Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 10 de julio, 2019

José Joaquín Brunner: Izquierdas sin horizontes

Académico UDP, ex ministro José Joaquín Brunner

Mientras las izquierdas no reconozcan su propia crisis de ideas difícilmente podrán escapar del callejón sin salida en que se encuentran atrapadas, responder a las preguntas claves de carácter ideológico e influir en los debates actuales y sobre el futuro.

José Joaquín Brunner Académico UDP, ex ministro
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

El problema de las izquierdas en Chile —en todas sus variadas formas, trayectorias y proyectos— es que no logran esquivar el callejón sin salida donde se metieron. La manida frase “It’s the economy, stupid!”, debiera decir, en el caso de nuestras izquierdas, “¡Son las ideas, estúpidos!”. Allí está la fuente de la crisis y la confusión; esa es la madre de todas las batallas, para usar otro cliché.

Por ejemplo, la momentánea descomposición del PSpronto se verá cuán duradera resulte— obedece a una intensificación perversa de la lucha entre “lotes” o máquinas internas, llevada hasta la exasperación justamente por falta de un proyecto que cohesione a los barones y sus huestes. Es típicamente, por tanto, una crisis ideal-moral; de ideas e ideales.

Pero, en vez de abordar ese vacío, las facciones internas siguen una lógica burocrática y disputan por islas, no por encrucijadas, como dice por ahí el Quijote. Cada grupo se transforma en una pequeña oligarquía y tiene sus caudillos y sus comunas, su masa de maniobra electoral y sus recursos. Al final, lo que se discute es cómo componer una mesa directiva y repartirse las palancas del poder; es decir, quiénes controlan cuántas clientelas. En todo esto, las ideas brillan por su ausencia.

Igual cosa ocurre con el PC, una vez más enredado entre los propios fantasmas, la falta de renovación ideológica y su continuo desencuentro con los derechos humanos, esta vez a propósito del lapidario informe Bachelet.

En efecto, ni el PC ni diversos otros grupos de izquierda han podido dejar atrás la ambigüedad que muestran frente a esos derechos fundamentales, cuya violación parecería ser distinta según si es cometida por fuerzas reaccionarias o progresistas, por el pinochetismo o el chavismo, por bolcheviques o mencheviques. Cuando son lesionados por bolivarianos, socialistas del siglo XXI o autoritarios de izquierda, de inmediato se invoca el contexto, el cerco imperialista, la ofensiva reaccionaria. Y se termina revelando que, en definitiva, estas izquierdas no han logrado elaborar un pensamiento propio y fundado, coherente y sólido, frente a unos derechos que efectivamente vienen de la tradición liberal y son de origen democrático-burgués.

Tampoco han logrado las izquierdas asumir, ni discursivamente ni en el plano de las emociones, el hecho que durante el siglo XX propiciaron o callaron el gulag y las dictaduras “revolucionarias”, el asesinato en masa de los Khmer Rouge, el estalinismo y un maoísmo destructivo, cada uno uno con sus distorsionados ecos en América Latina.

También el PPD —que nació como una nueva fuerza de izquierda reivindicando las tradiciones progresistas de diversos orígenes, incluso de la cultura liberal y de los rebeldes frente a la osificación del comunismo— aparece ahora como un agrupamiento ideológicamente deshilachado. Cuesta entender si se ha convertido al posmodernismo, favoreciendo una suerte de neoliberalismo cultural individualista —free for all—, o bien si se halla en un giro hacia el capitalismo de Estado, ahora combinado con las ideologías de la 4ª revolución industrial y las utopías tecno-apocalípticas. Esto se acompaña con una inflexión anti-globalista, como manifestaron los parlamentarios PPD al rechazar el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP-11).

Y del Frente Amplio, ¿qué decir? Quien se suponía iba ser un motor de renovación de las ideas de izquierda, una fuerza generacional portadora de “buenas nuevas”, ha terminado sumido en la misma micropolítica-de-las-desavenencias-inocuas que caracteriza al conjunto de las izquierdas. En el plano propiamente ideológico no se sabe si es un conglomerado ciudadano o de izquierda, si reformista o revolucionario, si socialista o comunitario, si partidario de una democracia pluralista o popular (radical), si aspira a un Estado de Bienestar o a un Estado promotor de alguna variedad de socialismo tipo siglo XXI. 

Tampoco se conoce su pensamiento de fondo sobre las demás fuerzas de izquierda, en la misma medida que —en este plano— su discurso es esencialmente pragmático y de alianzas de oportunidad. ¿Reconoce alguna filiación o hermandad con las revoluciones del siglo XX, el régimen soviético, el castrismo y el sandinismo? ¿Qué valoración tiene de la UP, la Concertación y la Nueva Mayoría? ¿Cuál es su visón de las socialdemocracias y los diferentes tipos de Estados de Bienestar? ¿Cuál es hoy su cercanía intelectual con los populismos de izquierda, con Podemos y Syriza, la Coalición de la Izquierda Radical de Grecia, ambos movimientos alternativos que últimamente han perdido fervor electoral?

Y en Chile, en el escenario de las ideas, ¿dónde se sitúa el Frente Amplio? ¿Defiende el derecho a la educación de los escolares o el derecho a la huelga de los profesores que anula al primero? ¿Defiende al Instituto Nacional y demás colegios emblemáticos como centros educativos formadores de elites —por ende, académicamente selectivos— o prefiere que las élites se formen exclusivamente en colegios privados pagados, creados para atender a los herederos del capital cultural? ¿Aspira a una pronta implementación de la gratuidad universal en la educación superior o acepta la necesidad de un amplio esquema de crédito estudiantil contingente al ingreso, de manera de focalizar el financiamiento fiscal en el mejoramiento de los jardines infantiles y la enseñanza escolar? ¿Postula la integración —con correcciones y modernizaciones— de la economía nacional a los mercados internacionales o un modelo radicalmente diferente de desarrollo y, en este caso, cual?

Mientras las izquierdas no reconozcan su propia crisis de ideas difícilmente podrán escapar del callejón sin salida en que se encuentran atrapadas, responder a las preguntas claves de carácter ideológico e influir en los debates actuales y sobre el futuro.

 

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más