Señor Director,

Admito que para los que votamos Rechazo, el término de la Convención alguna vez fue motivo de preocupación, ya que pensábamos que la ciudadanía se olvidaría de lo “extravagante” que fue. Pues efectivamente la Convención finalizó, los constituyentes poco a poco fueron desapareciendo de escena, tomando el Gobierno un rol más activo, a tal punto de que el propio Presidente reparte la propuesta constitucional con su firma.

Y ahora, dicho rol protagónico del Gobierno también se agradece: tenemos a un Presidente lamentándose porque lo llaman “merluzo”, mientras la delincuencia e inseguridad campean; una ministra del Interior embistiéndolas contra parlamentarios preguntándoles si acaso “se pegaron en la cabeza”; el ministro Jackson alabando la “calidad moral” de su generación, -mientras la Contraloría los investiga-, y el ministro de Economía destaca las “bondades” de la inflación. The show must go on (solo que con distinto elenco).

Ignacio Garay P., abogado

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