Jorge Quiroz dice que un aspecto básico para intentar entender cómo funciona la cabeza del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es leer su libro “El arte de la negociación”, de 1987. “Me leí el libro. No es muy entretenido, así que hay que darse el trabajo”, dice con ironía. “A mí me sugiere que Trump en este minuto no va a negociar con nadie”, agrega el economista, consultor y columnista.
“La señal que tiene que dar durante un tiempo es que esto no lo va a tocar”, sostiene el doctor en Economía de la Universidad de Duke. “Cuando lees el libro, hay una parte en que dice ‘mi posición siempre es pushing, pushing, pushing (presionar)’. O sea, tú marcas un punto en el que dices de aquí no me muevo. Si tu retrocedes de inmediato, le estás dando una señal a China de que la mano la tienes débil”, asegura.
Quiroz cree que lo que se viene a partir de ahora es una “guerra de desgaste” entre las dos principales potencias mundiales, que incluso derivará en una suma negativa, donde tanto China como Estados Unidos pierdan durante muchos meses. “Quién levanta la bandera blanca antes”, grafica. Sus declaraciones fueron anteriores al nuevo anuncio de Trump de prorrogar el aumento por 90 días a los países que no aplicaron aranceles de represalias y subir la apuesta contra China a un 125% de sobretasa.
Y en esta fase de lo que él llama “suma negativa”, el economista plantea que China tiene más que perder. “El 104% (de arancel) destruye a China, pero el 84% le hace poca mella a Estados Unidos”, dijo.
Sin embargo, China tiene claro que esta “guerra de desgaste” tiene una fecha límite: las elecciones legislativas de medio período de noviembre de 2026. El efecto sobre Trump puede ser demoledor si sigue afectando los precios de los activos bursátiles y si la guerra comercial golpea a su base electoral, formada principalmente por la clase trabajadora industrial.
Adicionalmente, Quiroz asegura que China es también la única potencia que puede reconfigurar el actual escenario geopolítico global, al apretar una suerte de “botón rojo”. “El botón rojo no está en la política comercial. El botón rojo es que China sea capaz de generar inestabilidad política en Estados Unidos”, advierte, en la línea del uso de la fuerza militar o la intervención activa en asuntos internos norteamericanos.
“Cada mes que pasa, China va a sufrir, se va a desangrar en esta guerra de desgaste. Y el único peligro, un peligro no menor, es que China apriete el botón. Y ahí estamos en otro escenario”, plantea Quiroz.
De acuerdo con el economista, el impacto comercial para China se vislumbra mucho más crítico. “¿Cómo va a sufrir China? Con stocks acumulados que no puede vender en el mundo. ¿Cómo va a sufrir Estados Unidos? Lo que estamos viendo es que Estados Unidos es un desastre accionario. Porque la mayoría de las empresas que se transan en la bolsa de Estados Unidos están integradas globalmente, por lo tanto, están muy golpeadas”, dice Quiroz.
Wall Street: “Tiene mucho por caer todavía”
Para el experto, es claro que el costo que está dispuesto a asumir Trump en esta guerra comercial es el desangre del mercado accionario, que ha caído drásticamente en las últimas dos semanas. Y que podría seguir cayendo, en el entendido que lo que revela esta ola vendedora es que hay un fuerte apalancamiento entre los inversionistas globales, ya que junto con los derrumbes bursátiles no se han visto alzas en los precios de opciones alternativas, como los bonos del Tesoro, o activos refugio, como el oro.
“Uno habría esperado que con una caída del 10% del S&P500, el treasury (bono del Tesoro) hubiese subido y la tasa hubiese caído. Y no ocurrió. De hecho, la tasa ha subido”, explica Quiroz. Y agrega: “Esto indica que hay una ola vendedora que se está yendo a cash (caja o efectivo) y, por lo tanto, podría venir una cosa más aguda”.
De hecho, la relación precio-utilidad, una de las formas más usadas por los analistas para ver qué tan baratas o caras están las acciones, están en niveles tan altos (30 veces) como los previos a la crisis de 1929. “O sea, tienen mucho por caer todavía”, prevé.
