“En el informe de la Comisión de Medio Ambiente se rechazaron muchísimos artículos, pero no es que el pleno haya moderado algo, lo que se hizo fue frenar un suicidio de la Convención, que era lo que iba a ocurrir si es que se aprobaba un delirio como ese”.

En esos términos evaluó la constituyente Marcela Cubillos lo ocurrido en el pleno de jueves, en la que de 40 artículos, 34 fueron rechazados. En una sesión que se extendió por más de 8 horas, los convencionales lograron aprobar solo seis artículos (1, 5, 23, 25, 33 y 37) de un informe que estaba referido a medio ambiente, derechos de la naturaleza y animales

“No podemos interpretar que es moderación que se rechacen propuestas como esas. Se rechazó una norma que decía que el Estado reconoce la existencia de una relación sistémica e interdependiente entre todos los componentes y elementos de la naturaleza, incluido el ser humano. ¡O sea, muchas gracias por incorporarlo como uno más en esta cosmovisión!”, sostuvo la convencional en el Podcast Constituyente de El Líbero, en el que participa junto al constitucionalista Germán Concha.

Se trató de la discusión en general del primer informe de la Comisión de Medio Ambiente. Las seis normas aprobadas están referidas a crisis climática y ecológica, deberes del Estado con la naturaleza, derecho de participación ambiental, acceso a dicha participación, así como a derecho de los animales.

Este último artículo, que establece que el Estado debe reconocer la “sintiencia e individualidad” de los animales, es uno de los que más revuelo ha causado, aunque estas normas deberán ser aprobadas en particular por el pleno para tener su pase asegurado al borrador de Constitución.

Los problemas jurídicos de estas normas: deshumanización, desracionalización, decrecimiento

En criterio de Concha, lo que la Convención está planteando con respecto a los derechos de los animales y de la naturaleza “problemas jurídicos gruesos”, incluso más allá de cualquier discusión filosófica o religiosa: deshumanización, desracionalización y decrecimiento.

“Estas normas están deshumanizando el sistema porque están eliminando una lógica que tiene que ver con la centralidad del ser humano y lo está reemplazando por otras cosas, estamos volviendo a ciertas lógicas de la cavernas. La protección del medio ambiente no se inventa en esta norma constitucional, viene de mucho antes, pero con una lógica distinta: se protege el medio ambiente porque es útil al ser humano, no es que él le deba una suerte de adoración al sistema”, explicó el constitucionalista.

En cuanto a la desracionalización, Concha indicó que jurídicamente son titulares de derechos quienes tienen inteligencia, voluntad y consciencia de los mismos. “Quien no tiene esas capacidades no tienen esa titularidad, podrá tener estatutos protectivos”, dijo.

“Un tercer asunto es que estamos abriendo la puerta al decrecimiento, porque la única manera de cumplir con todas estas normas es renunciar a ciertas cosas. Vamos a tener que empezar a pensar cuánta energía eléctrica menos queremos y qué vamos a hacer con las semillas modificadas que son las que permiten que haya alimentos suficientes”, ejemplificó Concha.

El jurista fue enfático en cuanto a que se afectaría la capacidad de desarrollo y de expansión. “El ser humano altera su entorno porque es parte de su desarrollo. Los señores muy ecologistas que circulan por las veredas y que se creen que son dueños de ellas porque andan arriba de una bicicleta o de un scooter sería bueno que se acordaran de que ambas son máquinas creadas por la inteligencia humana, en procesos que se hacen en fábricas y que, ¡oh sorpresa!, contaminan al hacerlo”, indicó.

La advertencia del constitucionalista se da luego de que en la Convención se aprobara en general una norma que establece que “es deber del Estado garantizar y promover los derechos de la naturaleza, debiendo realizar todas las medidas necesarias de precaución, reparación, restauración y regeneración cuando exista o haya riesgo de degradación o daño ambiental. La restauración de la naturaleza comprende adoptar las medidas adecuadas para eliminar o mitigar las consecuencias ambientales nocivas de la actividad humana”.

La norma dice más: “La ley establecerá las instituciones y normativas necesarias para resguardar estos derechos, asegurar la participación ciudadana y la consulta indígena”.

“Ni el Congreso unicameral ni el bicameral tiene fácil los dos tercios”

Otro asunto que sigue sin resolver en la Convención es el del Poder Legislativo. Aún no está claro si en la propuesta de Constitución que se votará en las urnas se le plateará a la ciudadanía la existencia de un Congreso con o sin Senado. “Ni el Congreso unicameral ni el bicameral tiene fácil los dos tercios”, advirtió Cubillos al respecto.

En principio se había aprobado un sistema unicameral, en el que el Senado era sustituido por un Consejo Territorial. Esto no es que haya sido suprimido, pero sí se ha ido modificando. Ahora se habla de una Cámara Territorial y se busca que tenga más atribuciones de las que se le estaban otorgando.

Cubillos destacó cómo los aportes de los convencionales de derecha han contribuido a rectificar lo que, en su criterio, había sido un error. “La izquierda esta tratando de enriquecer el Consejo Territorial a través de nuestras indicaciones. Propuestas nuestras les permitieron a algunos del acuerdo de izquierda tratar de rectificar la eliminación del Senado”, sostuvo.

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