COLUMNAS DE OPINIÓN

Santiago Ortúzar

Investigador Instituto de Estudios de la Sociedad

Cuando apenas llegas a fin de mes, cuando tu trabajo pende de un hilo, cuando ves que no tienes nada que dejarle a tus hijos salvo deudas, es incomprensible que te acusen de perjudicar a los niños que vendrán más adelante (a pesar de que efectivamente hayas contribuido al problema ambiental). Nos enseñaron que cada uno debe rascarse con sus propias uñas, pero ahora nos exigen una responsabilidad colectiva. Y eso tiende, más bien, a generar frustración.

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