«Este miércoles representó un día muy grave por lo que quedó en el texto. Para que la gente lo entienda en simple: Con esta Constitución solo se va a poder gobernar con las ideas del Frente Amplio y el Partido Comunista, solo eso va a ser constitucional».

La advertencia la realizó la convencional Marcela Cubillos, refiriéndose a los artículos que se aprobaron ese día en el pleno y que se refuerien al derecho a la educación, analizados, obviamente, en el contexto de los más de 450 artículos que ya pasaron al borrador de Carta Magna.

«Esta es una Constitución que define en su texto una visión ideológica y no permite otra. Eso es muy grave, porque la Constitución actual ha permitido gobernar con ideas de derecha, de izquierda, de centro izquierda, da lo mismo. Con esta Constitución, cualquier idea distinta a la que ellos ya plasmaron, que es su propio proyecto ideológico, va a ser inconstitucional», insistió Cubillos en el más reciente Podcast Constituyente de El Líbero, en el que también participa el abogado constitucionalista Germán Concha.

La creación de un Sistema Nacional de Educación, la obligación de todas las instituciones educativas del país de ajustarse a un «régimen único» que responda a principios que quedarán constitucionalmente establecidos y que incluyen la plurinacionalidad, así como la educación laica, forman parte del contenido de algunos de los artículos que fueron aprobados en la Convención y que constituyen un riesgo, tanto en criterio de Cubillos como de Concha.

«Esto es decirles a muchos proyectos educativos: se acabaron»

El polémico artículo 17, aprobado con 117 votos a favor, 20 en contra y 15 abstenciones, quedó redactado en estos términos: «El Sistema Nacional de Educación estará integrado por los establecimientos e instituciones de educación parvularia, básica, media y superior, creadas o reconocidas por el Estado (…) El Estado ejercerá labores de coordinación, regulación, mejoramiento y supervigilancia del Sistema (…) Las instituciones que lo conforman estarán sujetas al régimen común que fije la ley».

Cubillos fue enfática en cuanto a los peligros que representa esta norma. «Esto es muy grave. Es un sistema donde están todos los colegios, no solamanete los que reciben financiamiento público, los particulares pagados también entran, con un régimen común que definirá la ley y a esta altura ya sabemos que es una ley del Congreso unicameral, plurinacional, que puede aprobar por mayoría simple», sostuvo.

Para Concha, lo aprobado implica que el Estado va a determinar la matriz educacional, que van a tener que cumplir todos los proyectos educacionales. «Es muy peligroso lo que se acaba de aprobar porque es decirles a muchos proyectos: se acabaron. Esto pone en riesgo los colegios constituidos por otras colonias en Chile, por ejemlo, que funcionan según la lengua y el esquema educacional de ese otro país», afirmó.

Germán Concha: «Esto es mucho más que la Escuela Nacional Unificada»

«Ellos definieron los principios orientadores de educación y han definido a lo largo de toda la Constitución los principios que todos los chilenos tienen que suscribir. ¿Por qué? Eso está bien para un programa de gobierno del Frente Amplio y del PC, pero no para una Constitución», indicó la convencional Cubillos.

¿Y cuáles son los principios que regirán la educación según lo aprobado por la mayoría de izquierda en el pleno? El artículo es claro e incluyó incluso el principio de la plurinacionalidad.

«La educación se regirá por los principios de cooperación, no discriminación, inclusión, justicia, participación, solidaridad, interculturalidad, enfoque de género, pluralismo y los demás principios consagrados en esta Constitución. Tendrá un carácter no sexista», indica la norma, que también establece que la educación ha de ser laica.

«Todo se condiciona a que se cumplan los principios que define la Constitución, que son los de un sector ideológico, de los que han tenido hoy día los votos para establecerlo. No son precisamente los principios de pensamiento crítico, esfuerzo personal, libertad. No», agregó la convencional.

Las advertencias hechas por Germán Concha en este sentido tampoco fueron pocas. «Esto no es solo darle a la educación en su eje, sino que es el primer paso hacia el control de las conciencias. Ahora que está de moda pensar en los derechos de la naturaleza y de los seres sintientes, debe considerarse que el derecho a la libertad de conciencia es de los más humanos y está muy vinculado a la libertad de prensa y de educación», explicó el constitucionalista.

El abogado fue enfático: «En la medida en la que se controla lo que las personas reciben desde chicas en sus cabezas, se va controlando lo que esas cabezas empiezan a poder pensar o no. Por lo tanto, lo que se ha hecho no es solo dañar la educación en Chile de manera muy grave, sino que es un avance hacia un sistema que permita controlar conciencias».

En criterio del académico de la UC, lo ocurrido en el pleno donde se aprobaron estas normas consistió en una «victoria colosal» del colectivismo y del estatismo en Chile que no se había visto hace mucho tiempo. «Esto es mucho más que la Escuela Nacional Unificada (ENU) propuesta por el Presidente Salvador Allende, porque esa era una ley y aquí la están consagrando a nivel constitucional», señaló.

