Tá ná naaaaaaa
Tara tá ná naaaaaa (onomatopeya de cortina musical)
Bienvenidos a una nueva edición de los K-Sandra awards, esta vez en su edición 2024. La última columna del año en que premiamos lo mejor de lo nuestro. Porque como dice el sabio meme (y sin el generoso “a punto” de Caputo) nos hundimos, pero las risas no han faltado. Acompáñenme, queridos lectores, a revisar un año más de la plétora de delirio, hilaridad, absurdo, distopia y drama que nos ofreció la política chilena.
La primera categoría, es un premio especial. Porque es justicia. Ya llevamos años disfrutando de sus rutinas que deleitan a grandes y chicos. Un premio que, de hecho, debiera llevar su nombre porque, si bien, hay más candidatos, nadie lo merece más que él. Me refiero al premio al Humorista involuntario que recae en el diputado Gonzalo Winter. Es más, elevaré la solicitud al consejo creativo (yo también) para que sea un premio a perpetuidad. Para muestra, tres botones (y solo tres pa’ que no se nos vaya a entibiar el espumoso). Por allá por un lejano julio de este año, hubo todo un tironeo por el voto obligatorio. Se vieron y escucharon cositas de distinto calibre, pero nadie, como nuestro buen diputado que trató de canalizar su Martin Luther King interior y con la voz de los profetas, procedió a explicarnos que el voto obligatorio acogota a los pobres y a los viejitos, que como sabemos siempre le han importado tanto al FA, especialmente durante la pandemia. Y remató con esta belleza retórica, que voy a tener que saber citar completa porque no me siento digna: “El problema es que el modelo neoliberal centra la riqueza y el poder, y la concentración es lo contrario a la democracia que justamente la distribución del poder (por mi vida que no sé de qué está hablando). El problema de Chile y de esta democracia no es la flojera de los pobres, sino que es el problema es el capitalismo”. Ahí tení, nadie sabe tocarle todas y cada una de las zonas erógenas a la arbolada como él.
Por allá por octubre en cambio, nuestro buen diputado, defensor de pobres y viejitos, esta vez se subió al pulpito frenteamplista para, a raíz del caso Monsalve, pegarnos una repasaita moral: “Todo en lo que andaba y yo no estoy haciendo una defensa de la familia tradicional (imagínate, ni Dios quiera), de la monogamia y nada de eso (¿eso?), pero sí hay antecedentes de que Monsalve utilizaba su situación de subsecretario para un beneficio personal de manera abusiva, lo más probable”. Te fijas tú, una maravilla, lecciones del FA, como si no supiéramos que varios de sus miembros tienden a tener la moral sexual de un conejito.
Bueno y para cerrar como campeón este año, en su más reciente y reposteada intervención, haciendo gala del adanismo que lo caracteriza y ese tono de voz impostado que anuncia que se nos será revelada una profecía, procedió a educarnos respecto del ya mítico 6% de la igualmente imaginaria reforma de pensiones. Fíjense que, si nos ponemos codiciosos y va todo a nuestras cuentas, vamos a tener pensiones más bajas. Y bueno, por supuesto que repasó a las AFP: «El cartel de las AFP, a través de la publicidad (…), logró convencer a los chilenos de que apoyaran tener una pensión más baja». Me encantó, sabí. Sí porque deja de manifiesto lo que uno siempre ha sospechado. No entienden cómo funciona lo que quieren refundar. Gracias, diputado, por tanto.
Mención honrosa para el volanteo a favor de la reforma de pensiones. Aún no hay cifras oficiales de los asistentes, pero se estiman entre dos y cuatro gatos… ¡qué nostalgia de la calle deben tener! Bueno, amiguitos tranquilos, cuando vuelvan a ser oposición se lanzan, no dejen que tener 40 años les impida comportarse como púberes.
En nuestra segunda categoría, al Asesinato de imagen más espectacular, los nominados son: nuestro buen Presidente, asesinando el cargo que no logró habitar, en ese, ya infame, punto de prensa de casi una hora, a raíz del caso Monsalve, en que nos paseó por los más diversos temas, solo para terminar paseando también a su encargada de prensa que le suplicó, cerrara la primera boquita de la república.
El feminismo, en todos sus formatos, incluyendo al Ministerio de la Mujer, por todo su actuar durante el mismo caso Monsalve. Otseah, yo no tengo cuentas impagas ahí porque jamás estuve por un retroceso civilizatorio como aquello del “amiga, yo te creo”, pero para ustedes era estandarte esencial del movimiento. Resulta que todo era mucha mascara y poca cara, porque no se les vio por ni una parte. Mucha performance, mucho Estado opresor, pero no cuando el presunto victimario es de los suyos. Cayeron en el máximo y merecido descredito y la culpa sí era suya, cabras.
