COLUMNAS DE OPINIÓN

Mónica Mullor

Se trata de un enfrentamiento entre dos líneas contrapuestas dentro del izquierdismo radical chileno: los duros, es decir, los “verdaderos revolucionarios”, los jacobinos dispuestos a pasar sobre cadáveres para alcanzar su ansiada revolución, y los otros, los blandos, aquellos a los que les tiembla la mano cuando la revolución exige apretar el puño.

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