«Hoy día está consagrado constitucionalmente que el derecho y el deber preferente a educar radica en los padres y acaban de estatizar eso, eliminan esa regla y la reemplazan porque el gran educador es el Estado. Ese es un cambio radical», advirtió Concha.

Volviendo con Cubillos, la convencional no escatimó en advertencias y ejemplos. «De qué sirve decirle a los padres que pueden elegir, pero con un modelo único. Eso no es elección. Pongo otro ejemplo: todo lo que se está hablando en la Constitución es de un Estado laico. ¿Cómo calza un proyecto particular pagado o subvencionado religioso allí?», señaló.

La constituyente también puso énfasis en las implicaciones que tendría que la Constitución establezca el acceso universal a todos los niveles. «Esto se aplica con principio de equidad, por lo tanto, nadie sabe cómo van a ser ahora los procesos de admisión de las casas de estudio, porque ahora hay un proceso basado en el mérito. ¿Esto quiere decir que ahora se va a usar un sistema aleatorio para entrar a la educación superior?», dijo.

Cubillos se refirió además a que se establezca que a los profesores se les «otorgará estabilidad en el ejercicio de sus funciones».

«¿Un mal profesor que sea despedido de un colegio, es un hecho inconstitucional? El objeto de las normas de educación no está puesto en los aprendizajes de los niños, en el derecho de los niños ni en el de los padres, está puesto en los profesores y en la ideología», aseveró la convencional.

No está previsto algún artículo en la Constitución que permita crear nuevos colegios

El borrador de Constitución que la ciudadanía votará en las urnas no incluye el contenido que hoy está previsto en el artículo 11 de la Carta Magna en vigencia: «La libertad de enseñanza incluye el derecho de abrir, organizar y mantener establecimientos educacionales».

Cubillos explicó que lo ocurrido en el pleno con respecto a esa norma: «No se aprobó el artículo que permitía crear colegios. Obvio, porque lo que preveía era poder crear los colegios que ellos definieran, que se ajustaran a los principios que ellos definan».

El referido artículo 11 de la actual Constitución contempla otros derechos que tampoco figuran en el proyecto que lleva a cabo la Convención.

«La libertad de enseñanza no tiene otras limitaciones que las impuestas por la moral, las buenas costumbres, el orden público y la seguridad nacional. La enseñanza reconocida oficialmente no podrá orientarse a propagar tendencia político partidista alguna. Los padres tienen el derecho de escoger el establecimiento de enseñanza para sus hijos». Estos son derechos que ya no estarían garantizados constitucionalmente.

Concha se pronunció al respecto. «Los derechos de configurar y elegir proyectos educativos ya no serían válidos, salvo que les gusten al Estado. Eso no solo significa tener límites al hacerlos, sino al definir cómo los quieres hacer, cuál es el proyecto educativo, cuál la visión. Actualmente solo se reconoce como límite la moral, las buenas costumbres, el orden público y la seguridad nacional. Esas son reglas objetivas, en todo lo demás, se puede hacer lo que se quiera», señaló.

Otro asunto que llamó la atención del especialista, es que las normas aprobadas se refieren a que la obligatoriedad de financiar la eduación por parte del Estado aplicaría solo para las instituciones públicas, lo que dejaría por fuera a las particulares subvencionadas.

«Lo que están diciendo implícitamente es las van a permitir (las particulares), pero que no las van a financiar. La idea de esto es que el aporte público vaya al sistema estatal. Toda la pelea que se dio en Chile por defender la educación no estatal se devuelve en esa cláusula constitucional», indicó Concha.

«Sobrerregular la educación» en la Constitución y dificultar más la convivencia

Concha fue crítico en cuanto al exceso de adjetivos que, en su criterio, hay no solo en los artículos referidos al derecho a la educación, sino en todo el borrador de Constitución.

«Si se usan 15 adjetivos para la educación, por ejemplo, lo que está haciendo la Constitución es tomar partido respecto de todas esas cosas, todas y cada una de ellas. Esto es obligar a que cada vez que se quiera hacer algo en educación, se tenga necesariamente que cumplir con esas definiciones, todas», explicó el constitucionalista.

Desde su perspectiva, esta forma de redacción hace que la Carta Magna sea más rígida y más compleja de hacer funcionar. «Además hace más difícil la convivencia  entre personas que piensan distinto, porque exige estar de acuerdo en cada vez más cosas», sostuvo. 

El abogado subrayó: «Las constituciones breves no es que no tengan principios. Hay que diferenciar una Constitución de un programa de gobierno. Los programas de gobierno están llenos de adjetivos, son una exposición de tus sueños, pero las constituciones son un conjunto de normas jurídicas que pretenden establecer unas ciertas reglas de juego, cuando se confunden las dos cosas es un desastre».

Deja un comentario

Cancelar la respuesta