19 de Agosto de 2020/SANTIAGO Imágenes aéreas del estadio nacional, durante anuncio del retorno del futbol, desde el estadio nacional con el eslogan Volvamos a la cacha, en medio de la pandemia de COVID-19. FOTO: JOSE FRANCISCO ZUÑIGA/AGENCIAUNO

Existen teorías que sugieren que las sociedades de zonas geográficas con mayor escasez relativa de recursos y climas más inhóspitos (como son zonas áridas o el hemisferio norte) superaron antes la fase cazadores-recolectores y lograron sociedades agrícolas e industriosas con un mayor desarrollo y poder bélico que aquellas de zonas geográficas del planeta con mejor clima y abundancia de alimentos proveídos directamente por la naturaleza. Estas últimas culturas, sin innovaciones, lograban alimentarse y sobrevivir, pero por lo mismo quedaron estancadas más tiempo en la fase cazadores-recolectores.

Esto se aplica al fútbol local. La UC se ha manejado en la inclemencia de la escasez de recursos, debiendo solucionar de alguna manera el requisito de tener buenos jugadores en el primer equipo sin tener grandes recursos para contratarlos. Esto la ha obligado a ingeniárselas e innovar para lograr que sea su propia cantera la que provea de jugadores de buen nivel. Es decir, aprendió a sembrar, cultivar y cosechar, y luego alcanzó la fase industrial, exporta jugadores. Por el contrario, la U en los últimos años, viviendo de la abundancia exterior, sabiendo que cualquier déficit financiero lo cubrirá el dueño con nuevos aumentos de capital, sale a cazar y recolectar lo que hay disponible en la naturaleza, que en este caso es una naturaleza materialista, en la que encontramos de todo, pero que lo provee a cambio de dinero; es decir, aún en una sociedad sin producción propia y solo de intercambio. Con esto la U ha seguido perpetuando en el tiempo la etapa inicial de un club deportivo. Simplemente sigue haciendo contrataciones foráneas de jugadores maduros para el primer equipo.

Esta sobreabundancia de recursos, paradójicamente, es la que ha impedido que avance a la etapa industrial, si bien le hubiese implicado sacrificios iniciales, como jugar sin grandes nombres o medianía en la tabla de posiciones. Si por el contrario, hubiera volcado el esfuerzo de esos primeros años a sembrar y preparar el terreno, o en lenguaje minero, desarrollar productivamente su cantera de jugadores para el primer equipo, los años siguientes hubiese tenido réditos deportivos y económicos y no estaría, como ahora, atrapado en el círculo vicioso actual.

La diferencia en los resultados deportivos y económicos entre la escasez y la abundancia exterior están a la vista.

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