En mi opinión, mis queridos lectores son probablemente los mejores lectores de columnas de sátira política de la historia. Por su conocimiento, dedicación y honradez. Y según la Casen, son todos un 150% más guapos e inteligentes que el promedio nacional.

Ha estado pródigo Chile en eso que los gringos llaman cringe pero que en castellano tiene una palabra tan bonita como alipori. Y es que ha sido imposible, pese a las puestas en escena, a la ascensión al cargo de vocero de todo el comité político, quitar la atención del así llamado caso convenios. Hasta de lives en Instagram por parte del Presidente nos fuimos. Y cuando pensamos que ese era el fondo, seguimos cayendo con un muy espontaneo “megafonazo”. En este punto una sola cosita, ¡por amor a Dios! La presidencia es anterior a Gabriel Boric y debe sobrevivirlo con algún átomo de dignidad. ¿Se acuerdan? Dignidad, esa que se iba a hacer costumbre, de esa sí que ya no se habla.

Debo confesarles mis queridos lectores que había escrito una columna súper distinta, pero como con este gobierno nunca se sabe ¡Pah! Baby Lenin pa’ la casa y yo aquí como el sticker del gatito que teclea aggiornandola porque quedó más extemporánea que amenaza del ministro de Hacienda (gracias a mi editora que me dejó hacerlo, bechito).

La (not) renuncia del ministro de Desarrollo Social me dejó un poco como a Shakira (old school) y “si es cuestión de confesar”, yo quería que hubiera acusación constitucional. Sí, para obtener algo un poco parecido a la justicia a través del sumo sacerdote del octubrismo. Una persona que en toda su carrera política no logró cosechar más que enemistades y en el último tiempo hasta un merecido desprecio por parte de la ciudadanía. Pero bueno, no había mucho más que el gobierno pudiera hacer. Figúrate que Giorgio no pudiera ocupar cargos públicos y tuviera que vivir como nosotros por cinco años… ¡fuera de su habitat! #prayforgiorgio.

Lo que ha venido después es delirante, indigno y se enmarca en lo que siempre les digo del gaslighting, esta cosa de intentar reescribir la historia en tiempo real; Giorgio, el mártir, víctima de una persecución política, que transitó 50 días por el Gólgota y se entregó para que la malvada deresha aceptara la reforma de pensiones. Igual es raro fíjate, porque la última persecución que yo recuerdo fue al exministro Chadwick y no lo soltaron tan fácil. Bueno, él no contó con plañideras de redes sociales.

Sólo para que conste y hagamos el ejercicio de decir la verdad, este exministro Jackson fue ideólogo de la refundación, avivador del fuego revolucionario, jefe de campaña del Apruebo, inspirador del win-win y el precio justo, catón de la superioridad moral, adalid del modelo de Podemos, inspirador y niño símbolo del partido ligado al caso convenios y debió salir con Izkia. No sé ustedes, pero yo soy súper capaz de contener mis lagrimas por semejante mártir.

Mucho me temo que con su salida al fin se logre aquello que tanto le gusta repetir a la vocera-vocera y se dé “por superado” el tema convenios. Y no poh. Digamos aquí que ver el caso convenios como hechos aislados, errores administrativos, casos de corrupción, todo eso, es un error. La corrupción es más antigua que el ombligo, es parte de las instituciones humanas y bueno, una de las muchas razones por las que algunos preferimos menos Estado.

Me parece que esto es otro animal, es un modo de hacer política que se enmarca en una refundación que requiere de financiamiento. Es cierto, siempre hay uno más leso, o una que se ve tentada por las liquidaciones. Pero juzgar el fondo por el método o el ejecutor, me parece un error. Es un estándar moral como nos enseñó el exministro. Hay un mandato solemne, superior que va más allá de quedarse con el vuelto, de crear un mecanismo o de ir por papel carta y volver con oficio. Hay un mandato sublime de refundarlo todo, con ellos como nueva oligarquía sosi poh. Y por eso el ministro tenía una responsabilidad ideológica y política.

Por otro lado, yo me pregunto en mi inocencia, ¿piensan reciclar a Giorgio? ¿Cómo se van a asumir las responsabilidades políticas que este caso supone? El problema es que los señoritos del FA que no saben cuánto costaron sus carreras y cuya experiencia de la realidad es más bien teórica, no alcanzan a cachar lo profundamente insolente que resulta para la gente leer de cientos de millones de pesos, miles a estas alturas, destinados a cursos sobre cómo limpiar bancos de la manera más sexy posible, ¿o no era pa’ eso la lencería? No sé, estoy confundida.

Que frente a eso la política responda con megáfonos y renuncias victimizadas al chileno de a pie le importan tres hectáreas de fundaciones, sigue siendo indignante. (Y la reforma de pensiones sigue siendo mala).

Hay que hacer un punto de responsabilidad política, es necesario, porque ya estamos aquí, piluchos y aplaudiendo la cueca, entonces por favor entendamos por dónde transita lo correcto y lo digno. La salida de este ministro no da para olvidar todo lo otro. O sea, sí, nos da cinco años más de vida y deja el cutis impecable, pero no es suficiente.  

Esto no es difícil, finalmente se trata de a qué modelo de sociedad queremos adherir. Al del ministro Jackson con su octubrismo filosófico o al Chile del Rechazo. Restituir el camino digno. Chile no merece seguir cuesta abajo en esta indigna parodia de sí mismo.

Esta pitonisa espera, que este éxito shico pero éxito al fin de la oposición, los haga continuar por este camino y esta vez sí, la dignidad se haga costumbre.

K-Sandra

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