¿Qué me dicen? Abril no quería ser menos y nos deleitó con una semana de emociones intensas en su debut. ¿Qué pasó? Bueno que don Trump le mandó mucho amor al mundo en la forma de aranceles de distintos portes según la sangre en el ojo histórica que tuviera. Ahora, mucho nos andan molestando con esto, a los que estábamos very happy con que haya salido él y no la inefable Kamala. La cosa es esta; el único que podía detener el wokeísmo y el caos que le acompaña era él y obvio que se pone nerviosa una ahora porque si fracasa en la economía, se pudrió todo. Así es que estamos rogando por un pequeño milagro sin anclaje en la realidad ni la historia o que don Donald, (Trump, no duck) siendo el pragmático que es, al ver un quilombo monumental, recule, amén. Y que mañana estemos todos flacos, amén de nuevo.
En todo caso, el lema era hacer great a EE.UU., no a nosotros. Para hacernos great a nosotros tenemos al P… ok. Pequeño paréntesis, justamente para el P, ahora yogui, que egoísta y narciso como hemos dicho que es reiteradamente en esta columna, va y hace lo único que no había que hacer y se pone como vara moral frente a Trump y se manda su numerito histriónico de siempre. Claro, Trump no habla castellano, pero Marco Rubio, sí. Faltó savasana ahí, P. Namaste.
Ese fue el paréntesis internacional, permítanme antes de ir a la médula de esta semana detenerme un instante en el paréntesis nacional; Gonzalo Winter es el candidato presidencial del FA, demostrando una vez más que las pesadillas sí se hacen realidad. Ustedes me dirán, ya, pero, dale más color, es un humorista involuntario, nadie podría tomarlo en serio y menos votar por él. Sí, lo mismo decíamos de Boric. Y yo sé que capaz no quieren leer esto, pero hay mucha gente que lo encuentra carismático, inteligente (lo digo sin una pizca de ironía) y casi que el estadista que Chile necesita. Un clásico error de la gente que tiende a la derecha, o digamos, hoy por hoy oposición para ser más inclusiva, es el de vivir en una burbuja en que “todos” pensamos igual y subestimar a la izquierda porque nos parece tonta, ridícula, obsoleta, degenerada, etc. Bueno, eso no significa no sean excelentes campañeros, que no entiendan a lo que están jugando mil veces mejor que la derecha. Porque, además, para ellos, después del Estado, no hay más, se juegan la vida en esto. Así es que no nos riamos tanto. Y sí, estamos en un multiverso en el que acabo de pedir respeto para Winter.
Ahora sí vamos a la sorpresa mayúscula de esta semana; El TC cesó en sus funciones a la senadora Allende, por todo aquello de la casa de su papi.
No sé ustedes yo no supe qué hacer con esta información. Mis amigos partieron por creer que era fake, todos quedamos en completa perplejidad. Y es que, es primera vez que el TC hace algo así y lo hace nada más y nada menos que con la heredera de la sacrosanta familia Allende. O sea, todos pensábamos que siendo el TC un órgano de designaciones partisanas y que ha decepcionado tanto antes, no haría lo que según mis amigos abogados estaba obligado a hacer, de ahí la tremenda sorpresa. Además, triste, pero ya como que estamos medio acostumbrados a que todos somos iguales, pero unos más iguales que otros, y los Allende, ¡vaya que han sido más iguales! Súmenle que su sobrina se había salvado de una acusación constitucional gracias a la consistente torpeza de la oposición ¡No vimos venir tanta justicia! Onda, ¿qué se hace con esto?
Lo que ha venido después, ha sido en mi opinión, poético. Sí porque el FA, para dicha del socialismo “democrático”, ha elevado la figura de Allende a los altares pop. En el martirologio de la izquierda, Allende se vuelve héroe y víctima al mismo tiempo. Nada de la oscura realidad de dejar como legado una crisis profunda que llevó a un golpe de Estado, y menos de las características personales, que bueno, pa que estamos con cosas, se parece harto a los frenteamplistas. El santo de los burguesitos buenos pal carrete y la revolución, sí, tiene sentido. Por lo mismo no deja de ser conmovedor que sean justamente los promotores de esa fe, los que hayan arruinado el apellido, el legado y a la familia que ha surfeado la ola del nepotismo con tanto éxito por tantos años, porque ¿a qué ha dejado reducido el legado de los Allende el Frente Amplio? ¿Qué hicieron con la figura en la que depositaron su fe? La basurearon, la sumieron en la vergüenza y destitución. Como hemos dicho en otras columnas, todo progre termina por dañar, pervertir y percudir, todo lo que dice defender y este es un gran ejemplo de ello.
Otro toque poético es que todo esto ocurra por el intento de violación de, recuérdenme, ¿la Constitución de quién? Te digo que los guionistas celestiales tienen un sentido del humor castaño oscuro.
Por otro lado, los lloriqueos respecto de la buena fe, por parte de alguien que gran parte de su vida adulta ha pasado en el Congreso, con un equipo completo de futbol y sus reservas, en abogados revisando los documentos, resultan patéticos. Parece que después de todo, había un precio, era plata, era poder. Es tarde para llantos socialistas, les pasa por dormir con el FA.
Y, por último, en un acto poético también, nuestro niño poeta, el P, se mete por puro narcisismo en el corazón de todo este lío. Así, sin miedo al éxito, sin conocimientos legales ni sentido común y con toda la fe. No, pero, tranqui, él es frenteamplista, a ellos sí que no les pasa nada, hasta ahí no más me llegó la fe en las instituciones.
Fe, qué palabrita jodida ¿o no? Quizás la estamos usando con mucha laxitud y peor, la estamos depositando hace años en cualquier cosa, en cualquier proyecto, en cualquier persona. Esta pitonisa cree que la fe, se la dejamos a Dios mejor y sólo en su tercera acepción, la usamos para ayudarnos un poquito y votar mejor. Esta vez sí, pensando en lo que es mejor y no creyendo en estos pijecitos con pies de barro y demasiada poesía, incluso aunque esta vez sean ojizarcos. Votemos mejor Chile y con toda la fe.
