Los primeros días de febrero llegó una oferta al Whatsapp de una persona de 25 años. Se trataba de la venta de un pase de movilidad que le otorgaría las libertades que tiene alguien vacunado con esquema completo, pero sin inocularse realmente. El valor del documento era de $90 mil: $30 mil por cada una de las tres dosis que se le registrarían en el sistema oficial del Ministerio de Salud. 

En distintos grupos y canales de redes sociales es posible hallar ofertas por este fraudulento servicio. El Líbero entró a grupos de Facebook de personas antivacunas o contrarias al pase de movilidad, en los que distintos usuarios recomendaban contactos en Telegram para conseguir los certificados, asegurando que «funcionaban» y que eran «confiables».

El Pase de Movilidad cada vez entrega más libertades, tanto para los aforos como para ingresar a otros países, por lo que tenerlo ha cobrado importancia. A la fecha, casi 15 millones de personas cuentan con su dosis de refuerzo, y a su vez, con el certificado. Esta alza en su demanda ha dado paso a negocios fraudulentos en los que se vende un pase de movilidad que contiene el esquema completo y funciona como uno real, pero que es falso en su contenido.

La unidad de investigación de El Líbero constató que hoy en Chile es posible comprar un pase de movilidad sin estar vacunado. La transacción es un delito contra la fe pública y podría tener consecuencias tanto en las estadísticas de vacunación, como en el riesgo para la salud de las personas, por lo que, según fuentes ligadas al Ministerio de Salud saliente, urge que sea investigado a cabalidad.

En el grupo ‘No al Pase de Movilidad Chile’ un perfil de nombre Alessandro A. publicó: «Por favor compartir masivamente. ¿Necesita la dosis 1, 2, 3 o 4 sin pasar la vacuna? Lo probé y ahora ha funcionado para todos los que quieran su pasaporte de vacunación, pase de salud, código QR sin pasar por vacuna puedes contactarlo telegram: Hanrywatson (sic)». El anuncio incluía los países donde estaba disponible el «servicio»: Suiza, Francia, Bélgica, Canadá, Austria, Italia, Alemania, Chile y Perú. 

En otra publicación del mismo grupo (ver imagen) -que cuenta con más de 5 mil miembros en contra de la que llaman una «dictadura sanitaria»-, Priscilla F. ofrecía los «servicios del médico que hizo el pase para toda mi familia con toda discreción con todas las dosis y código QR válido«. «Es rápido y muy confiable», aseguró esta usuaria en febrero, dando el contacto de ‘DrJames1123’ en Telegram. El mismo comentario se hizo sobre el vendedor ‘Habram12’.

Al contactar a las personas recomendadas por los usuarios, la instrucción era clara y similar: hacer el pago y enviar los datos personales para recibir el pase de movilidad. Por la conversación y el método de pago requerido -bitocoins y libras esterlinas- se puede inferir que los oferentes no necesariamente viven en Chile, sino que gestionan el «negocio» desde otros países donde existe el mismo servicio.

La conversación más extensa fue con Hanry Watson, quien aseguró que si el solicitante no tenía ninguna vacuna, ni pase de movilidad creado, él tenía que registrar primero las 3 dosis. Tras eso informaría «cómo hacer para obtener el código QR en tu tarjeta nacional». Además explicó: «Procederé al sistema aquí, luego alguien se comunicará con usted allí en Chile para colocarlo en su tarjeta identificada», dando a conocer que no se encontraba en el país. Watson cobraba por este servicio un total de 200 libras esterlinas, más de $210 mil pesos chilenos. (Ver imágenes)

Los cobros de los otros dos eran menores. ‘Dr. James’ aseguró que un pase con las tres primeras dosis costaría $95 mil pesos y sería entregado en 24 horas. Tras preguntas realizadas sobre la eficacia del pase, el vendedor envió evidencia sobre un supuesto cliente que había pagado por el servicio.

En la fotografía enviada (en la imagen a continuación) aparece el carnet de identidad de un joven de 15 años y un pase digital de vacunación que contiene un código QR. No es posible saber si la persona compró ese servicio o efectivamente se vacunó, debido a que no se puede acceder a su información privada, sin embargo, su pase de movilidad aparece como «habilitado» al ser escaneado.

El Dr. Habram cobra $55 mil adelantados por bitcoin, y aseguraba la entrega en 24 horas. Ante las dudas expuestas, afirmó que «estas estafas se han vuelto muy comunes en las redes», pero que sus pases funcionaban «muy bien» y que los clientes han quedado «satisfechos».

Para no incurrir en el hecho que se denuncia, El Líbero no realizó la transacción ni el depósito. El Minsal saliente fue consultado por este fraude ofrecido en redes sociales, pero prefirieron no referirse al tema. Con respecto a la veracidad de la información de la persona de 15 años tampoco comentaron debido al derecho a la privacidad del paciente.

Los contactos podrían estar efectivamente ingresando fraudulentamente las vacunas en el registro oficial de Chile, entregar un código QR adulterado, o podría ser simplemente una estafa.

Fuentes ligadas a esa cartera aseguran que esta podría ser solo una muestra de un fraude frecuente que, según conocedores de la campaña de vacunación contra el Covid-19, debería ser investigado porque se trataría de un delito que podría tener consecuencias graves. «Esta es una hebra, yo creo altamente probable que esto sea una cosa mucho más frecuente», confirman, debido a que la masificación del proceso lleva a que el registro sea «imperfecto» y «falible».

