Credit: Facebook. Servicio Militar DGMN

A muy corta edad los jóvenes son reclutados por bandas narco del barrio para transformarse en soldados. Muchos de ellos, desean ser los elegidos para cumplir esos roles. Estatus, acceso a bienes y una movilidad social mal entendida es la que ofrece este tipo de grupos.

Del otro lado de la moneda, a los 18 años, cuando se termina la época escolar otro reclutamiento sucede, uno que no se espera con tanto deseo y que muchos buscan la manera de evitar. El servicio militar obligatorio para los hombres y voluntario para las mujeres. Nada de lo que se observa en ese otro reclutamiento se ve en este. Pero, este el único que puede sacar a los jóvenes del crimen, el otro, los inserta en él.

La Defensa Nacional está al servicio de los ciudadanos, no en contra de ellos y, ¡qué manera más evidente de cumplir ese cometido que el servicio militar! No me cabe duda de que, en un mundo regido por la inmediatez, el consumo masivo y la necesidad de tener el último teléfono inteligente, el rigor de la disciplina militar puede ser todo menos atractivo porque, de inmediato, no tiene nada. Se requiere superar la frustración a diario, acatar instrucciones, aunque no se esté de acuerdo con ellas y forjar carácter en las situaciones más duras, pero al mismo tiempo, construye comunidad, lealtades y un espíritu de cuerpo que resulta inquebrantable porque, en la adversidad del entrenamiento está el compañero con el que se forma equipo, ese que levanta la moral cuando la propia ya no puede más ese, que se transforma en la familia.

“Tienes la oportunidad de servir a tu país” dice la web sobre servicio militar. Es cierto, es un servicio a Chile, pero también es un servicio para Chile. A través del servicio militar la Defensa Nacional presenta una oportunidad real para que muchos jóvenes terminen sus estudios, se perfeccionen técnica y profesionalmente, puedan seguir una carrera militar y, en muchos casos, el servicio militar se transforma en una oportunidad real de movilidad social. Pero una de verdad, no una ficticia como la que ofrecen las mafias barriales.

El camino podrá ser más largo, pero es duradero. La construcción de comunidad, de red de apoyo y familia puede llegar a ser irremplazable. Y, en esto el liderazgo civil y militar es fundamental. Elaborar un servicio para la sociedad chilena del siglo XXI es clave y este desafío lo debe abrazar con responsabilidad la nueva autoridad de Defensa porque no basta con replicar año tras año un llamado a servicio, Chile necesita recuperar la épica que nos hizo grande y esa épica en parte la han construido los hombres y mujeres que forman parte de las Fuerzas Armadas y sobre todo quienes son parte de ese servicio.

La resiliencia frente a la adversidad que tanto marca nuestro ADN proviene de los hombres que en el pasado protegieron Chile, de esos valientes soldados que transformaron su miedo en fuerza. Porque, las Fuerzas Armadas sirven al país y son un servicio para Chile, para construir comunidad, fortalecer el tejido social, alimentar lealtades y generar sentido de pertenencia.

Por eso, el servicio militar debe recuperar la épica y transformarse en un motor potenciador de la sociedad y de las oportunidades. Para que, desde la construcción de los valores positivos materialice el cómo de ese servicio para Chile que realiza la Defensa Nacional. El desafío no es para valientes. ¡Es para patriotas!

Experta en seguridad, narcotráfico y defensa.

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