Otro nominado es el sapeo al sueldo de Marcela Cubillos, así súper espontáneamente y porque sí…
El ganador indiscutido de esta categoría es Manuel Monsalve. Más allá de lo judicial, en lo cual insistimos en no meternos, el daño político que le hizo al cargo, al ministerio, a la presidencia, a la política y hasta al pisco sour es incalculable.
En la categoría Amiga, sé digna, dos diputadas que en realidad son una dupla. No de arañitas sino de personas con mucho, pero mucho desplante. Tenemos por una parte a la ayudante del viejito pascuero, diputada Catalina Pérez, que ahí andaba, tratando de pasar piola con maquillaje y look ad hoc, siendo blanqueada con viajes presidenciales, lanzándole juguetes y dulces a la plebe, hasta que se declaró admisible la solicitud de desafuero ¡Puchas oh! Tanta palidez para nada.
Pero la ganadora indiscutida en esta categoría es la diputada Maite Orsini, quien encarna de cuerpo entero los valores frenteamplistas. Y eso es todo lo que voy a decir al respecto.
Tenemos una categoría especial llamada, Pa’ ti es fácil decirlo, que va sin lugar a duda para el ministro Marcel y la mejor directora de presupuesto de la galaxia y pizzalover, Javiera Martínez. Porque no importa lo nanoscópico del crecimiento, no importa lo mal hecho del presupuesto, todo está bien amiguitos, todo está perfecto, vayan, sean felices, emprendan pero que no les vaya demasiado bien.
La categoría La media perso de este año, si bien estuvo peleada, tiene una y solo una reina indiscutida, la ministra de la Mujer, Antonia Orellana. ¡Paradójicamente, ha tenido un año prolífico la ministra! Pero yo lo voy a resumir así: no somos todos iguales y se me van ubicando los muy roteques, otseah, un portero no es igual ante la ley que un subsecretario. Y si no nos gusta tu papi, te me vas, como Isabel Amor. ¡Ah, pero si le sale un príncipe se enoja! Por cierto, un análisis de un ministro argentino es intolerable, pero una pachotada por hablar del retraso del proyecto de aborto libre, a un cardenal de la Iglesia, como Monseñor Fernando Chomali, eso está bien. No hay problema. Dale.
Mención honrosa a la persona gestante, nuestra vocera Camila Vallejos, hay harta perso ahí también.
El premio Soy como el junco, va para nuestra ministra del interior, Carolina Tohá. Ahí está, doblada, embarrada, entre los escándalos de Monsalve y Boric, pero no sólo sigue ahí, con sus sueños presidenciales, además, gracias a la oposición más generosa de la historia, logró anotarse el poroto de un Ministerio de Seguridad. Igual que a la plantita que tengo en la ventana, la he dado por políticamente muerta muchas veces y ¡pah! Cuando uno menos lo espera, reverdece.
Debemos tener una categoría para las series que se estrenaron este año; Todos somos iguales, pero unos más iguales que otros. Y es un empate entre, Better call JP, con los hermanos Hermosilla, Legalmente rubia, con Cathy Barriga, El conde de Recoleta, con Daniel Jadue y Sexo, mentiras y video con Manuel Monsalve. Mención honrosa para la teleserie turca que vivió la Corte Suprema.
En la categoría, Más cargante que curao porfiao, los ganadores son la ministra Jara y el ministro Marcel, por su insistencia con la famosa reforma de pensiones. Mención honrosa en esta categoría a todos aquellos opositores que dale con que cualquier acuerdo es bueno.
Dejemos una ultima categoría, el premio especial No entendiste nada, para toda la política chilena y sus análisis de las elecciones municipales y de gobernadores de este año.
Es increíble que fue en este mismo año que en febrero partió el expresidente Piñera. En este mismo año presenciamos el fraude electoral venezolano y en este mismo año Donald Trump protagonizó el regreso a la política más épico de este lado del mundo, con intento de asesinato de por medio y todo. Y en este mismo año Javier Milei empezó exitosamente la reanimación de Argentina, tomando medidas difíciles, pero con alta popularidad.
Seguramente se me quedan muchas cosas en el tintero, pero como les decía, no podemos permitir que se nos entibie el espumoso y no sé ustedes, este año me dejó medio agotada. Descansemos porque todo parece indicar que el próximo, viene más intenso y ¡tenemos que votar!
Les deseo para este próximo año que tengan la personalidad de un frenteamplista, para alcanzar todas sus metas, la prosperidad que imagina Mario Marcel y la resiliencia de Carolina Tohá.
¡Feliz 2025!
