Cristián Warnken, vocero principal de Amarillos por Chile, responde en entrevista con El Líbero a los ataques que Carlos Ruiz, mentor del Presidente Gabriel Boric, le propinó en una entrevista publicada el pasado sábado en El Mercurio.

“¿Tener una postura de alerta constructiva por lo que está pasando en la Convención es encender la bencina? En democracia todos los poderes están sometidos al escrutinio público. El incendio más peligroso es el de la polarización a la que nos puede condenar una Constitución que no nos represente a todos”. En estos términos respondió el comunicador, profesor y escritor, que es vocero de los ya 28.300 adherentes que tiene Amarillos, a los dichos de Ruiz, quien aseguró que “los obstruccionistas, los Warnken y compañía, no se dan cuenta de que estamos sentados encima de una bencinera y que estamos tirando un cigarro mal apagado”.

En esa misma entrevista, titulada, «Más que celebrar (…) hay que tener los ojos bien abiertos», Ruiz aseveró que “lo que hace Warnken es intentar tirar la cadena con todo a la Convención”. “Creo que es un manipulador porque usa la palabra moderación para hacer un acto completamente desmoderado”, señaló en referencia al vocero de Amarillos.

«Hemos y he recibido muchas denostaciones en estos días, casi todas sin argumentos. Me llama la atención que un intelectual serio como Carlos Ruiz, por quien tengo además aprecio, me denoste como lo hace, acusándome de ‘manipulador’ y descalifique sin comentar ninguno de los planteamientos de nuestro manifiesto. Da la impresión de que no lo leyó”, sostiene Warnken.

En su respuesta, el vocero de los Amarillos exhorta a su crítico a dialogar en persona: “Invito a Ruiz a que nos tomemos un café para explicarle cuáles son los objetivos de Amarillos, que no son los que él cree. Denostar es fácil, escuchar al otro, ‘legítimamente otro’ (como dijo Maturana), no lo es».

Y es que de acuerdo con las afirmaciones de Ruiz, Warnken “no plantea nada concreto, lo que hace es tirar la cadena con toda la Convención, ese es un acto autoritario”.

El propósito de Amarillos por Chile, advierte Warnken, dista mucho de aquello: “Al contrario de lo que afirma, nuestro objetivo es que la Convención termine bien con un texto constitucional que nos una y no nos divida”.

En criterio del vocero de Amarillos, las declaraciones ofrecidas por Ruiz no hacen más que revelar “el nivel de polarización tóxica en la que estamos”, a lo que, señaló enfáticamente, no se iba a sumar.

“He aprendido -después de dedicar más de 20 años a conversar con personas de distintas creencias e ideas- que siempre el pensamiento de otro -que piensa distinto de mí- tiene algo de verdad. He aprendido a escuchar y a no prejuzgar”, dice Warnken.

Amarillos por Chile nació a mediados del pasado mes de febrero, cuando publicaron el manifiesto al que Warnken se refiere, que en ese momento contaba con el apoyo de 76 personas. Literatos, académicos, economistas, ex ministros de la Concertación y premios nacionales figuraban entre aquellos que se sumaron a la iniciativa. Menos de un mes después, de acuerdo con la cifra que figura en la página web de ese grupo, ya están a 1.700 firmas de sumar 30.000 adherentes.

«Alertar», eso harán los Amarillos

«Alertas Amarillas», «Conversatorios con Chile» y encuentros no solo en Santiago, sino en diversas regiones del país, son parte de las actividades que el grupo Amarillos por Chile tiene diseñadas hasta ahora. Esta primera fase se extenderá hasta que concluyan las votaciones en particular en el pleno de la Convención y queden establecidos cuáles serán los artículos que formarán parte del borrador de Constitución que la ciudadanía votará en las urnas.

Más que centrarse en los ataques, Warnken se enfoca en dar a conocer las actividades que la instancia de la que forma parte llevará a cabo.

«Estamos en una tarea constructiva, no destructiva, de levantar alarmas no catastrofistas, en una labor pedagógica, comunicacional, que pocos han hecho. La misma Convención ha sido muy mala en comunicar lo que hace y a veces da la impresión de que quisiera ocultar algunos temas, cuando debería ser todo mucho más transparente. «, dijo.

Warnken explica que Amarillos cuenta con una Comisión de Contenidos, que analiza las propuestas que se van aprobando en particular en el pleno de la Convención, para determinar, en criterio del grupo, cuáles son las normas sobre las que hay que poner la lupa y alertar. A la par, trabaja la Comisión de Comunicación, que se encarga de diseñar las estrategias para dar a conocer las alertas en cuestión.

«El proceso constituyente es muy complejo y queremos ser muy responsables y rigurosos en no opinar sobre algo que después nos demos cuenta que era una mirada general, debemos opinar sobre temas que ya hayan sido aprobados. Es harto trabajo. No podemos estar opinando sobre todo porque son demasiados temas y todavía quedan muchos por discutir: derechos sociales, económicos», sostuvo.

«No es la idea criticar por criticar»

Como una especie de cápsulas informativas que se difundirán a través de sus redes sociales serán las denominadas Alertas Amarillas, cuyo objetivo será llamar a la reflexión.

