Escribo esta columna en la noche del jueves 6, después de un extraordinario día con la Expedición Líbero en España, donde hemos tenido el privilegio de compartir con líderes políticos que hacen historia. La primera reunión fue con Cayetana Álvarez de Toledo, con quien tuvimos una sesión privada, recién llegada de Chile, donde nos comunicó su visión respecto a que nuestro tema constitucional debiera ser resuelto en el Congreso, fortaleciendo así la institucionalidad. 

En lo personal comparto esa visión, porque nuestra democracia es representativa, y como tal, los parlamentarios son nuestros representantes en el Parlamento, a quienes les otorgamos el mandato para ejercer la labor que la Constitución y las leyes les obliga. El Congreso tiene todas las atribuciones para reformar totalmente la Constitución y proveer al país de un nuevo texto que represente a todos los sectores. Su deber constitucional debieran cumplirlo, llegando a un acuerdo transversal amplio, tal como lo hizo España en 1978, siendo esa Constitución la que rige hasta hoy. ¿Por qué no hacerlo en Chile y ahorrarnos estar un año al menos con la incertidumbre de entrar en un nuevo proceso, de resultados inciertos?

Posteriormente fuimos al Congreso de los Diputados, donde estuvimos con el parlamentario del PP Adolfo Suárez Illana, hijo de Adolfo Suárez González, verdadero padre de la Constitución de 1978, quien fuera Presidente del Gobierno Español post Franco. Adicionalmente fuimos observadores de un debate en que se discutía de identidades de género, derecho de los animales y aborto libre. Lo sorprendente fue que apreciar que el lenguaje, la temática y la forma de atacar a los opositores de derecha era escuchar a los parlamentarios del FA y el PC, como si la izquierda en el mundo se hubiera puesto de acuerdo en usar un mismo tipo de argumentación, de causas y de ataque a quienes no piensan como ellos. 

Pero sin duda, lo más notable de este extraordinario día, fue un encuentro con Lilian Tintori, esposa de Leopoldo López, economista, político, ex alcalde de Chacao entre 2000 y 2008 y líder opositor a Chávez. Posteriormente, bajo la dictadura de Nicolás Maduro, fue condenado a 13 años de prisión por el Tribunal Supremo de Justicia por “incitación a las protestas callejeras de la ciudadanía contra el régimen”. En la cárcel fue torturado y su familia sometida a toda clase de atropellos. Por todos los reclamos internacionales que hubo en su favor, finalmente, en 2017, le fue concedido arresto domiciliario y en el intento de golpe contra Maduro el 30 de abril de 2019 fue liberado, refugiándose en la Embajada de España. Sin embargo, optó por salir de Venezuela, desde donde escapó disfrazado, viajando a Madrid en octubre de 2020. 

Lilian se transformó en activista venezolana por la libertad, tarea a la que sigue abocada desde España, donde están radicados, y escucharla contarnos cómo escapó de Venezuela demuestra que cuando la libertad está amenazada, somos capaces de tomar cualquier riesgo. Nos contó que su escape lo hizo por mar. ¿Y cómo lo hizo? A las 4:30 de la mañana, tomó a su hijo menor, una guagua de 1 año, y se metió con él al agua, donde nadó más de 200 metros hasta un velero, que con señales de luz le había comunicado a la playa que estaba listo para llevarla al barco que la sacaría de su país. Escuchar su relato es toda una experiencia emocional. Sus otros hijos estaban en España en casa de sus abuelos.

Lilian es sin duda una mujer que en Venezuela se vio enfrentada, al igual que su familia, a la persecución de las dictaduras de Chávez y Maduro, pasándolo muy mal, pero con una fuerza moral extraordinaria, al punto que en una visita a Leopoldo en la cárcel le manifestó: «hemos ganado, no nos han doblegado y seguimos luchando. Si nos rendimos, nos ganan, pero no lo lograrán». Y así fue. 

Su batalla actual es lograr la libertad de todos los presos políticos de Venezuela y algún día ver a su país liberado de la odiosa dictadura chavista de Maduro. 

Sin duda, la reunión con Lilian Tintori nos deja un mensaje inspirador que nos dice que la defensa de la libertad es una responsabilidad de todos y cada uno de nosotros, pues como podemos apreciar en Venezuela, de un día a otro, la libertad se puede perder, y no podemos dejar que sean solo los Leopoldo López y las Lilian Tintori de este mundo, los únicos dispuestos a dar su vida si fuera necesario, para defender este, el valor más importante de una sociedad.

La expedición sigue adelante con nuevos encuentros con personajes del más alto nivel político de este país. 

*Jaime Jankelevich es bioquímico y consultor.

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