldición que dice que seguro gana la segunda. Entonces ahora Jara que es católica, socialdemócrata, anuncia que se va a alejar del PC, con autorización de ellos para ser la presi de todos los chilenos. Lo juró por Marx y este puñado de cruces.
Mientras el jamonismo crece y crece y ya nadie sabe qué hacer con él. Ni los insultos, ni los temas que han acomplejado a la derecha por décadas, nada parece funcionar. No hay cómo callarlo, ni achicarlo, va a todo, lo contesta todo. Los analistas corren en círculos, los intelectuales pa que te digo. Nadie parece entender a quién le habla, ni por qué resuena tanto en tantas personas. Las élites de lado y lado no son capaces de comprender que la famosa batalla cultural, y yo diría incluso, espiritual, le importa tanto a la gente como la famosa gestión. Bueno, Kaiser resuena porque la convicción es atractiva, y porque por décadas las formas y la corrección política obligaba a estarse calladito y seguirle el amén a un puro sector. Pero nos descarrilaron y casi perdemos Chile, todo mientras nos decían que no podíamos amar nuestro país y menos querer algo distinto que puro mugriento octubrismo.
Habrá que decir, que esta puerta la abrió JAK en la elección anterior y recordemos cómo lo trataron; de nazi pa arriba y pa abajo. Hay que reconocerle siempre que él fue el primero en inmolarse por una derecha que quiere ganar con sus ideas. Claro, después la cosa se enredó y pasaron cosas, así es la vida. Pero que el rucio ha sido valiente, chita que lo ha sido.
Hoy, intentan lo mismo con Johannes, sin éxito. Hasta de iliberales los han tratado. Claro, a la coalición entre el FA y el PC en cambio siempre se le ha tratado con guante blanco. Gracias a Dios, no hay que tener posgrados para tener derecho a voto.
Chile casi cae y algunos podrán ser rapiditos para olvidar pero no todos. Y a mí me parece que pase lo que pase y quien sea que pase a segunda vuelta, Kaiser y Kast le han hecho muy bien a la derecha. Como una lluvia en noviembre, pa limpiar el aire y sacarnos de encima el polen, ponte tú. Siempre es bueno respirar mejor.
¿Cambiará algo el debate del lunes? Yo solo sé que en estos últimos seis años Chile ha cambiado muchísimo, los tiempos ya no son lo que eran y ya no sirven las herramientas del pasado para analizar la contingencia. Han pasado y siguen pasando cosas raras, como tormentas en noviembre. Yo solo pienso que el sentir de Chile últimamente, se acerca un poco a la letra de la canción que presta título a esta columna.
When I look into your eyes
I can see a love restrained
But darlin’ when I hold you
Don’t you know I feel the same?
