Hoy termina 2023. En el último día del año, es interesante revisar los hechos más relevantes ocurridos en el país y hacer una evaluación crítica del gobierno en este su segundo año de mandato.
En lo personal, el Presidente cometió serios errores en temas relevantes, como sus declaraciones sobre irregularidades en el juicio al indultado frentista Jorge Mateluna, que le valieron un inédito e histórico recordatorio de la Corte Suprema, donde expresaron lo siguiente: «Ni el Presidente de la República ni el Congreso pueden, en caso alguno, ejercer funciones judiciales, avocarse a causas pendientes, revisar los fundamentos o contenido de sus resoluciones o hacer revivir procesos fenecidos».
Enseguida, en su participación en la cumbre Celac, las emprendió contra la Presidenta de Perú, criticando públicamente a su gobierno y la conminó a respetar el derecho a manifestación de los ciudadanos. Eso generó un profundo malestar en Perú, lo que llevó a Torre Tagle a presentar una queja a nuestro Embajador en Lima, por el trato “irrespetuoso” de Boric con Dina Boluarte.
Y como si fuera poco, en la reunión anual de la Sofofa, hizo una velada amenaza contra la libertad de prensa, criticando a El Mercurio, La Tercera y La Segunda, porque según él, tenían un afán de preferir las malas noticias, lo que provocó una inmediata y potente reacción nacional de la ANP e internacional de la SIP y de la WAN, The World Association of News Publishers. Los ataques contra la prensa continúan y no han cesado hasta hoy por diversas autoridades de gobierno y por el propio Presidente.
Sin embargo, mucho más grave aún es que el país navega sin rumbo. Los problemas que tiene Chile y la incapacidad del gobierno para solucionarlos es evidente y frustrante para millones de compatriotas, porque el país está estancado, la economía no progresa, el crimen organizado está desatado y fuera de control. La educación está en retroceso y en salud la crisis de las Isapres es una bomba de tiempo que puede explotar en cualquier momento, si no se le da una real solución.
Pero esto no impidió que Boric intentara conmemorar el 11 de septiembre tratando de darle una connotación mundial, y localmente convocando a un “nunca más”, que no contó con los partidos de oposición por el enrarecido clima político creado por el Presidente, además que no hay que olvidar que, en 2019, intentaron un golpe de estado especial contra el gobierno de Sebastián Piñera. El 11 estuvo lleno de desmanes y rápidamente esta conmemoración pasó al olvido tanto en Chile como internacionalmente, donde no tuvo mayor eco.
En los graves temas de seguridad, 2023 tuvo que lamentar la muerte de la suboficial Rita Olivares, del cabo Daniel Palma y el ataque con una granada de guerra a una carabinera que realizaba un control a dos motoristas, quedando herida de gravedad. Para qué hablar de los asaltos, portonazos, secuestros, decapitaciones, balaceras y homicidios que todos los días van atemorizando más a la gente. El asesinato de un niñito de 5 años y el baleo de otro de 3 que está en riesgo vital, generaron declaraciones de la ministra Vallejo quien dijo “estamos en una crisis de seguridad. Yo no sé cuál es el límite, pero deberíamos ser capaces de ponerle límite ahora”. Pero no lo son, y esto no da para más.
De plato de fondo está el Caso Convenios, con la explosión mediática de la corrupción administrada por Revolución Democrática, el partido de Giorgio Jackson, que hasta hoy tiene al Gobierno metido en un zapato chino que Boric no sabe cómo resolver. Las falsedades sobre quién sabía y cuándo, han comenzado a hacerse públicas con las declaraciones de algunos de los involucrados, lo que involucra a La Moneda, al Minvu y al ministro Montes, pero todo sigue como si nada hubiera pasado. Esto es una “noticia en desarrollo”.
Y en medio del escándalo, el robo de los computadores y la caja fuerte del Ministerio de Desarrollo Social, mediante un cuento del tío imposible de tragárselo, hizo inadmisible que Giorgio Jackson continuara en el Gobierno, saliendo en el cambio de gabinete. Ese robo fue escandaloso y nunca más se supo del contenido de la caja fuerte, que fue encontrada vacía y descerrajada.
Para terminar este breve resumen, el plebiscito del 17 de diciembre le dio un respiro al gobierno y su coalición, que inmediatamente salió a vociferar que Chile votó en contra de las AFP, las Isapres y las ideas de la derecha. Se olvidaron de que un porcentaje importante de derechistas votaron junto con ellos por el En Contra, por lo que el resultado no es para que saquen cuentas alegres.
Mientras, la derecha, para variar, se está dividiendo, con lo que le regalan al gobierno la posibilidad de aprobar sus malas reformas, además de seguir ganando elecciones y mantenerse en el poder, con lo cual el destino de Chile podría seguir siendo navegar al garete, sin visión de futuro, lo cual significaría una vuelta atrás de catastróficas consecuencias. ¿Aprenderá alguna vez la derecha? Es la gran incógnita actual.
Les deseo estimados lectores un muy Feliz Año Nuevo, donde habrá mucho trabajo que hacer para recuperar a nuestro querido Chile.
