Desde los inicios del actual gobierno, la izquierda no ha cesado de buscar cualquier motivo para atacarlo y encontrar todo mal. Baste recordar el despreciable acto del diputado Manouchehri contra la Primera Dama, y desde ahí no han parado.

Enseguida continuaron criticando el proyecto Escuelas Protegidas que fue aprobado en general en la Cámara con 103 votos a favor, 43 en contra y 3 abstenciones, pasando al Senado. Pero como además de la revisión de mochilas se aprobó que no puedan tener acceso a la gratuidad universitaria quienes sean condenados por hechos de violencia escolar, las diputadas Daniela Serrano (PC) y Emilia Schneider (FA) hicieron siete reservas de constitucionalidad y Héctor Ulloa (PPD) una, y van a recurrir al TC para frenarlo.

Y a raíz de la detención y formalización de tres estudiantes de la U. Austral por su presunta participación en la agresión a la ministra Lincolao, las declaraciones de las JJ.CC. y del Frente Estudiantil del FA hablan de utilización del caso para ocultar una agenda autoritaria del gobierno para criminalizar el movimiento estudiantil. Y por supuesto la Confech que agrupa a estudiantes universitarios se subió al coro “solidarizando con los compañeros que están viviendo “persecución” por parte “del Gobierno y la Prensa”, demostrando una vez más que la izquierda avala la violencia como medio para lograr objetivos políticos.,

A continuación, le tocó el turno al Proyecto de Reconstrucción presentado a trámite legislativo el miércoles, el que pretenden parar de cualquier manera, anunciando desde ya que van a acudir al TC porque le encuentran visos de inconstitucionalidad, sólo para impedir que se legisle o al menos retrasarlo, intentando que el gobierno fracase en su gestión.

El slogan típico de la izquierda es que el proyecto es un regalo para el 1% más rico del país, sin querer entrar en razón que favorece a la clase media y a más de 150.000 empresas de todo tamaño que dan trabajo a más de 5 millones de trabajadores. Y tampoco quieren reconocer o no entienden, por ideología o ignorancia, que una rebaja tributaria incrementa la inversión, generándose así más empleo.

Sólo para ilustrar el punto, Irlanda hizo una reducción de impuestos notable, de tasas cercanas al 40-50% en los 80 y 90 al 12,5% en 2003, convirtiéndose en una de las más bajas del mundo, logrando con ello una explosión de inversión extranjera que produjo un alto crecimiento económico, una fuerte creación de empleo, un ingreso per cápita que se estima hoy en US$127.000 y la recaudación por impuestos corporativos aumentó a niveles récord.

Y no nos olvidemos que hubo una época en Chile con impuestos corporativos del 17% y con FUT vigente, en que existió pleno empleo. Mientras que hoy hay más de 800.000 personas que no encuentran trabajo y 2,4 millones de compatriotas que trabajan de manera informal, sin contratos de trabajo, sin seguro de salud, sin cotizaciones previsionales y el país no crece al ritmo que se requiere.

En cuanto al Proyecto de Reconstrucción que la odiosa oposición quiere frenar, consta de 203 páginas, por lo que es imposible hacer un resumen en pocas líneas. Está muy bien construido bajo el concepto de reconstrucción nacional e integrado en cuatro ejes, siendo el primero el de Reconstrucción Física de las zonas afectadas por los graves incendios en Ñuble y Biobío, con 42.288 hectáreas quemadas, cerca de 4.100 viviendas destruidas, muchas dañadas, 21 personas fallecidas y 333 personas lesionadas.

 El segundo eje es la Reconstrucción Económica, con medidas orientadas a la reactivación, competitividad y productividad en múltiples sectores, junto a ajustes tributarios para reactivar la inversión y el empleo, además de un subsidio para proteger el empleo formal, entre otras medidas.

Un tercer eje es la Reconstrucción Institucional, destinado a fortalecer el rol de instituciones clave para el desarrollo económico y poner el Estado al servicio de los ciudadanos. Implica abordar la “permisología”, racionalizar el proceso de evaluación ambiental y también racionalizar la gestión del Consejo de Monumentos Nacionales. 

 Por último, el cuarto eje es la Reconstrucción Fiscal del país. porque las finanzas públicas arrastran un déficit crónico y un endeudamiento que compromete la sostenibilidad del Fisco en el mediano plazo. Chile ha tenido un incremento en la deuda bruta que pasó del 5% del PIB en 2008 a casi un 42% en 2025. Y en los últimos cuatro años la regla fiscal sufrió 3 incumplimientos sucesivos de la meta sin mediar ninguna crisis.

Estos son solo los enunciados generales, pero cada uno de esos ejes tiene amplio desarrollo a través de múltiples medidas, que por razones de espacio es imposible detallar. Pero la odiosa oposición no está dispuesta a que se legisle y harán lo imposible por impedirlo o al menos retrasarlo, por lo que tenemos que tomar conciencia que lo que busca realmente la izquierda es el fracaso del gobierno y volver al poder para reintentar imponer su fracasado modelo revolucionario que tanta miseria ha provocado en el mundo. Por algo el pasado miércoles el PC ratificó ser un partido marxista-leninista.

Téngase presente y apoyemos al Gobierno. Chile nos necesita.

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