Un millón de pedidos mensuales, 300 mil clientes activos, 10 mil comercios asociados, y 6.500 repartidores distribuyendo en 23 ciudades, de Arica a Puerto Montt. Esos son algunos números de Rappi en Chile, la aplicación de delivery que nació en Colombia hace una década y que hoy dice tener entre el 10% y 15% de participación de mercado a nivel nacional, aunque en ciudades como Santiago o Viña del Mar asegura llegar al 30%.

“Parte del futuro de Rappi en Chile es precisamente consolidarnos fuera de esas dos regiones, donde nuestro peso es menor. Y justamente lo que hemos trabajado este último año es fortalecer el surtido, mejorar nuestros tiempos y nuestra operación, para que esta participación crezca”, cuenta Domingo Lama, gerente general de Rappi en Chile, en conversación con Libre Mercado, de El Líbero.

Lama explica que el negocio de Rappi se divide en dos áreas. La primera son todos los servicios dedicados al consumidor final, donde existen los verticales de delivery de restaurantes, farmacias, licorerías y comercio en general. En esta línea se incluye el modelo Rappi Turbo, que también opera con supermercados, y que ofrece entregas mucho más rápidas que el servicio regular, y Rappi Favor o Rappi Travel.

Una segunda línea de negocios son los servicios a empresas. «Tenemos Rappi Ads, que es un servicio de publicidad aprovechando los millones de personas que nos ven todos los días; tenemos Rappi Cargo, donde aprovechamos toda nuestra red de repartidores para empresas que también quieran usar la red como servicio logístico; o Rappi for Business, con empresas que quieran dar incentivos a sus empleados y lo pueden hacer a través de Rappi Crédito, por ejemplo», enumera el ejecutivo.

La sofisticación y competencia del negocio los ha llevado a tener programas de lealtad, donde se obtienen beneficios adicionales o exclusivos por el pago de una membresía, y alianzas con empresas como Latam o Cabify.

«En los próximos años la industria debiera crecer 20% anual»

Pese a la creciente masividad del negocio de delivery, que ya mueve unos US$ 2.000 millones en Chile, el gerente general de Rappi asegura que está lejos de haber tocado techo. Por ejemplo, un cliente promedio pide unas cuatro veces al mes servicios de Rappi. Y los mejores clientes, un promedio de 12 veces. «En mercados un poquito más maduros y más desarrollados, estamos hablando de números promedio de 6 o 7 pedidos mensuales, con un porcentaje también mayor de la población», plantea Lama.

«Por eso digo que este negocio, esta industria en realidad, se puede al menos duplicar en cinco años. Primero por el porcentaje de la población que utiliza este tipo de servicios. Y segundo porque puede seguir aumentando la frecuencia de uso (…) Es una industria que en los próximos cinco años debería crecer entre 20% y 23% por año», sentencia.

Las buenas perspectivas futuras los han llevado a elevar sus decisiones de inversión, las que revisan trimestralmente. A inicios de año, proyectaban invertir US$ 15 millones en 2025. Ahora la cifra subió a US$ 32 millones. «Hemos tenido muy buenos resultados de la operación. Esto hace que el cliente aumente su recompra. Y en la medida que la retención mejora, la empresa a nivel central dice ‘voy a apostar más por Chile’. Y eso es lo que ha venido pasando e hizo que el número efectivamente aumentara», comenta el ejecutivo de Rappi.

Lama explica que buena parte de esa mayor inversión se relaciona con atraer a nuevos y mejores repartidores a la plataforma. «Tiene que ver con tener programas de lealtad muy robustos para que sigan queriendo trabajar con uno; con equipamiento, como las mochilas, las rodilleras, los seguros, un montón de cosas que habilitan esta flota de repartidores para que opere en tiempo y forma segura», desarrolla el gerente. 

Y también con ingresos. Hoy el sueldo promedio de un repartidor de Rappi es de $780 mil mensuales, lo que equivale a casi 40% por sobre el sueldo mínimo. Más de la mitad de estos colaboradores son inmigrantes, principalmente en el rango de edad de entre 26 y 35 años, que se movilizan prioritariamente en moto y que tienen este trabajo como su fuente principal de ingresos.

Modelo de negocios

Rappi se financia de distintas maneras. Pero los ingresos de su negocio de reparto de comida y productos -que incluye un usuario final, y que representa el 90% de la facturación de la compañía en Chile- viene de dos fuentes: usuarios finales y comercios asociados. 

Lama revela que al usuario final se le cobra entre el 4% y 12% del valor de la compra, porcentaje que depende de varios factores: distancia del pedido, peso del producto, condición climática, demanda del momento y, por supuesto, si está acogido a un plan pagado o no.

En el caso del comercio asociado, este porcentaje puede oscilar entre el 20% o 25% para los restaurantes. «Ahí es donde probablemente hay mayor porcentaje de cobro, precisamente por el aumento de ventas que tiene el comercio», explica el gerente, agregando que hay casos reales en que la asociación con Rappi los ha llevado a elevar sus ventas entre 30% y 50% en pocos meses.

Los pedidos favoritos de los chilenos son las pizzas, las hamburguesas y el sushi. «De hecho, las tres categorías en conjunto hacen entre el 40% y 45% de las ventas», agrega Lama.

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