candidata tohá

Es escandaloso que haga lo mismo que yo

Siempre será raro ver candidatos en campaña que acusan a otros de ser candidatos en campaña. Matthei interrumpe la gira por el país donde promueve a quienes van a la reelección, diciendo que se espera que una rival potencial, Michelle Bachelet, no esté gastando recursos públicos en actos que se parece mucho a los propios. Basta ver que sus declaraciones las hace desde lugares que no son su comuna.

Bien mirado esto no tiene nada de raro, tratándose del caso de dos compañeras de curso que hace más de diez años se enfrentaron en una carrera presidencial, lo que ahora parece encontrarse en una especie de potencial repetición.

Sólo en la imaginación del equipo electoral de Matthei puede entenderse que su candidata está logrando mantener un tono propositivo y dedicado al tema de la seguridad ciudadana, cuando la prensa no la destaca en nada de eso, mientras que cualquiera declaración respecto de su rival adquiere la máxima difusión.

Estamos ante una candidatura de vocería única que aborda todos los temas de contingencia, lo que imposibilita su jerarquización y las más de las veces la mantiene opinando sobre temas muy menudos.

El modo como está encarando Kast el asunto es mucho más coherente y directo, porque confronta directamente a Bachelet en cuanto candidata, pero no es seguro que resulte a la postre como más efectivo. Al fin y al cabo, una pelea en solitario que responde las críticas con un silencio sistemático es muy aburrido de presenciar.

Kast identifica a Bachelet en terreno como una candidata en los hechos. Eso puede ser evidente para quienes se dedican a la actividad política, pero está fuera del ámbito de preocupación ciudadana. Empezar el abordaje de temas de esta naturaleza es una mala práctica en este comienzo de campaña.

Llegará el momento, si llega, en que confrontar a la ex Mandataria con los posibles errores de su administración sea un elemento clave del debate presidencial, pero ahora es sacar un paraguas en verano para protegerse de una lluvia inexistente.

Las candidaturas de derecha son propensas al ensimismamiento. Están siendo poco receptivas a un gran número de problemas ciudadanos y se concentran demasiado en lo que hacen o dejan de hacer sus rivales políticos.

En la campaña de derecha repiten siempre que Bachelet no es la de sus mejores tiempos y que insistir en su opción es signo de falta de renovación de cuadros. Aun así, no dejan de hablar de ella y por eso la derecha es su principal promotora.

Las campañas opositoras pueden que estén multiplicando sus desplazamientos en terreno, pero en lo que se refiere al abordaje de contenidos han entrado en un período rutinario, con poca capacidad de reacción ante los nuevos estímulos.

Lo decisivo es el control de conflictos

Bachelet ha negado la candidatura presidencial más veces que San Pedro a Jesucristo, su entorno lo desmiente de plano y su círculo político dice que hace tiempo lo tiene descartado. Todo esto no puede ser más cierto, como también lo es que el futuro no lo conoce nadie, aunque todos pueden ver las encuestas.

Se seguirá hablando de esta candidatura “no existente” por dos motivos. Primero porque Bachelet sí está en campaña, aunque se trata de apoyar a los candidatos a alcaldes y gobernadores de la centroizquierda. Como el formato empleado es el mismo que usan los abanderados de la oposición, la derecha no se fía.

La segunda razón es que las campañas opositoras están muy politizadas, busca en el debate público y es muy triste hacer constantes emplazamientos que nadie contesta al otro lado. La derecha anda en busca de antagonistas para no aburrirse.

El problema de la oposición es de diseño de campaña, pero su fuerte está en una implementación con pocos tropiezos. El fuerte del oficialismo es el diseño, pero ha encontrado muchos problemas en su implementación.

En la estrategia oficialista importa hablar de los temas de interés ciudadano, y las campañas son fieles a este propósito. Por eso no saldrá de su foco de atención principal a menos que los errores no forzados de sus dirigentes lo obliguen a ello.

Este tipo de errores ha existido y se pueden mencionar tres. Unos son como el de Paulina Vodanovic, que, apenas declara de forma imprecisa en materia de seguridad, se da cuenta en el acto y reconoce el error. Están los errores como los de Lautaro Carmona, que abre el tema del apoyo a candidatos por fuera del acuerdo unitario, lo que potencialmente hubiera llevado una crisis del pacto. Carmona no se dio cuenta del efecto de sus palabras, pero como nadie quería confrontarse, todos ayudaron a superar el impase. Por esta vez.

Un tercer tipo de error lo deja en evidencia el despido de Isabel Amor. La Moneda dejó que se le escapara de las manos una situación que debió controlar en un inicio. El gobierno se cansó de dar respuestas a medias, contradictorias, a la defensiva e inseguras. Es un tipo de polémica que se puede repetir muchas veces y de las cuales el oficialismo no sabe salir de buena forma.

Más que los entretelones del caso, importa señalar que ha quedado en evidencia lo que ocurre cuando fallan los mecanismos de control comunicacionales: el conflicto escala y los costos aumentan. Son sucesos que no hay que repetir.

No soy candidata, pregúntele a mi comando

En el diseño oficialista lo que importa es movilizar sus figuras de nivel nacional apoyando los candidatos municipales y regionales. Eso no requiere formalizar candidaturas a la presidencia, pero eso puede durar muy poco.

Sólo restan quince meses de la elección presidencial y tres meses del momento en que una autoridad de gobierno debe salir de su puesto para postular al cargo. Como nada de esto se improvisa, quiere decir que los preparativos se están haciendo ahora, aunque con toda la reserva de lo que son capaces personas locuaces.

Como el PPD es un partido que nació en democracia, se puede decir que su formación en operaciones semiclandestinas es más bien limitada. Nos encontramos así ante los preparativos encubiertos más conocidos de los que se tenga registro.

La candidata, por cierto, la ministra Carolina Tohá, está dando todos los pasos necesarios para dar inicio a su campaña cuando corresponda, junto al notable mérito de seguir desempeñando sin falta su difícil cargo.

El planteamiento de fondo de la ministra es identificar una fórmula para escoger la candidatura de centroizquierda, algo que no puede ser criticado. Lo que señala es que debe haber una primaria, que a ese evento ha de llegar un representante unitario del Socialismo Democrático, que este es un sector que ha sido central en este gobierno y debe serlo todavía más en el siguiente. Con esto no queda todo dicho, pero queda todo iniciado.

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