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Publicado el 12 de octubre, 2015

La Revolución de Giorgio

Giorgio Jackson debería aprovechar este momento. Es una oportunidad única en un instante en que la “política” y sus partidos están con las acciones en el suelo.
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Ex dirigente universitario, Ingeniero Industrial, 28 años, diputado por Santiago. Este es el perfil de Giorgio Jackson, uno de los cuatro personajes políticos mejor evaluados de Chile. Detrás de él, aparecen Sebastian Piñera y Michelle Bachelet. A esto se suma que Revolución Democrática, su creación, ocupó esta semana el primer lugar, entre 16 partidos o movimientos políticos, en  evaluación ciudadana (N° 50 de Plaza Pública-Cadem) a mucha distancia de los partidos “tradicionales” de los dos principales bloques políticos. Todo un fenómeno, una situación inédita, pero que si la analizamos con calma no debería sorprendernos tanto, dado el escenario político actual.

Sin duda, la aparición en el ranking de la encuesta CEP de agosto produjo un quiebre importante: logró darle visibilidad (dos portadas de La Segunda desde ese día) y por tanto, convertir en realidad –especialmente para las “elites”- a este joven diputado que tiene un discurso bastante crítico, pero al mismo tiempo propositivo.

¿Cómo podemos entender el “fenómeno Jackson”? Primero, su posicionamiento actual se distancia de lo que en un momento se llamó (algo despectivamente) la “bancada estudiantil”.  En cierta forma, ese grupo se dividió en dos: los “militantes”, cuyos íconos son las PC Camila Vallejo y Karol Cariola, y los “independientes”, representados principalmente por Giorgio Jackson y en menor medida, Gabriel Boric. Las dos primeras quedaron prisioneras de la percepción que arrastran los partidos, y por tanto, de los males y duras críticas que reciben transversalmente. En cambio, el diputado por Santiago se proyecta alejado de los conflictos de corrupción y desconfianza que afecta a gran parte de la clase política. A diferencia de lo que podría suponer el mundo político tradicional, su juventud y corta trayectoria le juega a favor ya que no se contamina de la crisis actual. Segundo, mantiene una agenda atractiva que integra temas ciudadanos y de interés público, sin caer en el abuso de slogans o promesas, algo tan propio de nuestra clase política. En tercer lugar, Jackson se proyecta como alguien firme en sus planteamientos, pero no es confrontacional. Y por último, aunque no le guste al parlamentario, se acerca al estereotipo que la elite criolla acepta aunque tenga diferencias: se ve como uno de los suyos. Estudió en el colegio Thomas Morus, fue presidente de la FEUC, tiene buena facha y un apellido poco común. El perfil de los Mapu y de los UDI de la PUC.

Giorgio Jackson debería aprovechar este momento. Es una buena ventana, una oportunidad única en un instante en que la “política” y sus partidos están con las acciones en el suelo. Yo le recomendaría aprovechar de diversificar su agenda, de expresar su opinión en todos los grandes temas que preocupan a la gente, partiendo por la seguridad y el compromiso colectivo. También debería liderar los temas de transparencia, pero de manera más audaz. Aquí sí que debería presentar propuestas basadas en ejemplos concretos que tengan sentido para las personas. Esta es la hora de tener opinión, no de hablar de programas o promesas electorales (lo que ya están haciendo varios). Pero también es el momento de mostrar más respaldo, más rostros, más “Giorgios”. Revolución Democrática podrá ser una alternativa sólo si es capaz de posicionarse realmente como un grupo con diversidad de actores, edades y niveles socio económicos. El peor error que podría cometer Jackson es que su partido terminara siendo un movimiento de adultos jóvenes con cierta homogeneidad. También tener cuidado con no extremar un discurso “anti” partidos tradicionales. Después de todo, RD está intentado transformarse en uno de ellos y cuando eso pasa, es posible asumir las mismas prácticas que se han criticado. Si no, veamos el ejemplo de Pablo Iglesias y “Podemos” en España.

A la política chilena le hace falta aire fresco, renovación, escuchar más, sintonizar mejor con las personas. La Revolución de Giorgio es un buen aporte, aunque el Servel –torpemente, aunque  haciéndole un gran favor- diga lo contrario.

 

Germán Silva Cuadra, Director del Centro de Estudios y Análisis de la Comunicación Estratégica (CEACE), Universidad Mayor.

 

 

FOTO: JORGE FUICA/AGENCIAUNO

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