Les prometo que tras el cobarde asesinato de Charlie Kirk he tratado de ser mejor persona, palabra. Pero yo creo que igual que la dieta, lo podemos retomar “después del 18”, especialmente cuando S.E. nos regala semejante material y recordemos que esta es una columna de sátira, me dicen por interno.
Verán, nuestro niño poeta en su ultimo 18 decidió dar rienda a suelta a su creatividad y nos dedicó unas décimas. Sip, así como lo leen. Como cuando a uno le pedían hacerle alguna gracia a los tíos, pero él, sin vergüenza, pachorra pura, el Frente Amplio no ha llegado a ese momento evolutivo en que uno experimenta el pudor. La cosa es que, siguiendo sus pulsiones, este año nuestro pequeño artista, encontró que pa’ qué continuar con las tradiciones y decidió inaugurar las celebraciones patrias en Coquimbo con lo que podríamos calificar como un show de stand up comedy, de esos progres, que sacan más aplausos que risas. Pero bueno, se guardó lo mejor para Santiago y en la inauguración de las fondas del Parque O’Higgins, declamó así, el primer posero de la república, perdón, el presidente;
«En La Pampilla o Santiago, Renaico o Puerto Montt / se desata la pasión y se celebra a destajo (…) He recorrido Chile entero, he visto orgullo en mi patria (…) Por eso le pongo esmero, le canto ésta, compadre / estas décimas de sangre, donde nazco y donde muero». Mmmm, ¡qué lindo! Y pintar, ¿no le gustará?
Siguió, por supuesto que siguió;
«Es mi último 18 con la banda tricolor / pienso en irme, no hay dolor / no hay lugar para mañosos / Es verdad, yo estoy dichoso del trabajo y la gestión». Cariños le manda el Banco Central, presi.
“la gestión” … ¡la gestión! No te digo, si por personalidad no se queda el hombre.
Afírmense que viene el gran final: «Chilenos y chilenas, patria dulce de mi vida / no se acaba la partida, nunca seremos ajenos / Hoy y siempre lucharemos / para que Chile sea mejor / Yo les digo con ardor, no bajemos la bandera / Que brille siempre la estrella, ¡viva Chile; sí, señor!». Y con eso termina la presentación de Gabrielito del sexto B, ¿qué?, ¿no?
¡Puchas! Yo misma en esta columna, llevo años interpelando al orientador del colegio del presi, por qué no encausó los talentos performáticos del pequeño Gabriel hacia las artes que tanto lo llamaban. Porque matemáticas, nada. Me voy a tener que saber retractar, veo que no había mucho ahí tampoco y lo que natura non da, claramente la Chile no lo está prestando.
Pero dejemos esta declamación infantil por un instante, hay en toda esta performance un aire a “ya que tanto, ¡filo, hago lo que me sale del unicornio!” porque van de salida (gracias al Pulento) pero no puedo evitar pensar que alguien tan joven como Boric, pese a estar estupendamente jubilado, va a volver y como que me da un tiritón, lo veo ah, se los digo, y con una retórica más re linda, espérense no más. Ese terremoto (brebaje, no sismo) tiene muchas más replicas por dar. Y ese es justamente mi temor, porque cargo con esta maldición de la buena memoria.
Como parte de su debut standupero en la IV región, el P, le preguntó a su barra “¿ustedes creen que Chile se está cayendo a pedazos?”. Adivinen lo que respondieron, mientras aplaudían como focas ebrias. El problema, Presidente, es que Chile, era tan sólido que, es cierto, ha aguantado los golpes y zamarreos que usted y los suyos le han dado, mejor que cualquier otro país de la región podría haberlo hecho. Pero el Chile que nos deja, entre poesías y fiestocas, no es mejor de lo que teníamos. Es más feo, más sucio, más pobre, más inseguro y sí, más desigual de lo que teníamos.
La progresía de todo el mundo tiene por valor cardinal el desprecio a su propio país, teniendo en algunas ocasiones variantes que derechamente lo odian, o ¿había mucho amor a Chile cuando Las Indetectables se hicieron un enema con nuestra preciosa bandera? ¿Era puro amor lo que vimos en las calles el 2019?, ¿era amor lo que movía a los constituyentes que evacuaron ese engendro constitucional?
Perdón por llevarlos a ese recuerdo tan escatológico, pero yo no olvido que estuvimos a punto de perder Chile, no importa cuantas veces el Presidente se haga el divertido y nos imposte un amor por la patria, hasta ahora, asintomático.
Sí porque parece que entendemos cosas distintas cuando hablamos de amar nuestro Chile, esto no es sólo amar sus paisajes, son también sus personas, todas, con sus expresiones y tradiciones. Incluso cuando no votan como queremos. Este no es un pueblo que va más lento que ustedes, es uno que ve como sus sueños de una vida mejor se trancan sin haber empezado siquiera, uno donde las abuelitas y madres van a esperar al paradero porque los peligros de la noche se han vuelto muy reales y no, la mayoría no tiene escoltas.
¿Qué ama uno cuando ama su patria? No es sólo la tierra, que nos tocó en gracia, hermosa, es también la historia que cargamos, como país joven, también en la historia de nuestras familias. Es este sentimiento de mestizo y roto chileno, de abuelitas, nonas y omas. Son los aromas y los sabores que tenemos por habernos mezclado tanto. Es el hogar que se defiende y se quiere ver florecer. Es el arquetipo del quiltro, que me gusta tanto y lo reclamo de vuelta, tras su cruel utilización como “matapacos”. Nada, nuestro quiltro es valiente, es mestizo, es leal, es firme, es noble, es simpático y ama con amor de verdad. Y por si no lo saben muchas comisarias y retenes tienen su quiltrito, ¡obvio! por supuesto, así es Chile.
Seis años de la locura identitaria, estrecha, mezquina y totalitaria son más que suficiente, hoy los invito a celebrar de nuevo, esa identidad linda y grande, en la que cabemos todos, que es Chile.
¡Feliz 18 y que viva Chile!
