El Partido Comunista llamó a ejercer presión popular como la única forma de sacar adelante las reformas. Como no pueden imponerlas con un pie en el gobierno, entonces quieren hacerlo a la manera comunista; o sea, con el otro pie en la calle. ¿Vuelve el octubrismo? 

El PC es muy claro para decir lo que piensa y lo que va a hacer. Y cuando lo expresa públicamente, cumple lo dicho. El llamado al gobierno a ejercer presión popular para lograr que se aprueben las reformas, como lo planteó el senador comunista Daniel Núñez, no va a ser la excepción. 

Pero no solo el PC está en esa postura, RD también está de acuerdo, como lo manifestó su presidente Diego Vela. Es decir, Apruebo Dignidad, coalición base y núcleo del actual gobierno, está por ejercer presión popular para intentar imponer sus reformas. ¿Estarán pensando en las refundacionales que un 62% rechazó el 4-S? Es probable, porque el diputado Winter días atrás llamó “a dar la lucha ideológica, la que la derecha, el conservadurismo, la Asociación de AFP, el Consejo del Salmón, está dando”.

El Gobierno por su parte, a través de la ministra Tohá, el subsecretario Monsalve y el ministro Cordero salieron a decir que no le corresponde hacer ningún llamado a la movilización o presión social para lograr la aprobación de reformas. También lo planteó la ministra Vallejo, pero entre líneas, sus declaraciones generan dudas sobre su posición, pues dijo “las opiniones respecto de diferentes temas se vierten constantemente, principalmente de los partidos, de los parlamentarios, incluso de los empresarios como la CPC y uno se pregunta dónde está la opinión ciudadana”. Parece olvidar la vocera que esa opinión reside en los diputados y senadores elegidos democráticamente por la ciudadanía para representarla.

En todo caso, declaraciones o no, la “presión popular” ya partió, pues el miércoles pasado ocurrieron las primeras protestas estudiantiles en los liceos emblemáticos, que a estas alturas pasan a ser emblemáticos por la violencia con que se manifiestan más que por los resultados académicos. En los alrededores del Instituto Nacional, se levantaron barricadas y encapuchados lanzaron bombas molotov a personal de Carabineros, por lo que se determinó la suspensión de clases y hubo corte de tránsito. Ocurrió lo mismo en los alrededores del Liceo de Aplicación y del Liceo Barros Borgoño, donde hubo desórdenes provocados por un grupo de encapuchados.

Algunos dirán que no tienen importancia, pero no debemos olvidar que en abril de 2019 comenzaron los actos de violencia en el Instituto Nacional. En agosto se iniciaron los lanzamientos de bombas molotov a Carabineros desde el techo del establecimiento, resultando incluso un alumno quemado, y en septiembre, encapuchados rociaron con bencina a profesores, a la inspectora general, al rector del colegio y a una apoderada a quien la amenazaron en la calle con un encendedor. Y el 15 de octubre, lanzaron una molotov al interior de la oficina de la Inspectoría General, provocando un incendio de gran impacto y $50MM en daños.

Lo que siguió después fue el comienzo de la asonada octubrista, cuando el 18 de octubre estudiantes del Instituto Nacional llamaron a saltarse los torniquetes del Metro por el alza de $30. Después comenzaron los lanzamientos de las pantallas a la línea, impidiendo la circulación del servicio; el PC lanzó el famoso slogan “No son 30 pesos, son 30 años” y la violencia se desató.

Hoy, cinco años más tarde, otra vez comienzan las protestas con molotov en el Instituto Nacional y otros colegios, sin justificación alguna. El 11 de abril la CUT llamó a paro nacional y lo plantea como un “germen movilizador”. Su llamado es «Contra los abusos y la Corrupción de la derecha empresarial; Contra el bloqueo y chantaje de la derecha parlamentaria populista; Que el Gobierno escuche a las organizaciones sindicales y sociales». Y más adelante agregan «¡Furiosos! Los proyectos de ley que benefician a las personas son bloqueados por la derecha populista. Al paro del 11 ¡Súmate entonces!»

Y el jueves pasado, la Asociación de Empleados Municipales de Chile ASEMUCH se plegó al llamado de la CUT “Por más Democracia, por la Paz y por Justicia Social, hasta lograr un Chile más justo”.

Lo extraño de todo esto es que, al gobierno, más allá de decir que no le corresponde llamar a ejercer presión popular, parece no preocuparle ni importarle que su coalición sí lo haga, porque no se escucha ni crítica, ni un decidido llamado a abstenerse de hacerlo, pues no es el camino en democracia. ¿Estará de acuerdo con la convocatoria PC-FA después de la derrota en el Senado, pero obviamente no puede decirlo? ¿Sentirá el gobierno que le puede ser útil que surjan protestas para enrostrarle a la oposición que es su responsabilidad por no aprobar las reformas? ¿Las declaraciones de Boric y Marcel acusando al sector privado de tener un sesgo contra el Gobierno y el lamentable episodio «Narbona Craig», acaso no tensan las relaciones con el empresariado, alientan a la protesta y generan polarización?

Cabe entonces preguntarnos, ¿vuelve el octubrismo? Y si así fuera, ¿estará dispuesto el gobierno a reprimir a sus partidarios?

Grandes incógnitas, pocas certezas.

Participa en la conversación

3 Comments

  1. Don Jaime, excelente columna, clara y precisa.
    cordialmente
    Gonzalo mingo ortega

  2. Quizás la izquierda radical esté jugando con fuego, tienen muchas cuentas pendientes…….

  3. Excelente columna. Sería el colmo que, dada la experiencia, no se frenen a tiempo los renovados ímpetus de alterar la convivencia. Esa amenaza constante no puede ser ignorada o minimizada.

Deja un comentario
Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.