AGENCIAUNO

¡Es hoy, es hoy! Llegó el día, amiguitos. Cuando lean esto, capaz ya hayan votado o estén esperando los resultados. Nerviosos, como decía mi papá: “como gallina criando patos”. Capaz tan nerviosos que decidieron recurrir a las columnas de sátira para aliviarse. Se sabe que somos el último bastión de la templanza. Bueno, hagamos lo posible entonces por distraernos.

Hablemos de octubrismo. Ya sé, algunos de ustedes entornaron los ojos, aquí voy de nuevo, majadera como siempre; si no es la batasha cultural es el octubrismo. Y sí, poh, ¿qué quieren que les diga? A mí me encantaría escribir de otras cosas pero no es la realidad que nos tocó vivir y resulta que cada cierto tiempo el octubrismo vuelve a asomar la colita por debajo del poncho socialdemócrata. Fue inevitable recordarlo durante el cierre de campaña de la candidata comunista, Jeannette Jara, donde sus adherentes nos deleitaron con un bellísimo cántico, un clásico a estas alturas: “el que no salta es Paco”. Ustedes son muy jóvenes para saberlo, pero durante la pasión del octubrismo, por allá por un lejano 2019, se escucharon cosas infinitamente peores. Pero claro, ahora la candidata está disfrazada de moderada y no se puede permitir este tipo de expresiones. Igual su cara tratando de decidir cómo reaccionar al escuchar esto fue una poesía. La tortura interior en el rostro de esa mujer que en otro momento también hubiera sido parte del cántico… cantar o no cantar, esa es la cuestión. No cantó y como que tibionamente los llamó al orden.

Difícil andar de patriota y que le salgan a uno con ese sapito octubrista. Igual las redes sociales se prendieron con esto, tanto que algunos salieron a aclarar que no era “Paco” lo que gritaban, era “facho”. Dale, mucho mejor.

En sus mentes, mucho, pero mucho mejor. O sea, si uno quiere hablarle a su 30% está perfecto. No sé si el resto decida su voto considerando quién lo denosta más.

Pero qué sé yo, no hago encuestas. También trataron de estirar una bandera chilena con grandes y graciosas dificultades. Parece que cuando no hay que sacársela de las cavidades corporales, se les complica la cosa.

La cosa, mis queridos lectores, es que el octubrismo es anterior al 18 de octubre de 2019 y aunque disfrazado de otras cosas, todavía está ahí, saltando.

En toda la maldad, la impunidad, la injusticia, la barbarie y las mentiras de aquellos días de octubre, una sola idea daba vuelta en mi cabeza, una pregunta en realidad: ¿es esto Chile? ¿Esto quiere la mayoría de los chilenos? ¿Esto apoyan? Me lo pregunté muchas veces y mi gran problema fue que siempre mente y corazón llegaron a la misma conclusión: no.

Bueno, seis años después, cargando todos los daños que nos ha dejado el octubrismo, por fin vamos a contestar estas preguntas, porque cuando votamos todos, Chile se ve diferente.

Y veamos, ¡poh! Veamos todo, veamos qué queremos y con quién lo queremos. Veamos cómo está compuesto ese mitológico 62% que tiene tantos papis y mamis, veamos qué opina el pueblo, esa entelequia que a algunos les susurra por las noches y les habla en las ferias. Veamos, sin miedo.

Y el lunes veamos quiénes de verdad quieren a Chile.

Ahora escuchemos,  

Power to the people, right on!

Deja un comentario

Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.