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Publicado el 18 de noviembre, 2018

Ignacio Arteaga: Tiempo de agradecer

Presidente de USEC - Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos Ignacio Arteaga

«Un reducido número de operarios inteligentes y decididos, podrían influir en la salvación de nuestra Patria…”, dijo hace 80 años san Alberto Hurtado frente a miles de jóvenes. En USEC, que cumplió 70, queremos ser parte de ese grupo de operarios decididos y queremos que muchos se nos unan.

Ignacio Arteaga Presidente de USEC - Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos
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La Unión Social de Empresarios Ejecutivos y Emprendedores Cristianos, USEC, cumplió 70 años difundiendo la actividad empresarial como una noble vocación y lo hemos celebrado en grande. ¿Dónde? En el Cerro San Cristóbal. Porque en ese mismo lugar, 10 años antes de la creación de USEC, San Alberto Hurtado, nuestro fundador, se dirigió a miles de jóvenes chilenos en un discurso memorable: “Ustedes son la luz del mundo… Ustedes son los que deben alumbrar estas tinieblas. ¿Quieren colaborar conmigo?”, fue la pregunta que les planteó. Y continuó: “¡Oh, si se decidiesen! Aunque fuesen pocos… Un reducido número de operarios inteligentes y decididos, podrían influir en la salvación de nuestra Patria…” Ese mismo llamado resuena hasta el día de hoy en los oídos de cada uno de los socios de USEC. Queremos ser parte de ese grupo de operarios decididos y queremos que muchos se nos unan. Por eso estamos tan contentos de haber celebrado un cumpleaños con 700 invitados. ¡Gracias por su compañía!

 

Esta celebración fue especial no sólo por su objeto y por su gran convocatoria, sino también por las tres destacadas personas que nos honraron con su presencia. En primer lugar, el Presidente de la República Sebastián Piñera E., quien destacó la labor del empresariado en general e interpeló a los empresarios de inspiración cristiana en particular, recordándoles “el imperativo moral del cual nadie ni nada nos debiera desviar”, que consiste en promover el desarrollo y la superación de la pobreza, creando valor y empleos que permitan generar un crecimiento integral e inclusivo. “La tarea no es fácil, es muy exigente, pero es una misión factible, realista y posible de cumplir”, nos dijo.

 

Chile necesita –y hay– empresas altamente productivas, socialmente responsables y plenamente humanas, al servicio de la persona y del bien común.

 

En segundo lugar, contamos con la visita del destacado empresario venezolano Lorenzo Mendoza, presidente de Empresas Polar. Haciendo un paralelo entre la vida de su familia y la de su empresa familiar -que está pronta a cumplir 80 años-, Mendoza basó la fortaleza de su empresa en unos principios y valores que trascienden la búsqueda de la rentabilidad económica y nos propuso hablar de “compromiso social” más que de “responsabilidad social”, pues el compromiso supone tener el coraje de involucrarse personalmente con los trabajadores y la comunidad. Tener el valor de defender la iniciativa privada y enfrentar los momentos difíciles junto a los trabajadores, de modo que haya una relación de fidelidad, cuidado y confianza mutua perdurable en el tiempo. El testimonio de Mendoza no dejó a nadie indiferente. Fue un llamado decidido a hacer empresas con valentía y sentido patrio, en base a la integridad entre lo que se dice y lo que se hace y a virtudes humanas como la verdad, la fe, la libertad responsable, el respetuo mutuo, la justicia, la excelencia y la alegría.

 

En tercer lugar, nos acompañó Isidre Fainé, destacado empresario español, presidente de la Fundación La Caixa. Este holding a través de su obra social ayuda a millones de personas con programas para la superación de la pobreza, vivienda, educación, entre otros. Isidre nos ofreció una verdadera cátedra sobre el rol del líder empresarial, que él definió como “el modelo de liderazgo transformador”. Según explicó, el verdadero líder es aquel capaz de movilizar la energía de los demás, para que hagan suya la misión de la empresa y se sientan comprometidos con ella. “Las fuerzas latentes de una empresa no llegan a tomar forma hasta que alguien proporciona un sentido rector, de alcance colectivo. Este factor es lo que verdaderamente, activa la energía que atesoran las personas. Porque es entonces cuando sienten que su finalidad o misión es la satisfacción de las necesidades reales de los demás, ya sean clientes o compañeros de trabajo”, sostuvo Fainé. Agregó que esta manera de actuar permite activar una fuerza personal muy poderosa, pero que a veces parece dormida, la “motivación trascendente”, que nos lleva a movernos por los demás, y en consecuencia sentirnos útiles socialmente.

 

Por último, no podemos dejar de agradecer a Dios por Su constante presencia y por habernos permitido servir a Chile durante estos 70 años y le pedimos que renueve nuestras fuerzas para no quedarnos quietos, ante todo lo que hay que hacer. USEC debe seguir levantando la voz, porque la noble vocación empresarial es posible. Chile necesita –y hay– empresas altamente productivas, socialmente responsables y plenamente humanas, al servicio de la persona y del bien común. Estos 70 años son un nuevo punto de partida.

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