La vocera-vocera va el domingo a Mesa Central, el programa de Iván Valenzuela y se le pregunta donde esta Wally, perdón, Boric y que porqué le hace el quite a las preguntas de la prensa. O sea, salvo cuando los mira con odio y con su tonito de tiranillo les dice que no va a contestar ni hacerse cargo de la talla que le salió pésimo con eso del “Narbona” vs “Craig”.

Se lo digo, Presidente, hacer reír es super peluo’, pregúntele al diputado Winter o a su nuevo sheriff, Gaspar Rivas. Como este es un gobierno de sutilezas, medio dorito después, y por primera vez en dos años, el Presidente con toda la vistosidad posible se reunió con los periodistas en La Moneda a conversar. Yo encuentro que pudo haberse manifestado con su asaíto en Château Yungay poh Presidente, ya que los hizo esperar dos años. Pero bueno, la cosa es que en la intimidad de esa conversación el Presidente, se despachó esta frase: “Toda discusión respecto a algo tan importante como el sistema político va o debiera ser posterior a que zanjemos la discusión que yo diría más les importa a los chilenos, que es en particular la reforma de pensiones”.

Sí poh, porque tras la elección de la mesa de la Cámara de Diputados, el temita este del sistema político se ha convertido en la nueva obsesión de nuestros políticos. Y… sí, no son los más veloces, qué les puedo decir, recién se pegan el alcachofazo. Bueno, la cosa es que esto fue el martes. Porque el jueves estábamos todos alborotados con lo que el Presidente iba a decir en la Enade. Cabritas y espumoso (siempre son las 12 en alguna parte del mundo) maridaje que les recomiendo mucho, ahí estaba yo lista a escuchar a nuestro verdadero niño poeta, que pa’ variar no decepcionó; a Dios lo que es de Dios y al César que lo dejen bailar, el Presidente es güeno pa’ discursear. Tiene ese talento de decirle a la gente exactamente lo que quieren escuchar; una de pino pa’l caballero, una de queso pa’la dama. En ese sentido y me imagino que muy a su pesar, es un buen vendedor. Inició con metáforas futbolísticas que me parecieron del todo innecesarias porque me recordó su paso por el estadio el fin de semana pasado. La foto de la pelusa umbilical presidencial circuló por todos los chats dejando una estela de memes que se sienten un poco como los músicos del Titanic; nos hundimos, pero las risas no han faltado.

“¿Les gusta ir al estadio?”, así dio inició a las 10 de la madrugada, nuestro Presidente escritor, frente a todos, toditos todos. Porque el hombre llevó a su barra, desde luego; las kalilas, las mojojo, etc. Bueno, entienden la idea. Hasta la pobre Toti, ministra de la mujer correcta, etc., tuvo que detener el dibujo de clítoris o lo que sea que hagan en ese ministerio y partir con su patita mala a alentar a su DT. Incluso fue el ministro Grau, que afortunadamente no tenía pichanga ese día. “Si este fuera un partido de fútbol, podríamos decir que la previa ha estado caliente”. Tras llamar a ser todos amiguitos, va una de pino, pa’la barra, jefe: “He seguido con atención las opiniones que se emiten desde el mundo empresarial, lo que no es difícil porque parte de la prensa les otorga una envidiable cobertura”. Y la de queso, pa’ los de corbata. “También se acusa muchas veces al gobierno de pecar de inconsistencia, o de no tener convicción ni planes para superar las dificultades que aquí se han relatado. Pero, a pesar de lo que dejan entrever algunos de estos juicios, y que creo y sé que no son compartidos por todos, y a pesar de lo que algunos podrían pensar de verdad, tengo muchísima curiosidad y muchas veces admiración por el profundo espíritu innovador que existe al interior de las empresas en Chile”. Cá-cha-te; “curiosidad y muchas veces admiración”. Te lo digo que la sátira se escribe sola.

Vamos con otra de queso, del candidato republicano… ah no, perdón, sigue siendo Gabriel Boric: “No es ideologismo, como se nos acusa: es realismo. Así como no hay crecimiento sin estabilidad e inversión, no hay estabilidad sin cohesión social y seguridad, en todos los planos. Certezas para invertir y certezas para vivir”. Se me llegaron a caer las cabritas. Pero afírmense que esta es la mejor parte y les ruego recordar los dichos del mismo ser humano 48 hrs. antes: “Quiero aprovechar esta ocasión para señalar de manera explícita, y para evitar cualquier tipo de especulación o lugar equívocos, que como Presidente de la República estoy a favor de una reforma a nuestro sistema político, que considero valiosas muchas de las propuestas que en este sentido se han planteado y que creo también que debemos legislar al respecto en este periodo de gobierno, para lo cual desde el gobierno promoveremos un acuerdo entre las diferentes fuerzas políticas que incluya a la gran mayoría de ellas, ojalá a todas”. Aplauso cerrado de los asistentes, oposición y empresarios vestidos de novia como Homero Simpson bajando las escaleras, preguntándose que el anillo pa’cuando.

Lamentablemente, poquito después, la vocera-vocera, exégeta y oráculo del Presidente salió a ponerle pasas a todas las empanadas (ew) en el anticlímax más monumental y propio del PC que se haya visto en la última semana (los ciclos en este gobierno son vertiginosos). Con la seriedad gélida que la caracteriza nos llamó a sosegarnos: “…Eso hace necesario una reforma al sistema político, por cierto que sí. Sin embargo, lo que hemos dicho también junto con esto es que sería insultante, y lo ha dicho también el Presidente, para la ciudadanía, que el sistema político resuelva o legisle los problemas del mundo político sin resolver los problemas del mundo social y en este caso del aumento de las pensiones”. Es divertida igual la ministra, se le reconoce poco.

Igual, yo discrepo con quienes dicen que el Presidente, este gobierno, no es consistente, lo que realmente la oposición, los empresarios, no logran dilucidar aún, es una sola pregunta, ¿con cuál me quedo?

Esta pitonisa piensa que no es una pregunta difícil de contestar; siempre quédense con la versión más honesta. Y ustedes, yo, todos, sabemos cuál es esa, hace rato. Todo el resto es tratar de meter su cuchufleta refundacional una vez más por el ladito, son muy consistentes en los hechos en eso. Pa’ seguir con el futbol: ¡No le crea, no le crea! La reforma de pensiones sigue siendo mala y sigue no siendo lo que la mayoría de los chilenos quieren y lo han dicho de todas las maneras democráticas posibles. Todo el resto es la retórica presidencial que ya debiéramos conocer; es sólo una retórica que ofrece a cada uno el pan o circo que quiere, o más bien, una de pino o una de queso.

K-Sandra

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