El sector salmonero chileno atraviesa un momento de definiciones estratégicas marcado por la presión arancelaria en el extranjero y la renovación de expectativas políticas a nivel local. En entrevista con Libre Mercado, de El Líbero, Loreto Seguel, presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, abordó los desafíos de una industria que representa el 6% de las exportaciones totales del país, el 17% sin considerar el cobre y que hoy enfrenta un «ajuste de cinturón» forzado en su principal mercado: Estados Unidos.
El costo de la incertidumbre en EE.UU.
Estados Unidos es, por lejos, el destino más relevante para el salmón nacional, concentrando el 40% de los envíos. Sin embargo, la implementación de un arancel del 10% ha alterado el tablero de juego. Según Seguel, la respuesta de los productores chilenos ha sido pragmática pero costosa: mantener la participación de mercado a expensas de la rentabilidad.
«Las salmonicultores han asumido en sus resultados operacionales el arancel. Por lo tanto, hoy día esto va directo al margen, va directo a los resultados operacionales», explicó la líder gremial. Esta decisión de no traspasar el costo a los precios finales busca proteger la competitividad frente a otros actores como Canadá y Noruega.
Expectativas en la era Kast: Hacia una «política de Estado»
El gremio observa con optimismo la nueva administración de José Antonio Kast. «En su programa de gobierno, puso la salmonicultura en el centro del desarrollo del sur de Chile. Yo creo que eso es muy relevante, porque si hay algo que realmente se espera y necesitamos es una política de Estado respecto del segundo producto más exportado de Chile«, sostuvo. Agregó que «los países competidores hoy día lo tienen, Noruega, Escocia, tienen políticas de Estado de fomento a esta industria, porque son muy relevantes en esos países».
«Estoy segura que el nombramiento de las distintas autoridades, que además tienen relación directa con esta industria, desde el ministro de Economía, Daniel Mas, el subsecretario, Osvaldo Urrutia, o lo que es también la Cancillería, o los distintos servicios o ministerios, tienen la capacidad y el talento y la vocación pública para abordar el desafío que tenemos como país, que es que el segundo producto más exportado -que hoy día el PIB de Chile se mueve entre un 15% y un 30% según la región, producto de esta industria- pueda seguirse desarrollando», sostuvo Seguel.
Agenda de alto impacto y fácil implementación
Conscientes de la lentitud de los procesos legislativos, el Consejo del Salmón ha presentado una propuesta de cuatro puntos centrada en cambios reglamentarios de alto impacto y fácil implementación. Esta agenda busca destrabar el estancamiento productivo mediante ajustes técnicos que podrían elevar la producción entre un 4% y un 8% en régimen.
Entre las medidas clave, la líder del gremio destacó:
- Micro-relocalizaciones y ajustes cartográficos: Permitir que las concesiones actuales cambien su orientación (por ejemplo, de norte-sur a oriente-poniente) para aprovechar mejores corrientes y fondos marinos sin necesidad de nuevos espacios.
- Márgenes de error en conteo: Reconocer normativamente el 0,5% de error técnico de las máquinas contadoras de peces para evitar sanciones injustificadas que no responden a una sobreproducción real.
- Claridad en la definición de producción: Distinguir con precisión los procesos en tierra (pisciculturas) de los centros de mar para optimizar la trazabilidad y eficiencia del sector.
El nudo estructural: Ley Lafkenche
Finalmente, Seguel se refirió a la Ley Lafkenche como un desafío país que trasciende a la industria, al generar conflictos sociales y malas prácticas que entraban el desarrollo de muchos sectores, no solo el salmonicultor. El gremio espera que el Ejecutivo aborde las anomalías de esta ley para restablecer la certeza jurídica en el borde costero y permitir que la industria siga siendo el motor económico de las regiones del sur.
