Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 20 de abril, 2020

Ivan Witker: Repercusiones geopolíticas de una vacuna

Investigador ANEPE. Académico Escuela de Gobierno U. Central. PhD U. Carlos IV, Praga, República Checa Iván Witker

La carrera por conseguir un antídoto contra el Covid-19 terminará de producir un cambio metamórfico de potencias mundiales, donde lo desequilibrante no serán más las capacidades militares, sino de cuán dotadas estén de know how científico, el principal resorte del nuevo poder global.

Iván Witker Investigador ANEPE. Académico Escuela de Gobierno U. Central. PhD U. Carlos IV, Praga, República Checa

¿YA RECIBES EL PODCAST “DETRÁS DE LA NOTICIA”?

Cada noche el director de El Líbero, Eduardo Sepúlveda, cierra la jornada con un comentario en formato de audio enviado por WhatsApp, donde en pocos minutos analiza los hechos que marcaron el día y proyecta escenarios para el futuro próximo.

Sí ya eres parte de la Red Líbero, solicita el podcast escribiendo a red@ellibero.cl

Sí aún no eres parte de la Red Líbero, suscríbete y ayúdanos a seguir creciendo.

SUSCRÍBETE AHORA
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

La hazaña prometeica que se avecina es la obtención de la vacuna contra el coronavirus. Será vista como galardón al esfuerzo y se recordará como una de las más impresionantes carreras científicas de todos los tiempos. Faltarán expresiones para manifestar alegría y satisfacción. Sin embargo, sus repercusiones no serán ni benevolentes ni menos equitativas. Intereses comerciales, aunque especialmente políticos, marcarán la era post-vacuna.

En concreto, ya hay más de sesenta proyectos en competencia. Todos integrados por científicos de las más prestigiosas universidades y de los más reconocidos laboratorios farmacéuticos. Cada uno premunido de millonarios recursos; muchos provenientes de gobiernos como también de algunos inversionistas privados, interesados en las retribuciones terrenales que tendrá la comercialización de la vacuna. Todos aspiran a conseguir el fuego soñado; aquel pyr pantechnos que describía Esquilo en su “Prometeo encadenado”.

¿Qué razones existen para que esta vacuna haya desatado la gran carrera? Una muy poderosa. Esta vacuna simboliza las nuevas fuentes de autoridad y legitimidad en el plano internacional. Y su impacto será doble.

Por un lado, por sus dimensiones y características, generará inevitablemente nuevas configuraciones de poder, nuevos alineamientos, nuevos status y nuevas jerarquías entre los países. Por algo el gobierno estadounidense hizo millonaria oferta a la farmacéutica alemana CureVac  (la más avanzada en el desarrollo de la bendita vacuna) para que se traslade y culmine su proceso en suelo americano, mientras que Beijing compró hace escasos días un grueso paquete accionario de la otra empresa alemana que va adelante, BionTech. Es evidente que su obtención será vista como una victoria esencialmente política. No yerra Kissinger cuando advierte que el coronavirus ha iniciado el camino hacia un nuevo orden mundial. Tampoco John Gray al sostener que esta es una inflexión absoluta por implicar el fin de la hiper-globalización que conocimos.

Por eso puede sostenerse que terminará de producir un cambio metamórfico de potencias mundiales, donde lo desequilibrante no serán más las capacidades militares, sino de cuán dotadas estén de know how científico, el principal resorte del nuevo poder global. En esta liga competirán de igual a igual China, EE.UU., Israel, Rusia, Alemania, Japón y Gran Bretaña, articulados con potencias intermedias también nuevas, como Taiwán, Corea del Sur y Singapur, cuya participación en la búsqueda de antídotos eficaces es altamente significativa; cuasi decisiva. Las rivalidades entre estas potencias serán las determinantes en el devenir. Es por eso que está en gestación un nuevo orden mundial.

