La señal más poderosa que puede enviar un presidente sobre su visión de país es cuando anuncia su primer gabinete. Porque el Ejecutivo nunca tiene tanta libertad para escoger a los miembros como la primera vez que realiza nombramientos, el elenco que el presidente electo presente el viernes 21 de enero dejará en claro cuál de las múltiples versiones de Gabriel Boric que vimos en campaña es la que entrará a La Moneda y gobernará en los primeros meses. Precisamente porque hay dudas sobre ello, los nombres darán luces claras e, inevitablemente, decepcionarán a unos y harán festejar a otros. Aunque los mandatarios siempre declaran —al menos desde 1990— que aspiran a ser presidentes de todos los chilenos, una vez que anuncian su primer gabinete queda claro que hay algunos que se sentirán más satisfechos que otros.

Ya que Boric se autoimpuso el 21 de enero como fecha para comunicarlo, es imperativo que el nombramiento se realice hoy. Cualquier demora en la presentación del elenco alimentará rumores sobre conflictos al interior de la coalición de gobierno y levantará sospechas sobre el liderazgo del presidente. Nadie lo obligó a poner una fecha para el anuncio. Pero ya que lo hizo, el no cumplir con la expectativa le hará daño. Por eso, es muy probable que para este fin de semana ya tengamos los nombres del gabinete que asumirá el 11 de marzo.

En días recientes, las expectativas sobre el nombramiento de Mario Marcel, el actual presidente del Banco Central, como ministro de Hacienda han generado optimismo en los mercados. Si por alguna fortuita razón Marcel no fuera el escogido para ese puesto clave, cualquier otro nombre escogido dará certeza en la medida que, como Marcel, tenga una trayectoria que subraye el continuismo con las políticas amigables con el mercado que han caracterizado a los gobiernos de izquierda y derecha en Chile desde 1990. Como la mayoría de los nombres que circulan como posibles ministros (o ministras) de Hacienda son de un perfil similar al de Marcel —aunque probablemente menos favorecidos que él por los mercados—, no debiera haber muchas sorpresas en Hacienda. Si llegara a darse una sorpresa, el inesperado nombramiento en Hacienda opacará todos los demás. Aunque el presidente electo haya insistido en que este ministerio no debiera tener la importancia que tiene, la realidad es que el titular de Hacienda, especialmente dada la trayectoria crítica que ha tenido Boric con el modelo económico, es el nombramiento más importante en el nuevo gabinete.

También debiéramos esperar un componente importante de saludable recambio generacional en la composición del gabinete. Eso dará energía y frescura al nuevo gobierno. Pero como Boric ya refleja el cambio generacional, un número excesivo de caras jóvenes en el gabinete simplemente vendrá a reproducir las fortalezas que ya tiene el gobierno y hará todavía más evidentes las debilidades. Por eso, Boric debiera mezclar juventud con experiencia en su composición.

Parece obvio que Boric también debiera privilegiar la diversidad de género, orientación sexual, trayectorias profesionales y orígenes del equipo que lo acompañará en sus primeros meses. La diversidad en el origen social del gabinete debiera ser un elemento central, toda vez que eso representa un quiebre importante con la homogeneidad de origen que tuvo el gabinete de Piñera en sus 8 años de gobierno y porque el propio Boric ha puesto la diversidad al centro de su programa de gobierno. Resulta particularmente importante que el gabinete de Boric refleja también diversidad de orígenes socioeconómicos. Ya que el Frente Amplio nació en torno a movimientos universitarios en instituciones de elite, el gabinete no debiera alimentar las sospechas de sectarismo que se multiplican cuando el elenco de ministros presenta una homogeneidad de trayectorias académicas y profesionales.

Finalmente, el gabinete inicial de Boric enfrenta también el desafío de responder a las expectativas de ley y orden que necesita una sociedad para poder avanzar. Cuando el conflicto en la Araucanía parece fuera de control y frente a la polémica generada por la decisión del presidente electo de no renovar el estado de emergencia en la macrozona sur y su apoyo a un proyecto de ley que busca la liberación de los llamados presos de la revuelta social, la señal que envíe el gobierno entrante respecto a cómo abordará la seguridad ciudadana marcará la pauta de lo que ocurrirá en los próximos meses con los desafíos al orden social que actualmente existen en el país. Ya que Boric se identifica con los movimientos sociales que se han tomado las calles en años recientes, a menos que envíe señales claras a favor del orden público, tendremos que acostumbrarnos a las marchas, manifestaciones, bloqueos de calles, saqueos y destrucción de propiedad privada y espacios públicos.

Si bien la experiencia democrática nos ha enseñado que los presidentes siempre deben ajustar sus gabinetes y que a veces algunos nombramientos tropiezan antes de que lleguen a asumir sus cargos, la señal que envíe el presidente electo Gabriel Boric probablemente marque un rumbo de una forma mucho más importante que lo que ocurrió con los nombramientos de primer gabinete de los gobiernos más recientes.

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