Credit: Página web PPD

Es preferible un infractor que un irresponsable

La política es una actividad basada en el diálogo y este se sostiene en la capacidad de responder por lo que se dice y por los compromisos asumidos. El pacto acordado entre los partidos oficialistas y el PDC tiene el valor de que se acepta compartir pérdidas y beneficios en vista de un bien común mayor. En eso consiste.

Cuando Diego Ibáñez, presidente de Convergencia Social, quebró el acuerdo recién firmado, desconociendo el compromiso de apoyar al candidato a alcalde DC por Concepción, apoyando a un independiente que le es afín, hizo mucho más que enemistarse con un partido.

A quien tenía que dar una explicación era a todos los que concurrieron a un acuerdo con la intención de cumplirlo. La negociación no se detiene hasta la inscripción de candidatos regionales y locales en julio. No era cosa de que las negociaciones continuaran sin que los involucrados verificaran su voluntad de cumplir compromisos. No dejarlo pasar es una buena señal dada por la centroizquierda.

La capacidad de competir con la derecha se basa en el propósito de superarla en la calidad de la conducta democrática que se está dispuesto a asumir. Y eso es una condición previa a cualquier negociación de cupos.

Es la decisión colectiva la que importa porque está claro que el intento por transgredir los acuerdos, antes de que se secara la tinta de las firmas, ha estado presente. Ahora es cuando se fijan los términos de la relación entre estos partidos.

Lo que importa aquí es la lógica general con la que se acepta operar. Sería engañarse esperar que este incumplimiento desembozado del acuerdo vaya a ser un hecho puntual. Faltar la palabra una o diez veces le dará exactamente lo mismo el infractor cuando se le deja pasar al principio y esto no es más que el principio.

Este es un buen momento para dejar las cosas en claro. El episodio parece superado porque Ibáñez declaró su adhesión a todos los candidatos del pacto y lamentó lo sucedido. Una declaración genérica para una trasgresión específica. Es notorio el contraste entre la entusiasta declaración de la indisciplina, con una aclaración que tiene la espontaneidad de un contestador automático. Con todo, se hizo lo correcto, la centroizquierda mostró capacidad de reacción.

Ustedes me cumplen siempre, yo cuando me conviene

Las negociaciones continúan, pero las lecciones no son para dejarlas en un cajón, sino para aprenderlas. Detrás de las conductas hay estrategias, no pura arbitrariedad. Si lo que presenciamos fuera puro oportunismo o una impenitente irresponsabilidad sería mucho peor. Un infractor consciente puede enmendar conducta, un irresponsable no tiende que tenga algo que enmendar.

Si no hay rectificación, lo que ocurre es que, en la práctica, los caminos divergen. Lo que se tiene que constatar ahora es si estamos de acuerdo con los mismos objetivos y es hora de hacerlos explícitos. Es así como se establecen aliados permanentes.

Hay quienes quieren la unidad de la centroizquierda y para ello aceptan mutuamente sacrificios entre socios con la finalidad de competir con la derecha. Consiste en una apuesta de largo plazo.

Se podría ganar o perder en la coyuntura, pero como la apuesta es más política que electoral, se trata de una convergencia por una opción socialdemócrata o de centro progresista que busca superar el 35% al que puede aspirar como máximo el actual oficialismo. Es una opción para ir ampliando el apoyo inicial.

Pero esta no es la única decisión que se puede adoptar. Distinta es la apuesta que pueden hacer los que dan por perdida la próxima elección presidencial. Para ellos lo que importa es afianzarse como sea allí donde se puede competir. Es una opción mucho más restringida y para un plazo mucho más corto.

En los hechos, como aquellos con los que se puede competir no están en la derecha, y en verdad donde se tiene presencia es donde están sus socios de pacto, la contienda privilegiada desde siempre es con otros en la centroizquierda. La opinión que puedan tener los demás les tiene completamente sin cuidado.

¿Pudiera esto explicar el comportamiento de algunos? Para verdades el tiempo. Quienes estuvieran viendo las cosas de este modo, podrían encarar la negociación como una oportunidad de afianzar posiciones, para de todos modos competir en los lugares donde se tenía decidido desafiar a los demás, cualquiera fuera el resultado al que se llegara en las negociaciones.

Llamar a este comportamiento una conducta pragmática es ponerle un nombre aceptable a una conducta inaceptable. Hay un modo de saber si estamos o no en presencia de estrategias confrontadas que no es otra que la definición de fronteras.

Dime a quién apoyas y te diré quién eres

Lo bueno de las elecciones municipales y regionales próximas es que nadie dejará de comportarse como lo que auténticamente es. Para quienes propugnen la instalación de una confluencia exclusivamente de izquierda como meta final, el grupo al que se le entrega “lealtad” y con el que se opera es con sectores que no están incluidos en la mesa de negociación.

La trasgresión no será una, puntual y desmentida, sino una conducta recurrente. Al final, se competirá con los mismos que están sentados en la mesa, por medio de otros y a través de otros. Lo que puede suceder entre tanto con la derecha los tiene completamente sin cuidado.

Se estaría acordando un pacto entre competidores, no entre aliados. No hablo de hechos comprobados, sino de acciones que se podrán verificar a lo largo del país.

Si alguien quiere saber por qué a este gobierno le cuesta tanto conseguir acuerdos internos, aquí tiene una pista. Como esto le es constitutivo, no existiría la más remota posibilidad que desde la Presidencia se consiga un entendimiento porque los objetivos de los asociados son distintos.

Que el gobierno acepte la irresolución de conflictos y la ambigüedad como estilo de convivencia no significa que los demás consideren esta forma de relacionarse aceptable como pauta futura.

Lo que corresponde es sincerar las posiciones. Hay que saber con quién se está conversando. Lo que corresponde no es oscilar, sino dirimir. Negociemos sabiendo que eso es lo que estamos preparando.

El curso de acción que se coteja tendrá un impacto directo en cómo se enfrente la elección presidencial. Si la lealtad es la norma, la candidatura presidencial es la misma para todos; si no lo es, las primarias han de servir para que los más próximos en ideas y conductas ofrezcan rumbos y sean los ciudadanos los que escojan.

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1 Comment

  1. Esta columna debiera dejar muy pensativos a quienes lideran el PDC, a menos que ya estén resignados a soportar lo que sea con tal de ser parte del oficialismo.

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