Nuestra seguridad está en problemas, y no precisamente porque quienes se encuentran en terreno no cumplan su función. Más bien porque quienes dicen liderarla, no lo están haciendo. Esta semana nos enteramos de que se habían hackeado las cuentas de correo electrónico del Estado Mayor Conjunto (EMCO). A mitad de la misma, el subsecretario de Prevención del Delito se mostraba preocupado porque la aplicación colaborativa de tránsito Waze estaba incluyendo información sobre zonas de encerronas. Mientras tanto, ¿qué estaban haciendo las autoridades a cargo?

Claro que la liberación de los mails preocupa, pero preocupa también lo conocido el jueves sobre la alerta que se le entregó a la ministra de Defensa sobre posibles problemas de seguridad cibernética. La cartera corroboró la información alegando que “en ningún caso se comunicó la magnitud que conocemos hoy”. Nuestras autoridades repiten la idea de la “subordinación al poder civil” como un mantra; ¿dónde estaba ese poder civil cuando se informó sobre el tema? 

En otro plano, la preocupación desde el gobierno por la información que incluye Waze muestra otra cara del mismo problema. Ese “poder civil” encargado de la seguridad pública está fallando y los ciudadanos han debido buscar otras maneras de protegerse. 

Estamos perdiendo la batalla por la seguridad. Mientras nuestras Fuerzas Armadas y de Orden desarrollan sus funciones con total compromiso por la patria, ese “poder civil” está reprobando. Será por falta de conocimiento, de experiencia, sobre ideologización o todas las anteriores, pero una cosa sí es clara: en materias de seguridad no hay espacio para la improvisación. 

En cuanto a la filtración que afectó al EMCO, una investigación especializada deberá entregar luces sobre cuán comprometida está nuestra seguridad. Pero esto es sólo el ámbito técnico. En lo político, quienes lideran el ministerio no pueden alegar no conocer la magnitud del evento. Es responsabilidad de ellos hacer las preguntas correctas y analizar hasta dónde puede afectarnos.

Por el momento se ha presentado la renuncia del jefe del EMCO, quien ha argumentado haberlo hecho por la responsabilidad del cargo y ha evitado referirse a sus superiores, tanto del Ejército como del Ministerio. Cuando terminen las investigaciones conoceremos todas las responsabilidades del cargo que pudieron estar involucradas. Hoy, nuestros líderes han recibido una alerta importante. La Defensa es una materia muy compleja que no puede quedar para el control de daños o el azar. Contribuye a la Política Exterior a través de las relaciones internacionales propias del sector, protege la integridad territorial y soberanía de amenazas externas bajo estrictos protocolos y estrategias y un buen desempeño de ésta ha permitido construir una imagen país que ha posicionado a Chile como una nación que aporta a la estabilidad global. 

Tampoco podemos esperar que una app nos indique los lugares más riesgosos. Espero que nuestras autoridades hayan entendido el mensaje, le hayan tomado el peso al problema y, por el bien de todo, que el “poder civil” termine con nota azul la evaluación que todos los chilenos hacemos de él. 

*Pilar Lizana, Athena Lab. Experta en seguridad, narcotráfico y defensa.

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