Un precio 7 o 10% mayor que el año pasado es el que proyecta Andrés Fuenzalida, gerente general de Copefrut, para la cereza el próximo año. En entrevista con Libre Mercado, de El Líbero, el líder de la primera exportadora chilena de cerezas a China contó sobre los desafíos que dejó la temporada anterior y cómo se preparan para la próxima, considerando campañas comunicacionales y estrategias para garantizar la calidad premium del producto.
En la temporada pasada Chile batió récords al exportar cerca de 125 millones de cajas (600.000 toneladas), un incremento de más de un 50% en volumen. Este boom, impulsado por nuevas plantaciones y muy buenas condiciones climáticas, se estrelló contra una caída de precios que hizo que los retornos a los productores cayeran aproximadamente un 50%. Fuenzalida explicó que fue un crecimiento esperado, pero no a esos niveles tan rápidamente.
“Fue un crecimiento grande, pero un crecimiento que tarde o temprano venía, porque el aumento en las plantaciones en los últimos años ha sido muy grande, por lo tanto, no es algo que haya sido tan sorprendente, seguramente no esperábamos un 50%, pero sabíamos que íbamos a llegar a estos volúmenes”, sostuvo.
Fuenzalida identificó la calidad como el punto crítico. «Ellos pagan muy caro, pero por una fruta muy buena,» explicó, señalando que la industria, ante el volumen récord, falló porque «empezamos a acostumbrarnos a que los chinos consumían todas las cerezas, y se envió fruta segunda categoría que hoy ya no tienen cabida. Eso empezó a ensuciar el mercado”. Esto, sumado a noticias negativas en redes sociales chinas que generaron un daño respecto del producto y de la confianza que el consumidor tenía en las cerezas.
La calidad como eje estratégico
Para la nueva temporada, en la que se proyectan volúmenes solo 5% mayores que el año pasado, la consigna es clara: cuidar la calidad y asegurar que solo lo realmente premium llegue al mercado chino.
“Todos entendimos que cuidar el producto era fundamental. Que teníamos que mandar a China realmente aquello que era premium, que es lo que ellos están buscando. Y nosotros, junto con nuestros productores, partimos desde temprano en la temporada haciendo cosas a nivel de huerto, a nivel de campo, y también a nivel de nuestras segregaciones, nuestras etiquetas, nuestra estrategia de embalaje para efectos de justamente lograr un producto más consistente y que se ajuste a las condiciones que ellos buscan”, explicó.
La sofisticación del proceso se ha elevado desde el huerto, donde se utilizan humidificadores e hidrocúler para un rápido enfriamiento y mantener la crocancia. En la planta, el proceso es veloz; una vez cosechada la fruta (aún manualmente), hay un plazo de hasta 48 horas para embalarla.
Promoción y el desafío de enero
A nivel comercial, el sector enfrenta el reto de un enero con muy pocos eventos que motiven la compra debido a que el Año Nuevo Chino será el 17 de febrero. Para evitar que el precio caiga bruscamente, la estrategia es trabajar con el retail para «armar promociones por efectos de incentivar el consumo de la cereza.»
Además, el Comité de Cerezas ha optado por un trabajo de comunicación anticipado para «ir preparando la temporada» y contrarrestar la desconfianza, informando sobre la seguridad de los barcos y la tecnología de embalaje a través de redes sociales.
