COLUMNAS DE OPINIÓN

Enrique Subercaseaux

Director Fundación Voz Nacional

Guardando las proporciones, muchos en Chile sintieron que el 18-O fue como que cayera una bomba atómica en el país. Resulta interesante entonces ver cómo la cultura japonesa fue infinitamente flexible para abrazar el shock del presente y dotar de un nuevo sentido la existencia de una sociedad que emergió del trance de la Segunda Guerra Mundial con heridas lacerantes, tanto físicas como mentales.

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