En enero-agosto del presente año, las exportaciones de carbonato de litio llegaron a US$ 5.017 millones, lo que representa cerca de 10 veces lo exportado en igual periodo del año previo. Este incremento vertiginoso se explica tanto por aumento de la producción como por el aumento del precio, el cual ha subido en 215% en los últimos doce meses, llegándose a cotizar la tonelada de litio en US$ 71 mil aproximadamente.

Este sustancial incremento de los precios llevó a que, en el primer semestre, Soquimich le transfirió al Fisco, por impuestos a la renta y desembolsos por el contrato de arrendamiento a Corfo, un total de US$ 2.198 millones. Codelco, por su parte,  informó transferencias  al fisco por US$ 1.671 millones. Así, la explosión de valor en el litio no solo le ha reportado más dinero al Estado de Chile que Codelco, sino también ha premiado a sus inversionistas y es así como el valor de la acción de SQM-B ha subido desde $40 mil, en enero pasado, a cerca de $100 mil en la actualidad.

Este sustancial apetito por litio se explica por el impulso que han dado, entre otros, los gobiernos locales en China, que han duplicado su demanda por autos eléctricos. A su vez, la Inflation Reducción Act de Biden, promulgada en agosto pasado, establece un crédito tributario de US$ 7.500 para compra de un vehículo eléctrico nuevo y de US$ 4.000 para uno usado.

Las empresas se están moviendo rápido y es así como Ford firmó un acuerdo con Rhyolite Ridge de Nevada para el suministro de litio a su empresa BlueOvalSK que tienen en Kentucky. Hay que recordar que Ford usará baterías de fosfato de hierro-litio para el Mustang Mach-E y las F-150. Stellantis, dueña de Peugeot, Citroën, Jeep, Fiat y Dodge, entre otros, realizó una inversión sustancial en Vulcan Energy Resources para el suministro de litio así como para el desarrollo de nuevas baterías que utilicen otros componentes de menor costo. Esto último es muy relevante, ya que el alza del precio del litio ha generado una carrera por sustitutos menos costosos.

En nuestro país, Soquimich ha puesto US$1.500 millones de inversión sobre la mesa, con lo cual reduciría de manera sustancial el total de agua equivalente evaporada, la que se compensa con el aporte de agua de mar desalada y se lleva a cero el uso de agua continental, con lo cual proyecta una producción total entre 220.000 y 250.000 toneladas de carbonato de litio al año.

Sin embargo, para ello necesita un horizonte de planificación mayor que el actual, ya que el contrato que tiene con Corfo tiene vigencia hasta el 2030. Es necesario recordar que, de acuerdo a la regulación vigente, no son susceptibles de concesión minera los hidrocarburos líquidos o gaseosos, ni tampoco el litio, por lo cual, en el caso de este último, el Estado de Chile, a través de Corfo, licita contratos de arriendo para la explotación del litio y en el caso del contrato vigente con Soquimich, que se inició el 2017, se estableció, entre otras cosas, que si el precio del litio superaba los US$ 10 mil por tonelada se activaba una tasa marginal de 40%.

Corfo respondió que el futuro de la explotación del litio en el Salar de Atacama será definido en el marco de una política nacional que el Gobierno definirá, en donde al parecer desea incorporar la creación de la Empresa Nacional del Litio. Creo que esto último es un grave error, ya que la creación de una nueva empresa estatal no solo requerirá de aporte fiscal, muy escaso en estos tiempos, sino que además de tramitación parlamentaria donde se requieren acuerdos adicionales a la mayoría simple para llegar a ser aprobado.

La industria mundial del litio está acelerando sus decisiones e inversiones y condicionar la inversión chilena a una eventual creación empresa Nacional del Litio es un error sustancial que nos puede llevar a perder oportunidades de negocio que no estarán presentes en el futuro cercano.

*Tomás Flores es economista.

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