Hace cuatro años, SkinFit cambió la forma en que se abordaba el antiaging en Chile. En vez de tratamientos rápidos, inyecciones y promesas de cambio inmediato, irrumpió en el competitivo mercado de la belleza con un «gimnasio facial». Un concepto que, a diferencia de lo anterior, toma tiempo porque se enfoca en la ejercitación constante de los músculos de la cara.
En Libre Mercado, Francisca Vorwerk, socia fundadora de SkinFit, identifica las razones que llevaron a que su emprendimiento llegara a vender casi un millón de dólares al año. Periodista de profesión, y con experiencia en medios de comunicación económicos, Vorwerk se interesó en el tema de la belleza y la cosmética el año 2018. Al poco tiempo, supo que en Londres había un gimnasio facial. «Fuimos capaces de ver lo que estaba pasando afuera, que estaba pegando mucho, y replicarlo. Adelantar al país un par de años en lo que estaba», relata.
El hallazgo fue el gatillo, lo que vino después fue un proceso de investigación, desarrollo metodológico y una decisión clave: no copiar el formato extranjero tal cual, sino adaptarlo al consumidor chileno.
“Partimos el día uno con una empresa IPSA”
La empresa arrancó en 2021, en plena pandemia, con capital propio y sin deuda. «El que no aprovechó la pandemia no sé qué hizo. Esta idea se gestó y se hizo cada vez más sólida porque tuvimos mucho tiempo para darle vuelta y pensarlo», dice Vorwerk. A eso se suma haber llegado al momento justo: “Cuando en Chile todavía se hablaba del sérum y la crema como genéricos, SkinFit instaló una conversación más específica sobre musculatura, técnica y constancia, algo que el mercado no había visto antes”, dice la periodista.
Tan fundamental como eso fue el aporte de cada socio en la primera etapa: “Yo venía con la idea. Mi socia, Natalia Rojas, que es kinesióloga, con toda la estructura kinésica del tema. Pero además ella es emprendedora por naturaleza, tiene un empuje y una garra difícil de lograr en cualquier persona y yo creo que eso fue un motor muy clave en el despegue de SkinFit. Para despegar, tiene que estar la garra”.
El tercer socio, que pertenece al mundo empresarial, armó una empresa donde los costos estaban muy claros, donde todo estaba financiado, los estados de resultados muy sólidos. “Partimos el día uno con una empresa IPSA”, concluye.
SkinFit cuenta con tres sucursales en Santiago y sus ventas alcanzan casi el millón de dólares. Para el futuro hay planes de expansión y también de vender franquicias.
