Se nos cayó el gabinete de leche y ahora nos toca el definitivo. Eso pasó esta semana, con el anuncio el martes de nuestro presidente JAK. Dejaron sus cargos las ministras Sedini y Steinert y en un enroque de aquellos, terminamos con tres biministros y con Martín Arrau pasando de OO.PP. a Seguridad. Como siempre debió haber sido, dijeron los copuchentos. Y es que la estrategia de hacer la “Gran Ricardo Lagos”, no sirve para las derechas, anótenlo por ahí. Y Ricardo Lagos Escobar hay uno solo.
El Presidente reconoció un fracaso y les hizo un homenaje que a muchos los dejó preguntándose porqué recórcholis les pidió la renuncia. Bueno, yo creo fíjate que el Presidente no es ajeno a esta niebla que nos envuelve últimamente, a esta sensación incómoda que nos hace transitar entre los traumas del pasado y lo que debe sentir una profesora cuando ve que su mejor alumno falla en algo que ella sabe que sabe. La frustración de la praxis política, le podríamos decir. Pero chita que es distinto cuando uno está recibiendo combos de todos lados. De literales todos lados.
Vamos a ver si puedo desenrollar lo que nos pasa. Por un lado, tenemos una oposición que no aprendió nada de sus derrotas, y que aún no entiende que el horno de Chile ya no está para sus bollos octubristas. En este modelo 2026 aun no estamos sacando las acusaciones constitucionales, probablemente porque no tendrían los votos, pero están como tontos para las indicaciones, para ir corriendo a acusar a la Contraloría y para coquetear con las calles para lograr lo que no lograron en las urnas. Empezando a afinar las flautas para que los guarenes los sigan. No sé a ustedes, pero a mí se me saltan todos los traumas. Por otro lado, este gobierno intentó un diseño en que los partidos políticos tenían una participación acotada, por decirlo de alguna manera. Y eso tiene sus consecuencias. Especialmente en el caso de las ministras que se fueron esta semana, no hubo quien levantara la mano para decir que “la señorita no anda na’sola”. Por el contrario, vimos a algunos rondarlas como aves carroñeras. No hay caso, hay una buena parte de la centroderecha que está medio cebada con el poder. Como los perros en el campo cuando se aficionan a los huevos. Y esto es un tema también, el fuego amigo ha sido viperino y notoriamente interesado, con ese hedor que sueltan los picados. Eso tampoco ayuda ¿cómo queda uno entonces? Atrapado, paralizado, medio en silencio, con miedo a moverse, a criticar, medio apanicado. Agobiado por las voces de los agoreros que llevan llorando el desplome en las encuestas prácticamente desde la primera semana, como si popularidad y legitimidad fueran lo mismo; no lo son. Nos hemos visto apretados entre la pared de las plañideras que chillan fracaso, con apenas dos meses de gobierno y los que lo justifican todo. Entonces, entre traumas, exageraciones, intereses mezquinos (saludos RN) y una oposición siempre mala leche, muchos nos quedamos con esta sensación de no querer que se ceda ante estas presiones, porque de alguna manera es perder. Yo pienso que en este grupo de chilenos esta incluso JAK.
Lo medio trágico de esto, es que, en el planeta de la realidad, no nos ha pasado nada tan malo, por el contrario, el gobierno avanza, hace cosas, cosas por las que votamos, pero ¡chita que falta hablamiento! Falta chispeza, para alejarse de las figuras literarias y aprender como otros políticos, más zorros, a guardarse, porque el que habla mucho, se equivoca mucho también. En el planeta de la realidad, me parecía a mí que Mara Sedini, estaba mejorando, podía afirmarse más. Ahora, por otra parte, el fusionar su ministerio con Interior, en principio no me molesta, me gustaría que hubiera menos ministerios, siempre. Lo siento por ella, porque el trato que recibió fue miserable, incluso después de renunciada siguieron mofándose y eso es algo que no debemos olvidar. Pero si ese ministerio puede ser exitosamente llevado por el ministro del Interior, capaz sea algo bueno. Lo de la ministra de Seguridad es más complejo. Lo fue desde el principio con todo aquello de la PDI y remató en una candidez radial que no se comprende, declarando vistosamente la falta de un plan. Indefendible, y lo lamento porque su designación me había entusiasmado y harto. Pero bueno, le toca a Martín Arrau ser seco una vez más. Si como dicen, en algunos círculos de la fachósfera, es efectivamente el delfín de este gobierno, le tocará aprender que para la derecha la vida es más difícil, no se ganan esos títulos desde las OO.PP. ni subiéndose a tanques, hay que pelearla y arar con los dientes.
Cuando somos chiquititos tenemos dientes idem, que nos sirven bien en la infancia. Pero a medida que vamos creciendo, debemos dejarlos atrás para dar paso a los dientes de la adultez que nos servirán mejor para continuar creciendo. Como parte de los ritos que tiene el crecimiento le entregamos esos dientes de leche a un ratoncito que nos los cambia por monedas o billetes, según anden las finanzas del roedor. Este gobierno está creciendo y eso a veces es difícil, hasta duele, eso creo que les paso esta semana. Pero ahora con este gabinete nuevo, les toca avanzar sin mirar atrás hacia la madurez. Que el ratoncito nos traiga mega reformas aprobadas en el Senado y un plan en seguridad. Ya dejamos nuestro gabinete de leche debajo de la almohada y sólo nos toca esperar.