Por de pronto, el tránsito hacia la re-configuración del status de los países se ha convertido en un far west. Ratifica esta percepción la despiadada guerra por mascarillas y ventiladores, que ya estalló, y no sólo está minando la confianza entre los Estados, sino que sugiere el extravío de aquella idea hiper-globalizadora basada en la premisa de que bastaba con hacer pedidos a China. En materia de insumos médicos, está claro que ya no hay otra alternativa que ponerse en la larga cola de compradores, asumiendo que hay diferencias brutales en la capacidad de pago y en los montos de cada compra.

Tan impactante es este cuadro, que resulta erróneo pensar a priori que sólo países periférico como los latinoamericanos están al final de la cola. Pero no. Francia denunció un acto de piratería hace pocos días, al serle incautada una de sus compras al surgir de improviso otro adquirente, dispuesto a pagar el doble del precio original y al contado. Se da ya el inaudito hecho que los importadores están obligados a tomar providencias en materia rutas para el traslado de los insumos comprados. La carga puede caer en manos de los nuevos corsarios.

En este ambiente marcan incidencia también otros dos asuntos. Por un lado, la instalación de la ciber-vigilancia en la cotidianeidad de las personas y también de los países, ya que, mediante geo-localización, los gobiernos tendrán bajo control a todos quienes estén enfermos, y a quienes pudieren estarlo, sea población local o extranjera. Algo sencillamente inédito. Por otro lado, el visible reforzamiento de las fronteras nacionales y los check points (puertos, aeropuertos), que se divisa como algo difícilmente reversible. Ello sugiere un retroceso de las ideas benevolentes surgidas al alero de la hiper-globalización, como el Tratado de Schengen en Europa o aquella cándida exención de pasaporte y visado, tan en boga desde los años 90.

¿Qué puede hacer América Latina en un mundo más inhóspito que nunca? El panorama se ve poco auspicioso. A su magro nivel de influencia internacional, hay que añadir tres elementos que alimentan el pesimismo. Por un lado, ese infinitismo pedigüeño que tanto excita a grupos opositores en estos países, y, por otro, esa displicencia con que los demagogos ven los avances científicos, pasando por la imperiosa necesidad de grandes inversiones. El Banco Mundial prevé una caída promedio de 4,6% del PIB regional. Son tres ingredientes de un cóctel claramente recesivo, que dificultará el acceso latinoamericano a la próxima vacuna y pondrá a prueba la capacidad de gestión de crisis de cada gobierno.

En síntesis, en este desolador panorama, científicos británicos estiman que testearán una vacuna a fines de septiembre. Israelíes y rusos confían en lograrlo antes de esa fecha. Los chinos, pese a su hermetismo, probablemente irán aún más rápido. No sólo disponen de mil científicos trabajando para conseguir la vacuna, sino que, gracias a la inexistencia de grupos animalistas, podrán acelerar el testeo en pollos y monos.

Al final, será uno de esos sesenta equipos científicos el que prenda la llama prometeica. Pero no llegará envuelta en un inocuo tallo de hinojo. Vendrá llena de poder político y generará dinero. Simbolizará los cambios que se avecinan en toda la estructura internacional. Interesante será saber dónde se ubicará América Latina.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

¿YA RECIBES EL PODCAST “DETRÁS DE LA NOTICIA”?

Cada noche el director de El Líbero, Eduardo Sepúlveda, cierra la jornada con un comentario en formato de audio enviado por WhatsApp, donde en pocos minutos analiza los hechos que marcaron el día y proyecta escenarios para el futuro próximo.

Sí ya eres parte de la Red Líbero, solicita el podcast escribiendo a red@ellibero.cl

Sí aún no eres parte de la Red Líbero, suscríbete y ayúdanos a seguir creciendo.

SUSCRÍBETE AHORA

También te puede interesar:

Cerrar mensaje

¿Debiese llegar a más gente El Líbero?

Si tu respuesta es afirmativa, haz como cientos de personas como tú se han unido a nuestra comunidad suscribiéndose a la Red Líbero (0.5 o 1 UF mensual). Accederás a eventos e información exclusiva, y lo más importante: permitirás que El Líbero llegue a más gente y cubra más contenido.

Suscríbete