«No es menor que quien plantee el aumento de los plazos sea el Partido Socialista. Bastaba con que el PS o el Frente Amplio hubieran tomado control por una moderación, por un texto más transversal y no lo han hecho».

La que hace esta advertencia es la convencional Marcela Cubillos, quien, durante su participación en el Podcast Constituyente de El Líbero, advirtió que darle más tiempo a la Convención para redactar el proyecto de Constitución podría implicar abrir una puerta para renegociar otros temas del proceso.

«Si se cambia el plazo de la Convención, se debe estar dispuesto a discutir todas las condiciones del acuerdo: la pregunta de plebiscito de salida, los términos en que se entiende una u otra opción. El plazo es de la esencia, la gente votó porque esto se hiciera en este plazo», sostuvo.

Y es que con el tiempo encima, ya se han alzado algunas voces dentro del órgano constituyente, como la del vicepresidente de la Mesa Directiva, Gaspar Domínguez, que plantean la posibilidad de que a los convencionales se les otorgue más tiempo.

En criterio de Cubillos, el problema al interior de esta instancia no ha sido precisamente de tiempos. «Si en la Convención se estuvieran votando asuntos razonables, nadie estaría pidiendo aumento de plazos. Se están aprobando estas cosas no porque estén votando a la rápida, los convencionales están votando muy convencidos», dijo.

Si la izquierda no busca el diálogo y el acuerdo, no habrá -según la convencional- solución posible, incluso aunque se incrementen los tiempos: «Aquí no hay voluntad de construir acuerdos. No porque le des más plazo va a cambiar eso, es como que la gente creyera que van a cambiar la composición de la Convención porque le dan más tiempo».

El constitucionalista Germán Concha comentó en el Podcast Constituyente que lo que se está aprobando en la Convención son «barbaridades», y tal cosa no ha ocurrido así por el hecho de que los convencionales «estén apurados».

«Entonces, si a eso le dan más tiempo no veo por qué podría cambiar el contenido de las disposiciones», planteó el jurista.

Que el Congreso arregle lo que la Convención no ha podido

Siguiendo con el criterio de Concha, no es conveniente en ningún caso cambiar las reglas del juego en la redacción del borrador de Carta Magna, cuando quedan ya menos de cuatro meses para que la propuesta deba ser entregada.

Sin embargo, desde la perspectiva del jurista, en el supuesto en el que no haya otra salida, una solución jurídicamente razonable podría consistir en cambiar la redacción de la pregunta del plebiscito y, en caso de que la ciudadanía no esté de acuerdo con el texto presentado, que ese mismo proyecto de Constitución pase al Congreso.

«Digamos que la pregunta de salida fuese: ¿Se queda con el borrador de Constitución propuesto por la Convención o acepta que sea visto por el Congreso como un proyecto de reforma? Con eso volveríamos a las reglas normales, al tratamiento de tema constitucional en el lugar del que nunca debió haber salido, de los poderes ya constituidos, y nos bajamos de la locura de escribir en blanco, de empezar de cero», propuso el constitucionalista.

Desde la perspectiva de Concha, hacer tal cosa no sería más que volver al plan A. «Por alguna extraña razón el Congreso y el Presidente de la República se saltaron ese plan. Vamos allá, a la normalidad y demostremos que hay una salida para reinstitucionalizar este proceso en la forma tradicional, no en esta rareza en la que hemos estado metidos por casi ya un año», dijo.

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