FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO

Nuestro tradicional y querido Condorito exigiría una explicación. Pero el gobierno de Boric ha sido incapaz de dar una creíble. Y no me refiero al último “condoro” de la Dra. Siches, sino que a su designación como ministra del Interior. El presidente Boric se equivocó rotundamente al nombrarla. Uno puede entender que una ministra joven e inexperta cometa errores de principiante, pero otra cosa distinta es que los desaciertos -en cadena sucesiva- la terminen apernando en el cargo, como parece ser el caso. De ser así, el remedio era uno muy simple: separarla del mismo.

En un país como Chile, donde los condoros en política se institucionalizan y no conllevan consecuencia alguna, salvo por las funas en redes sociales, el último infortunio de la ministra Siches ante la Cámara de Diputados revela que el presidente tiene un problema profundo. A poco andar ya está cometiendo los mismos errores que su antecesor, el ex presidente Piñera, que confundía la amistad y lealtad con sus ministros del Interior con la necesidad de tener un Jefe de Gabinete con autoridad y liderazgo, es decir, empoderado. Es cierto que remover a la ministra Siches le generaría al nuevo gobierno su primera crisis política. No obstante la seriedad de su error, agravado por mentir ante una comisión parlamentaria, la ministra habría tomado el camino más fácil: cortar el hilo por lo más delgado, responsabilizando y sacrificando a su jefe de gabinete y, además, iniciar una caza de brujas en contra de la ex directora subrogante del Servicio de Migraciones. Según fuentes extraoficiales, la cabeza de su ex colaborador habría rodado por los voluminosos pechos de la ministra.

Precedida por una serie de errores como fomentar el Wallmapu, su fallido viaje a la Araucanía o su liviana acusación sobre el clasismo del Poder Judicial, entre muchos otros, Siches tiene convertido a Chile en el país de los condoros. Más que en el Wallmapu, vivimos en Condorolandia. Error tras error. Una ministra del Interior no puede estar mal informada y menos entregar información falsa al parlamento, ni en Chile ni en Condorolandia. Esta patética actuación de la Ministra ha venido a ser la guinda de la torta. Puedo imaginar la reacción de la ministra vocera, Camila Vallejo, una vez alertada sobre este condoro, corriendo en círculos por palacio y gritando: “¡La Izkia la cagó de nuevo!”, mientras en alguna repartición pública cercana, un par de funcionarios militantes descargan películas porno tipo súper “hot”.

En esta ocasión, el presidente de Condorolandia ha preferido salvarle el pellejo a la ministra. Aunque es muy probable que Siches siga incurriendo en errores y desaciertos en su gestión, lo más tierno de todo este episodio es la ayuda que le ofreció -espontáneamente- el Rey de los Condoros, el senador Ossandón, para salir del entuerto. ¡Plop! “Entre gitanos (o condoros) se leen la suerte”, podrá alegar alguien. Ni siquiera el ex presidente Piñera, otro asiduo activista del condoro, gozó de ese privilegio. Pero a diferencia de la ministra, el ex mandatario no falseaba la información. A lo sumo daban para memes inocentes sobre sus “piñericosas”. Y hablando de memes, circula uno muy gracioso. Dice: “Este es el gobierno de Ciruelax: Te garantiza una cagada diaria”.

Hasta ahora todos los errores de la ministra han venido acompañados de las correspondientes disculpas. Meritorio dirán algunos, mientras otros celebran y festinan con sus errores. En el país de Condorolandia, sus autogoles son goles de una oposición inexistente. Porque si hay algo que caracteriza al gobierno de Condorolandia es que va en caída libre en las encuestas y sin ninguna oposición que le salga al camino. El presidente Boric y su equipo de ministros tiene la vía despejada para seguir cometiendo condoros. ¡Exijo una explicación!

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