A todos quienes sueñen con la posibilidad de ver desaparecer al neoliberalismo, tal como muchos lo entienden, siento informarles que personalmente creo que es algo imposible que ocurra. Van a perder el tiempo.
Para quienes están de acuerdo con el pensamiento de Adam Smith, en que el mercado libre actúa como una mano invisible que maximiza el bienestar general y creen que ello puede fácilmente eliminarse, así como así no más, están equivocados. Es creer que pueden tapar el sol con un dedo.
Con años de experiencia trabajando con personas en las más variadas condiciones, en agricultura, en la industria, en educación, me han enseñado que para hacer que las metas se cumplan hay que saber poner los incentivos y, bien alineados, es increíble la fuerza que tienen y hasta dónde se puede llegar. Y es la mano invisible la que hace esto efectivo. Una de mis primeras experiencias fue con otro amigo en un plantel de cerdos, donde lo más importante era lograr que las hembras durante la lactancia obtuvieran el mayor número de lechoncitos al destete y para eso, el trabajo consistía en evitar que la hembra los aplastara y así lograr el mayor número de destetes. Parece fácil, pero requiere hacerse cargo de un sinnúmero de detalles. Sin embargo, con sólo organizar una simple competencia con premios bien insignificantes se logró motivar a todo el personal y alcanzar hasta tres cerditos más por camada. Una cifra considerable con efectos finales significativos para todo el plantel.
Resulta que la clave para alcanzar el éxito en muchas de las tareas que nos proponemos en la vida consiste en alinear bien los incentivos para conseguir que concurran ojalá todas las voluntades motivadas. La zanahoria cuando aparece en forma totalmente destacada hace resaltar los efectos invisibles. Con el garrote, en cambio, hace que desaparezcan todos estos efectos.
Cuando dos personas afines se ponen de acuerdo para actuar indistintamente, sus efectos pueden ser increíbles. Cuando involucra un grupo de personas y se logra transmitir claramente el objetivo, tiene un efecto mayor y de grandes proporciones. De ser posible, medir este efecto lo denominaríamos interacción.
Quienes se especializan en este tema sea en el ámbito vegetal o en el animal son los genetistas. Buena parte de su trabajo consiste en estimar, en su verdadero sentido, cuánto más pueden conseguir de rendimiento por esta interacción y la denominan vigor híbrido. Al hombre libre le gusta y alucina con explorar instancias donde puede practicar y vivir este fenómeno y se esmera en hacerlo. En el deporte se ve a diario en el basquetbol, en el fútbol, etc. Recuerden Gorosito con Acosta.
Cuando entre las personas hay vínculos que les compromete al conjunto, el efecto puede ser más que sólo suma. En una familia que, como tal su desafío es superar una meta común, su capacidad se multiplica. Esto se aprecia en concursos donde la participación es la familia entera. Similar efecto se observa cuando el grupo va más allá, por ejemplo, un barrio completo. Iniciativas enfocadas después de una desgracia natural en un país, y se organiza para ir en ayuda y se logra mover un número increíble de voluntades. Mas claro queda mencionando el ejemplo de la Teletón.
Y para quienes no lo vivieron, esto es exactamente lo que ocurrió en todo Chile al término del gobierno de la UP. El país entero estaba enfocado hacia una sola meta superar todas las dificultades que tenía en ese momento. Algunos discreparan, pero son los hechos y yo personalmente lo vi. Y era algo que, en ese momento era totalmente normal que ocurriera.
Lograr un consenso general de la magnitud que estamos hablando y de esta forma, no es cosa fácil. Pero, cuando se logra o se da el momento, la fuerza de la sumatoria y las interacciones de todos motivados es impresionante y la respuesta final aumenta.
En el reino animal este fenómeno se observa en aquellas especies que tienen marcado comportamiento en manadas o jaurías.
Las agrupaciones en que los ciudadanos se encuentran sin motivación que los comprometa, se reduce el efecto de la mano invisible a un grado muy menor. La ciudadanía como un todo tiende a sólo la latencia. Es lo que les ocurre a todas las corrientes que se basan en ideologías socialistas. Las interacciones se reducen a una mínima expresión. Sólo se limitan a que pase el tiempo sin nada más que esperar.
El cooperativismo, que en un momento estuvo muy de moda y se aplicó ampliamente, no resultó ser la respuesta intermedia que muchos esperaban, en la práctica no dio el resultado ansiado. No aparece la mano invisible con la fuerza como sería deseada. En las organizaciones socialistas se reducen a una mínima expresión. Desaparecen prácticamente los incentivos para ponerse de acuerdo y con eso la cantidad de interacción se acerca a cero.
De esta reflexión se puede deducir que tener como meta la posibilidad de sepultar el neoliberalismo equivale a eliminar una de las facultades más noble que tiene el ser humano, interactuar en forma libre entre varios. Es propio de su inteligencia y obtiene de ello un provecho inconmensurable imposible de desechar.
En definitiva, tirando una raya para la suma, son demasiadas las ventajas que en la práctica tiene el liberalismo sobre las organizaciones socialistas de cualquier denominación que les resulta imposible de superar.
Mi percepción es que nuevamente estamos en un momento en que puede haber una mano invisible que favorezca a este país en todas sus actividades y estamentos.