El sitio web del Ministerio de Salud mevacuno.gob.cl -desde donde se descarga el pase de movilidad- se alimenta del Registro Nacional de Inmunización (RNI), la fuente oficial de datos sobre la vacunación en el país desde el 31 de diciembre de 2012 y el repositorio único nacional para todos los establecimientos de salud públicos y privados en convenio con la Seremi de Salud desde 2013, según el Departamento de Inmunizaciones. 

El RNI es la herramienta informática que le otorga al Minsal un registro electrónico y nominal para conocer las dosis administradas por tipo y esquema de vacunación y permite obtener el historial de vacunación de cada persona inoculada en el país, entregando la información sobre la cobertura en cada estrategia y campaña.

A enero de 2022, 2.110 establecimientos públicos y privados contaban con el sistema RNI en el país. Es decir, al menos 2 mil personas tienen acceso, ya sea como vacunador o como registrador, al registro donde se debe consignar cada vacuna inoculada, su número de lote o serie, los datos de contacto de la persona y el nombre del vacunador.

Por ejemplo, en el caso de las vacunas Pfizer, cada lote corresponde a 50 mil vacunas y al ser multidosis, de la misma ampolla -que tiene su propio número de serie- salen entre 5 y 6 dosis. Durante el registro, los vacunadores se aseguran de ingresar el número de lote, debido a que es clave en la búsqueda de efectos adversos, sin embargo, el número de serie no siempre queda registrado, lo que representa una vulnerabilidad del sistema.

La venta del Pase de Movilidad implica una falsificación del instrumento público, ya que se hace una certificación falsa que podría interferir con las estadísticas de vacunación. Quienes integran el sistema de salud aseguran que esta podría ser una de las consecuencias más graves, ya que una persona que no está vacunada, y que por lo tanto es un riesgo para la salud pública, adquiere permisos para comportarse como si lo estuviera en cuanto a aforos y restricciones, por ejemplo, para la salida y entrada a otros países. 

Además, se podría estar configurando un delito contra la salud pública y de fraude al Fisco, ya que se cobra dinero por una vacuna que es un bien público gratuito y pagado por los impuestos.

10 fraudes confirmados

El Líbero tuvo acceso al testimonio de Juana Pérez (25), cuyo nombre fue cambiado para proteger su identidad. Tras oponerse a vacunarse gratuitamente en el sistema de salud por razones personales, pagó para obtener un pase de movilidad que acredita las tres dosis necesarias -hasta el momento- para tener un esquema de vacunación completo y gozar de sus beneficios.

El servicio se lo presentó un amigo que actuó como intermediario entre el artífice del fraude y el grupo de 10 personas que debió conseguir para llevar a cabo el “negocio”. Por esa pasada, el vendedor obtuvo $900 mil pesos y el grupo de 10 personas, sus pases de movilidad habilitados para desplazarse libremente. 

Cuarenta y ocho horas después de que se hizo el pago de $90 mil y la entrega de los datos personales de cada uno, la fuente relata a este medio que accedió a la plataforma del Ministerio de Salud (Minsal) mevacuno.gob.cl con su Clave Única y descargó su pase digital de vacunación que contenía el código QR y que acreditaba que se había inoculado tres veces contra el Covid-19. Lo mismo sucedió con los otros 9 miembros del grupo que pagaron por su certificado digital. Todas las inoculaciones aparecían efectuadas en la comuna de San Bernardo.

El Líbero no pudo tener una copia del Pase de Movilidad digital de Pérez, pero comprobó que al escanear el código QR del documento y el de su carnet de identidad en scanmevacuno.gob.cl aparecía como “habilitado”. El método utilizado por el intermediario del negocio podría no ser el mismo que el descrito anteriormente en las conversaciones de Telegram, sin embargo, confirma que el fraude existe.

Venta de pases a nivel mundial

Desde hace meses distintos países han comenzado a utilizar el pase de movilidad, pasaporte covid o certificado de vacunación como requisito para gozar de mayores libertades y traspasar fronteras, por lo que aumenta la demanda para obtenerlo y estar al día con las inoculaciones. En Europa, ha dado paso a que aumenten las adulteraciones de estos certificados, tal como se está viendo actualmente en Chile.

Investigaciones publicadas por medios españoles reportan que por alrededor de 250 euros ($220 mil pesos) distintos canales en Telegram ofrecen «certificados verdes digitales» y aseguran que «estará en el registro de datos del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades» y que se aceptará en todos los estados miembros de la Unión Europea. El pago también se hace por adelantado y en criptomonedas Bitcoin o Ethereum para evitar su trazabilidad por parte de las autoridades.

Este negocio se suma a la ya revelada venta de pruebas negativas de PCR, un documento replicable y fácil de adulterar, pero que atenta contra la salud de las personas debido a que puede generar focos de contagio.

En enero de este año, la policía nacional de Madrid detuvo a 7 personas por falsificación de documentos y atentar contra la salud pública, tras la venta de pasaportes covid falsos. Los investigadores constataron que habían logrado inscribir de manera fraudulenta a 1.600 personas en el Registro Nacional de Vacunación de ese país.

El hecho también se ha reportado en países de América. En México, las autoridades advirtieron sobre el peligro de estas prácticas y sus consecuencias legales. La Secretaría Ciudadana de la Ciudad de México aseguró que en el Centro Histórico de la capital mexicana se expedían certificados de vacunación falsos y que las penas para quienes compraran o elaboraran esos documentos iban de 3 a 6 años de cárcel.

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