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Publicado el 19 de junio, 2015

¡Terminemos con la lesera!

Empecemos por la lesera de poner la reforma sindical en manos de la CUT y la Nueva Carrera Docente en manos del Colegio de Profesores.
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Por primera vez desde que escribo en esta magnífica tribuna, voy a estar de acuerdo con la Presidenta Michelle Bachelet. ¡Claro que queremos terminar con la lesera! No con aquella que la incomodó ayer –la pregunta constante de los periodistas, cuándo nombrará a uno de los ministros más importantes del gabinete y al resto de las autoridades que mantiene en el limbo–, sino la que ha florecido como maleza en casi todas las áreas de su gobierno.

Empecemos por la lesera de poner la reforma sindical en manos de la CUT y la Nueva Carrera Docente en manos del Colegio de Profesores. Imagine Ud. que el año pasado el ministro de Hacienda hubiera redactado una reforma tributaria a la medida de la Sofofa, y que el gremio sometiera las sucesivas propuestas del gobierno a votación entre sus “bases”. Raro, ¿cierto? Pues es justo lo que ha pasado con dos reformas importantes para el país, de las que se esperaba una mirada para impulsar a Chile hacia los próximos 50 años y no para hacerlo retroceder a los ‘60.

En una de esas coincidencias, que espero alguna vez la historia recoja con humor, el miércoles 17 de junio, mientras Bárbara Figueroa seguía desde la tribuna de la Cámara de Diputados la votación de la reforma sindical e intercambiaba mensajes con la ministra Rincón y los diputados oficialistas, un piso más arriba Jaime Gajardo negociaba con la Diputada Camilo Vallejo, en la Comisión de Educación, los términos de un protocolo de acuerdo para reformular el proyecto de Nueva Carrera Docente. Tres compañeros PC, que definían pasos claves para millones de chilenos, desde distintos frentes, mientras el gobierno y sus ministros salían en la foto como copilotos.

Vamos a seguir con la lesera de mantener a Chile sin Contralor General por casi tres meses, sexta autoridad de la República, aun cuando la Mandataria sabía, al momento de volver a La Moneda en marzo de 2014, que debía nombrar a un reemplazante de Ramiro Mendoza este año. En el intertanto, el organismo se apura en sacar un informe sobre el Censo 2012 (sí, justo ahora), que no cuestiona aspectos técnicos del proceso, sino una serie de detalles administrativos, de bastante poca monta. Me niego a imaginar que el gobierno se preste para utilizar políticamente la Contraloría, mientras la mantiene descabezada por un espacio de tiempo que empieza a preocupar.

El problema político más grave que afecta al gobierno hoy es otra “lesera”: la caída más estrepitosa de nuestra economía en los últimos 30 años, afectada no por los casos de financiamiento irregular de la política -como dijo el ministro Valdés en Icare-, sino por la imposición de la Nueva Mayoría de un programa de reformas que paralizaron la inversión y la acción de los emprendedores, desde hace más de un año. Es obvio que la Presidenta no está dispuesta a terminar con esa “lesera” y que ni 10 nuevos gabinetes van a revertir los efectos que genera poner en duda los alcances de la propiedad privada, aumentar las condiciones para la inversión en regiones, multiplicar el poder de las cúpulas sindicales y mantener el misterio por casi dos años respecto al contenido de una Nueva Constitución.

Hay muchas otras leseras que no podemos reclamar acá: se estancó la caída de la delincuencia, la Presidenta Bachelet no cumplirá con los hospitales comprometidos (por primera vez el país cuenta con los recursos, pero la ministra ha dicho que “no vimos el peso pesado que se nos venía”, insólito). Han vuelto las listas de espera en la salud pública y la deuda hospitalaria se triplicó en 15 meses; las obras públicas avanzan a pasos de tortuga, Transantiago camina hacia atrás, etc.

La Presidenta Bachelet perdió su mayoría hace casi un año, la misma mayoría que hoy espera que se haga cargo en serio del país, desde nombrar a las autoridades, no cuando ella estime conveniente, sino cuando corresponde, hasta asumir que sus reformas son rechazadas por casi 8 de cada 10 chilenos y que ya no cuenta ni con la credibilidad, ni menos con la confianza de antes, para convencerlos. Terminemos con la lesera.

 

Isabel Plá, Fundación Avanza Chile.

 

 

FOTO: PEDRO CERDA/AGENCIAUNO.

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