Después de que el ex Presidente Boric compartiera un gráfico mostrando la supuesta contención de la deuda pública durante su gobierno, el actual ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, respondió sin rodeos que el ex Mandatario no debería ofender la inteligencia de los chilenos, ya que esa cifra solo se logró gastando los Fondos Soberanos. Días después, el exministro de Hacienda, Mario Marcel, replicó que no entiende lo de Quiroz porque esos fondos, en realidad, aumentaron. Se contradicen los ministros. ¿Alguien miente? Revisemos.
Los chilenos tenemos dos cuentas de ahorro administradas por el Estado. El Fondo de Reserva de Pensiones (FRP), destinado a apoyar el financiamiento estatal de la seguridad social como la PGU, y el Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES), creado para enfrentar déficits importantes y suavizar crisis económicas. Juntos forman los Fondos Soberanos, a los que aportamos todos los chilenos con nuestros impuestos y que el Banco Central invierte en el exterior para preservar y hacer crecer su valor en el tiempo.
Tener ahorros para enfrentar emergencias es una práctica muy saludable tanto para nuestras finanzas personales como para las del Estado. El FEES fue clave en la reconstrucción tras el terremoto de 2010, y permitió sobrellevar mejor la crisis financiera de 2009 y la pandemia de 2020-2021. Cabe destacar que, hasta el año pasado, el Gobierno podía retirar esos ahorros a discreción, sin rendir cuentas a nadie. Por fortuna, la Ley de Presupuestos 2026 corrigió ese exceso fijando un límite de 0,3% del PIB anual, limitando el poder político sobre nuestros ahorros hacia el futuro. Sin embargo, gran parte del daño ya estaba hecho.
Los retiros del FEES en 2023 y 2024 sumaron US$4.048 millones. Quienes nos gobernaban entonces no incumplían normas al hacer esos retiros, pero contradecían el espíritu del fondo, pensado para crisis, no para cubrir gasto corriente. Por eso en 2025, el Consejo Fiscal Autónomo —tan reivindicado por la izquierda, ahora, gracias a la conveniencia de ser oposición— era tan enfático en la necesidad de reponer nuestro chanchito FEES, que en 2024 el Gobierno de entonces lo había dejado en menos de un cuarto de su promedio histórico, a pesar de no enfrentar crisis económicas. ¿Y si hay un terremoto? ¿Otra pandemia? ¿Más guerras?
Los números son contundentes. Entre diciembre de 2022 y diciembre de 2025 —el período que cita Marcel—, el FEES cayó casi 60% medido como porcentaje del PIB. El crecimiento del FRP compensó parte de esa caída, pero los Fondos Soberanos totales igualmente bajaron un 19%. Tomando el período completo del gobierno de Boric, de marzo de 2022 a marzo de 2026, los resultados son más severos: el FEES cayó más, el FRP subió menos y los Fondos Soberanos se desplomaron casi 30%. Por su parte, la deuda pública neta, que excluye activos como los Fondos Soberanos, creció 35% desde el comienzo del Gobierno de Boric hasta diciembre de 2025, sin crisis económica de por medio. Eso no me huele a «contención de la deuda».
Gastarse los ahorros para maquillar las cifras de deuda y luego pretender que nada ocurrió no es solo una grave irresponsabilidad fiscal. Es una falta de respeto a la inteligencia y al esfuerzo de todos los chilenos.

Excelente, muy claro y así de escandaloso fue el manejo de los fondos fiscales. Por eso al segundo responsable, Gran, debe ser acusado constitucionalmente, el número uno huyó unos meses antes y quedó fuera de plazo de acusar. El jefe de ambos……aún está a tiempo de ser acusado, aunque sea testimonial, sería una contribución a la verdad histórica.
Gracias Bastián por poner sensatez en tanta manipulación política.
Lamentablemente la verdad ha dejado de ser un valor de nuestra dirigencia política.
Dios quiera que la recuperemos.
Excelente y clarísimo! Gracias
La columna plantea una pregunta provocadora —“¿alguien miente?”—, pero al leerla con atención cuesta concluir que Quiroz o Marcel estén faltando a la verdad. Más bien, parecen estar observando las cuentas fiscales desde ángulos distintos. Quiroz pone el foco en el uso del FEES para financiar parte del gasto, mientras Marcel destaca la evolución de otros activos fiscales y de los fondos soberanos en su conjunto.
Por eso, la discusión parece ser menos sobre verdad o mentira y más sobre qué indicador resulta más adecuado para evaluar la situación fiscal del país. Dependiendo de si se observa la deuda bruta, la deuda neta o los fondos soberanos, las conclusiones pueden variar. El principal problema de la columna es que transforma una diferencia técnica de interpretación en una acusación moral, sin demostrar de manera concluyente que alguno de los dos esté engañando deliberadamente a la ciudadanía.