«No es la idea criticar por criticar, sino hacerse preguntas: ¿No había un camino mejor que este, hay un peligro acá? Hay que levantar esas alertas porque tal vez sirvan para que algunos convencionales puedan pensar y decir ‘es verdad’. Esperamos que algunas tengan eco. Las vamos a hacer en forma muy responsable», señala Warnken.

Lo segundo en la estrategia serán los Conversatorios con Chile. Ya el miércoles pasado se efectuó el primero. Fue en línea y contó con la participación de Susana Cheuquian -presidenta de la Central de Juntas de Vigilancia Rural de Nueva Imperial, en Cautín, región de La Araucanía-, la abogada Paula Nuche -ex candidata a diputada, independiente, por El Maule- y Cristóbal Palisson -estudiante en vías de titulación de Filosofía en la UC, quien fue delegado de la Red de Estudiantes por la Sustentabilidad de Chile, que actualmente se desempeña como jefe de la Vocalía de Emergencia Climática de la FEUC-. Todos ellos, miembros de los Amarillos.

«El objetivo de estos conversatorios es que dialoguemos con la sociedad chilena, que no sea una conversación dentro de un grupo cerrado que lee los mismos diarios y que se aplaude a sí misma. Vamos a recibir opiniones de las personas y también les vamos a transmitir insumos, las alertas en las que estamos», indica Warnken.

Los conversatorios, explica, serán periódicos, y el objetivo es que no siempre sean virtuales. «No descarto que podamos hacerlos presenciales. Nos interesa hacer muchos en regiones, porque nos los han pedido. Nos interesa hacer uno en La Araucanía, después en otras regiones y muy probablemente también en Santiago, en comunas importantes, populosas, de la clase media chilena», dice el escritor.

¿Qué harán cuando se conozca el borrador de Constitución?

«Considero que desde antes de la entrega formal de texto final el grupo Amarillo va a haber desarrollado una reflexión, una prereflexión para la decisión final, pero esa ya corresponde a otra etapa completamente distinta. Adelantarme sería hacer política ficción», sostiene Warnken con respecto a lo que decidirán como grupo en la segunda etapa, cuando ya se conozca el contenido completo del borrador de Constitución.

Aclara que esa segunda etapa, de acuerdo con las fechas que se tienen hasta ahora, no iniciaría necesariamente el próximo 4 de julio. «Tal vez comenzará antes, porque va a haber un borrador. Cuando inicie el trabajo de la Comisión de Armonización, que va a arreglar las formas, ya se va a saber qué fue lo que se aprobó en el pleno y en esa comisión no se puede hacer grandes cambios sobre lo ya aprobado. En ese momento ya vamos a saber qué tipo de texto constitucional más o menos vamos a tener», sostuvo.

¿Cuál es la Constitución objetivo de Amarillos?

Para los integrantes de Amarillos por Chile el proyecto de Carta Magna que se le presente a la ciudadanía debe contar con tres elementos esenciales para ser una posible buen texto Fundamental: «ser una Constitución para todos y todas, que cumpla con los estándares de las democracias occidentales -con representatividad y separación de poderes, por ejemplo- y que plantee a Chile como un Estado nación unitario».

«Ojalá que lleguemos a eso y que se pueda enmendar el rumbo en aquellos temas donde todavía hay mucha suspicacia e inquietud. Imagine una Constitución que tenga solo el 50 y tanto % de apoyo, con casi la mitad del país en contra, eso aseguraría que la sobrevida de esta Constitución sería muy corta», advierte el vocero.

Es precisamente cuando el grupo detecte algún artículo que vaya en contra de estos elementos, que levantará las llamadas Alertas Amarillas.

«Estamos llenando un vacío sin quererlo»

«Mientras más seamos, será mejor para el objetivo que tenemos de que la Convención nos entregue un texto constitucional digno, de transformación, pero no de refundación, que lea bien las señales que ha dado la sociedad chilena», explica Warnken, quien confesó que al principio no creía que pasarían de 500 adherentes, pero que ahora apuestan por llegar incluso a los 100.000.

En criterio del vocero, Amarillos por Chile, con su crecimiento, se convierte cada vez más en una instancia muy representativa de la diversidad del país. «Eso nos tiene muy contentos porque queremos hablar con el país, con el Chile real, no con el que tuitea, y cada día son más las personas anónimas de regiones, mujeres, jóvenes, gente del pueblo mapuche, dirigentes sociales que se están adscribiendo a Amarillos. Esto dejó de ser lo que la caricatura quiso hacer de nosotros, como un grupo elítico, lo que es curioso porque esas críticas venían de una élite», dice.

Es enfático en señalar que no son un partido político ni tienen intención de serlo ni son un centro académico, sino que se constituyen como una «instancia de opinión ciudadana preocupada por el proceso constituyente y el proyecto de Constitución».

«Estamos llenado un vacío sin quererlo, porque el vacío es muy claro: la falta de liderazgo político y de opinión política de nuestros líderes de centro y centro izquierda que en general, salvo excepciones honrosas y muy encomiables como la ex presidenta del Senado, Ximena Rincón, que emitió una visión crítica de lo que estaba pasando, así como el senador Fidel Espinoza, lo que ha habido es un silencio que a nosotros nos ha sorprendido», asevera.

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1 comentario

  1. Excelente, lo que plantea Warken es el camino razonable y realista en términos de plazos para poder «conversar» la futura constitución

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