El Banco Central reportó que durante el 2021 las remesas que se envían desde Chile alcanzaron a US$2.900 millones, con un incremento de 45% con respecto a lo observado en el año previo. De hecho, prácticamente se multiplicaron por 10 en la última década, ya que en 2010 eran de US$327 millones. 

Este sustancial incremento evidentemente guarda relación con el shock migratorio por el cual ha atravesado nuestro país y para ello basta recordar que el stock de inmigrantes saltó de 700 mil personas a cerca de 1,5 millones en menos de 5 años. Muchos de los recién llegados dejaron a sus familias en el país de origen con la esperanza de trabajar un tiempo en Chile, enviarles dinero y poder volver en algún momento. 

El monto promedio enviado mensualmente es de US$242 y los principales países receptores son Colombia, Perú y Haití. El reporte no incluye a Venezuela, a pesar de ser actualmente la población inmigrante predominante, ya que las cifras reflejan las divisas que son enviadas a través de canales formales; en el caso de los venezolanos, estos utilizan aplicaciones de reparto de alta presencia en América Latina, así como Paypal u otros mecanismos.

A pesar de no tener información sobre las transferencias realizadas por venezolanos, la cifra formal da cuenta de la magnitud de la masa salarial generada por los inmigrantes, ya que dependiendo de las condiciones individuales, pueden llegar a enviar en torno a un 30% del ingreso generado en Chile.

Hay países en donde lo recibido por remesas representa la principal fuente de divisas y de hecho en el caso de Centroamérica es posible ver el caso de la emigración de una parte importante de la población en la década de los ochenta, debido a la guerra civil, debiendo afincarse en otros destinos como Estados Unidos. Finalmente, no volvieron a su patria y envían regularmente dinero a quienes aún permanecen ahí.

Ahora bien, los chilenos que residen en el extranjero envían US$336 millones anuales y dicha cifra no ha cambiado sustancialmente en la última década, por lo cual la balanza de remesas, esto es, lo que sale versus lo que entra, es crecientemente negativa para Chile. Por cierto que este déficit es financiable y tiene tras de sí el aporte al PIB que realizan dichos inmigrantes. Lamentablemente, y al igual como ha pasado en otros países, hay momento en que la llegada de extranjeros genera reacciones contrarias, por lo cual avanzar en el control de la ilegalidad en el ingreso al país así como la formalización de las relaciones laborales son elementos indispensables para que todo el aporte que realizan los extranjeros en Chile genere su máximo provecho.

*Tomás Flores es economista.

Deja un comentario

Cancelar la respuesta