COLUMNAS DE OPINIÓN

José Antonio Viera-Gallo

Abogado y político.

A estas alturas los poderes colegisladores debieran tomar cartas en el asunto y zanjarlo mediante la única vía idónea: una reforma constitucional o una ley interpretativa de la Constitución, que señale explícitamente que tampoco cabe el recurso de protección en contra de los fallos del TC, ya que algunos consideran que no se trataría de un recurso propiamente tal sino de una acción constitucional. Esa debiera ser la ocasión de introducir los cambios al TC sobre los cuales hay un amplio consenso: disminuir el número de integrantes y elevar las exigencias para su nombramiento y eliminar el control preventivo obligatorio.

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